Ochaco se hallaba en su sitio de trabajo, terminando de arreglar su estación para recibir a las distintas personas que tendrían que salir al aire ese día, sean del área dramática, de noticias, invitados de programas, etc. Ese día su agenda se encontraba totalmente llena, por lo que le pidió a su vecina y buena amiga Momo que viera a Naomi por la tarde.
—Buenos días —una voz cantarina se hizo notar, atrayendo todas las miradas. Una despampanante mujer alta, rubia y de gruesos labios hacía el ingreso, saludando a todos con una sonrisa.
—Buen día señorita Camie —Uraraka le sonrió—. Se le ve mejor.
—Me siento mejor. Aunque no puedo evitar cojear un poco —frunció los labios algo frustrada—. Espero que eso no se note mucho.
—Sero es el mejor en edición, no se preocupe por eso —la rubia tomó asiento frente al gran espejo—. ¿Cuál es la escena?
—Creo que la doce primero —hojeó rápidamente el guion entre sus manos—. Sip. La cena y toda esa parafernalia. Supongo que no quieren que me mueva mucho aún.
Ochaco asintió, comenzando a trabajar en la actriz. Camie era una de las protagonistas de la serie ambientada en el siglo XX, con todo ese estilo de los locos años veinte y el contexto histórico que conllevaba. Su papel era de una de las hijas de un acaudalado dueño de una empresa de textiles, y solía ser una de las favoritas de los fanáticos.
El maquillaje era esencial: labios rojos, pómulos sonrosados y ojos que demostraran redondez en tonos violetas. Era sencillo en palabras, pero en hechos era más elaborado. Pero Ochaco era una experta en su área, por lo que no tardó mucho y ayudó a Camie finalmente con el cabello en lo que llegaba la peluquera para terminar.
—Brillante, como siempre —Camie sonrió ante su reflejo—. Gracias, Uraraka. Sin ti, no sería capaz de salir a escena.
La castaña sonrió ampliamente, ayudando a la actriz a colocarse de pie y le sirvió de apoyo hasta llegar a la salida del área de maquillaje.
—Vaya, no se ve muy bien, ¿verdad? —comentó Mina, cruzándose de brazos.
—Nop. La oí quejarse varias veces mientras la maquillaba —suspiró—. Solo espero que no le afecte en la serie. Sería una pena que la sacaran.
—Bueno, ¿quién la manda a caerse en su Luna de Miel?
Ochaco golpeó levemente el brazo de su amiga para que se callara, aunque no pudo evitar reír un poco. Aún recordaba cuando su jefe les dio la noticia que Camie había sufrido un terrible accidente en Egipto, lugar donde estaba pasando su Luna de Miel, con resultado de una fractura en su tobillo. La noticia fue surreal para todos.
Escucharon a lo lejos unas quejas de las que sería difícil acostumbrarse. Fue como si a las chicas del área le hubieran tirado hielo por la espalda, porque la sensación de escalofríos les llegó a erizar la piel.
—Bakugo, espera —el hombre rubio entró a paso apurado, con su amigo detrás de él.
Mina, Ochaco e Itsuka miraron algo horrorizadas la entrada de la nueva estrella. El tipo parecía mucho más enojado que la última vez, un chico pelirrojo iba tras él con el guion en sus manos. Katsuki se quedó mirando a las tres con su ceño fruncido.
—¿Quién de ustedes trío de holgazanas es la maquilladora?
Mina e Itsuka dieron un paso hacia atrás. Ochaco volteó a ver a su colega sorprendida.
—Bien, acabemos con esto de una puta vez.
El rubio se dejó caer con fuerza sobre la silla. El muchacho que lo acompañaba se acercó a él y le entregó el guion, indicándole la página que debía revisar antes de entrar a escena; ese era el primer día en que grabaría. Bakugo bramó que ya lo sabía, que no lo molestara. Volteó hacia donde aún estaban las tres muchachas en modo estatua.
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Bajo Los Focos
FanfictionPara Ochaco Uraraka, una joven maquilladora de un canal de televisión balancear una familia, un trabajo y su vida personal era algo que creía que comenzaba a dominar de a poco... ...Pero no contaba con que la promesa actoral, Katsuki Bakugo, llegara...
