—Engañaste a Todoroki: ¿sí o no, Ochaco?
El ambiente en ese baño era más que tenso. La castaña no podía sacar la voz de los nervios que sentía, Mina aún la sostenía porque en cualquier momento la chica se caería sobre sus rodillas por todo lo que pasaba. Ochaco solo sollozaba sin mirar a Yaomomo a la cara, y la pelinegra se mantenía en su posición contra la puerta, su rostro sin expresión alguna y su voz había tomado firmeza.
—Ochaco, contesta —pidió.
—Yaomomo, yo creo que ahora no es el momento, 'Chaco está-
—No hables por ella, Ashido.
—No hago eso, solo trato de calmar la situación aquí, Yaoyorozu —espetó seria, acariciando levemente el cabello de Uraraka—. ¡Mírala, por Dios! ¡Está al borde de un colapso y tu pregunta solo la pone peor!
—¡Entonces que solo conteste y ya!
—¡¿Por qué te importa tanto, eh?!
—¡SÍ! ¡ESO HICE, YAOMOMO!
La naciente discusión entre Momo y Mina quedó zanjada al oír como la chica interrumpió con su grito, sus manos a los costados de su cabeza y lágrimas brotando sin pudor alguno. Ya había llegado a su punto máximo de estrés.
Yaoyorozu fijó su vista en ella y se acercó rápido, apartando a Mina y tomando a la castaña por los hombros.
—¿P-Por qué? ¡¿Cómo pudiste hacer algo así, Uraraka?!
Ochaco la miró fugazmente, dándose cuenta que los ojos de su amiga comenzaban a llenarse de lágrimas.
—¿Cómo pudiste engañar al hombre más amable, tierno y preocupado? ¡No sabes todo lo que te extrañó cuando no estabas, todo lo que hizo por ti mientras tú te acostabas con otro!
—Momo, basta... —volvió a interrumpir Mina, obteniendo nulos resultados.
La pelinegra soltó el agarre que tenía sobre la maquilladora, limpiando con el dorso de su mano sus propias lágrimas. Ochaco hizo lo mismo, volviendo a sentir la contención de su pelirrosada amiga.
—Lo tienes todo, Ochaco —sollozó—. Y aún así, decidiste hacer semejante estupidez. Lo hubieras visto, Uraraka, preocupado porque no respondías, pendiente de su teléfono incluso estando con más gente.
—Momo, en serio, ya basta —intervino Mina nuevamente.
—Estaba tan ansioso por verte —continuó, ignorando a la vestuarista—, que me preguntaba si tal cosa te gustaría como sorpresa o no. Lo ayudé a limpiar tu apartamento, lo escuché cuando sentía que quería hablar. Dios, su cara llena de ilusión me removió hasta el alma cuando me dijo que finalmente lo habías llamado, ¿y con qué fin, Ochaco? ¿Qué te motivó? ¿La culpa? ¿Recordaste que aquí había alguien que te ama como a nadie?
La castaña fijó su vista en su afectada amiga. Le parecía surreal la forma en como hablaba de Todoroki, casi como si de una adoración se tratara, como si...
—¿Por qué actúas así, Yaomomo? —la chica le miró seria—. A-Admito que cometí un estúpido error, pero no es necesario que tú me lo estés sacando en cara. ¿Por qué lo haces, ah?
Yaoyorozu se dio cuenta de que se estaba exponiendo.
—Actúas como si-
—Como si estuvieras enamorada del prometido de tu amiga —concluyó Mina, abriendo los ojos de par en par al conectar los puntos.
Hubo un silencio tenso dentro de ese baño. Lo único que se podía oír por varios segundos era la errática respiración de Yaoyorozu como algunos sollozos que se escapaban de Uraraka. La castaña no parecía creer lo que su pelirrosada amiga había dicho; era imposible, no debía ser cierto, Yaomomo no podría hacerle eso, ¿verdad?
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Bajo Los Focos
FanfictionPara Ochaco Uraraka, una joven maquilladora de un canal de televisión balancear una familia, un trabajo y su vida personal era algo que creía que comenzaba a dominar de a poco... ...Pero no contaba con que la promesa actoral, Katsuki Bakugo, llegara...
