—Extrañaba tanto esto —suspiró Naomi entrando al apartamento.
Detrás de ella ingresaron Ochaco y Shoto, el último cargando el equipaje de ambas chicas. Naomi se desplomó directamente en el sillón, su cara quedando enterrada en los suaves cojines. Uraraka, por otro lado, ayudaba a su novio a acomodar los bolsos y maletas en la entrada, la mayoría, claro está, de su sobrina.
—Levántate de ahí, enana. Debe estar lleno de polvo y tu alergia es horrible.
La adolescente alzó su vista a su tía, luego dio un vistazo a su alrededor, arrugando un poco su nariz.
—Yo veo todo impecable.
Por el comentario, Ochaco dio una rápida mirada a su apartamento, encontrándole la razón a Naomi. Luego, se giró para ver a Todoroki, quien hacía como si no supiese nada.
—Sho...
—¿Sorpresa? —sonrió un poco—. Tal vez me tomé ciertas libertades.
La castaña sonrió dulcemente, acariciando la mejilla de su prometido de forma fugaz.
—No era necesario, pero gracias. Me quitaste como el cuarenta por ciento de las cosas que hacer.
El hombre sonrió un poco antes de atrapar los labios de su novia en un beso, cosa que ella correspondió, aunque no de inmediato.
Le parecía tan... extraño.
Esos labios no eran los que ella anhelaba.
—Ew, consíganse una habitación —el comentario de la adolescente los sacó de su pequeño mundo.
—Ese es el plan —murmuró Shoto contra su oído antes de besar cortamente su mejilla.
Ochaco se sintió sonrojar por el comentario, sin embargo, ese peso en su pecho no le daba buena espina. Sonrió algo nerviosa a su novio antes de voltear a ver a su sobrina, quien parecía empezar a dormirse en el sillón.
—Mejor ve a la tuya y duerme un poco, enana. Y aprovecha de llevar tus maletas.
Con un leve gruñido, Naomi se levantó de su cómodo puesto, arrastró sus pies hasta tomar su equipaje y de la misma forma fue a su cuarto. Unos segundos después se le escuchó un "¡Gracias tío Sho!", por el pequeño obsequio que le dejó.
—También hay algo para ti —murmuró al notar la expresión confusa en el rostro de la castaña.
Tomó su mano y la guio hacia su cuarto, y Uraraka halló en medio de su cama una cajita alargada aterciopelada. Miró rápidamente a su novio al comprender lo que era y sonriendo algo incómoda, negó con su cabeza.
—No era necesario, Sho.
—Claro que sí —el muchacho sonrió al parecer sin captar el nerviosismo de la chica. Tomó el pequeño presente y se acercó a ella nuevamente—. Pensé que podría ser un bonito detalle para que uses el día de la boda.
Al abrirlo, encontró una hermosa gargantilla de plata, con unos pequeños diamantes en el centro del mismo color que la piedra de su anillo de compromiso. Sin sacarla de su caja, Ochaco la tocó un poco por encima, su mirada de sorpresa pasó a una de culpa, y esperaba que el hombre frente a ella no lo notara.
—Gracias, Shoto.
Fue todo lo que pudo decir.
—Serás mi esposa, Ochaco. Siempre buscaré darte lo mejor.
En ese rato ella sintió ganas de llorar. Apartó su vista de su novio hacia el suelo, deseando poder dejar de sentir esa horrible punzada en su pecho y ese peso en su estómago. Mil pensamientos pasaban en ese momento: ¿qué había hecho? ¿por qué lo había hecho? ¿de verdad sería capaz de seguir adelante con todo?
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Bajo Los Focos
Fan-FictionPara Ochaco Uraraka, una joven maquilladora de un canal de televisión balancear una familia, un trabajo y su vida personal era algo que creía que comenzaba a dominar de a poco... ...Pero no contaba con que la promesa actoral, Katsuki Bakugo, llegara...
