Si Bakugo creyó que se había salvado de la visita de sus padres estaba bastante equivocado. Se dio cuenta ese día lunes cuando estaba por salir para ir a su trabajo y vio sus dos figuras, parados frente a su puerta, a punto de tocar el timbre.
—Vaya lunes de mierda.
Mitsuki Bakugo le regañó por tal cálido recibimiento, mientras que su padre solo puso una mano sobre su hombro a modo de saludo. El actor lo apartó de inmediato, dedicándole la peor de las miradas y Masaru solo desvió su vista incómodo. Los mayores se hicieron paso hacia su casa, dejando sus maletas en la entrada ante la disgustada actitud de su hijo.
—Podrían irse a un maldito hotel, para lo que me importa.
—Tu casa tiene suficiente espacio —contestó Mitsuki como si nada. Se percató que venía un perro hacia ellos, aunque no se les acercó demasiado—. ¿Y no tienes más compañía que un perro?
El rubio frunció su ceño y le indicó a su mascota que se acercara. El can obedeció de inmediato y Bakugo tomó su correa y arcial de paseo, colocándoselos rápidamente bajo la atenta mirada de sus progenitores.
—Al menos es alguien que no deseaba verme muerto —murmuró, volviendo a acercarse a la puerta—. Hagan lo que quieran, yo me largo.
Su padre intentó detenerlo, sin embargo, salió dando un portazo antes de que pudiera decir algo. Dynamight miraba a su amo confuso, y el rubio solo suspiró, indicándole que caminara. En el trayecto, le escribió a Hawks para que fuera a recogerlo a una calle de su casa, y aunque su representante le dijo que tenía cosas más importantes que hacer, accedió.
Al llegar el vehículo, Katsuki subió de inmediato, dejando a su can sentado sobre sus piernas. El hombre mayor volteó a verlo molesto, casi exigiéndole que bajara al perro, pero al ver como Bakugo se aferraba al animalito, no le quedó de otra que mejor callar.
La expresión en el rostro de Bakugo no era nueva para Keigo: el actor abrazaba a su mascota y parecía querer hundir su rostro en su lomo, pero sus ojos aún estaban a la vista. Takami notó la enorme tristeza y rabia a la vez en ellos. Era la misma expresión que tenía hace años, cuando todo ese maldito accidente ocurrió.
—Los detesto.
La voz de Katsuki se hizo notar. No parecía estar tan elevada como otras veces, pero sí rasposa y algo temblorosa.
—Lo sé, niño. En parte, yo también lo hago.
Bakugo suspiró, aferrándose más a su mascota y se mantuvo en silencio nuevamente. Unos minutos después llegaron al canal, donde el actor nunca soltó a su fiel acompañante. Kirishima también ya estaba ahí como siempre, y no ocultó su sorpresa al verlo llegar con Dynamight.
—¿Por qué...?
Hawks lo detuvo de continuar su pregunta, dándole una señal de alto con su mano. Eijiro no comprendía, pero asintió, dándole a entender que mejor no haría preguntas sino hasta que su amigo se abriera primero. Se acercó al actor, le tendió su café como cada mañana y comenzó a indicarle cuál sería el itinerario del día.
A medida que se acercaban a la sala de vestuario y maquillaje, Bakugo podía distinguir la voz de su maquilladora, tan alegre como siempre. Se fijó que Dynamight también la había oído, pues comenzó a inquietarse y mover su cola enérgicamente. Al menos eso lo hizo sonreír un poco.
Soltó el agarre de la correa y el perro no dudó en correr (dentro de lo que podía, realmente) hacia la sala donde provenían las voces, ladrando apenas notó la presencia de la chica. Aún en el pasillo, Katsuki escuchó un chillido de alegría, algunos de sorpresa y preguntas que qué hacía un perro ahí. Al entrar, vio a la castaña agachada acariciando al can detrás de las orejas, a la vez que le hablaba tontamente. Mina y Aoyama estaban enfrente del colgador en modo guardián, Pony y Setsuna alejadas un poco, la última con una expresión de miedo en su rostro.
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Bajo Los Focos
FanfictionPara Ochaco Uraraka, una joven maquilladora de un canal de televisión balancear una familia, un trabajo y su vida personal era algo que creía que comenzaba a dominar de a poco... ...Pero no contaba con que la promesa actoral, Katsuki Bakugo, llegara...
