—Siento como si hubiese pasado mucho tiempo de la última vez que pisé este edificio —comentó Todoroki en un tono bastante relajado.
Yaoyorozu sonrió en lo que llevaba una fuente con comida hacia el comedor donde Todoroki la esperaba. Tenía todo cuidadosamente colocado en la mesa: cubiertos, platos, copas... Tan pulcra como siempre solía serlo.
—Sin Ochaco aquí, no creo que tuvieras motivos para hacerlo.
—Debería —sonrió—. Quizás venga a sacar un poco de polvo de sus muebles antes de que regrese.
Ambos rieron por el comentario, tomando asiento uno frente al otro en la pequeña mesa que Yaomomo tenía. Comenzaron a comer en silencio, cosa que incomodaba a la chica: no sabía que decir, que hacer o como actuar. Claro, varias veces compartió mesa con el publicista, pero no solos. Ochaco y Naomi siempre estuvieron ahí y era la castaña quien solía llevar las conversaciones fluidas, aligeraba el ambiente y hacía de la comida un momento ameno.
Ella lo había invitado en un acto impulsivo, solo dejándose llevar por la emoción que sintió al cruzarse con él. Ahora debía lidiar y solucionar las "consecuencias" de dicha impulsividad.
—Y, ¿cómo va todo? —Shoto la miró enarcando una ceja—. Digo, no sé, la agencia, los planes de boda...
—La agencia va bien —sonrió un poco—. Hemos tenido varias marcas y personas importantes interesados en trabajar con nosotros. No paro con el trabajo, a decir verdad.
—Se nota un poco —comentó, mirando fijamente a su rostro—. Tienes unas ojeras bastante marcadas.
Shoto llevó una mano hacia su rostro al escucharla, sintiéndose algo avergonzado. Suspiró y fingió una amable sonrisa: sus ojeras no se debían precisamente al cansancio laboral.
Llevaba varias noches sin poder conciliar correctamente el sueño: debido a la diferencia horaria con su novia, se quedaba despierto hasta altas horas de la madrugada esperando que le contestara o devolviera sus llamadas, aunque solo recibía algún que otro mensaje de ella. No se quedaba tranquilo con ello, dormía apenas unas dos horas y luego debía levantarse para ir a su agencia y continuar con su trabajo.
—Mucho que hacer —contestó sin ánimo realmente, bebiendo un poco de vino.
—Espero que esta cena pueda ayudar a que te relajes.
—Gracias —la miró directamente a los ojos—. Creo que era lo que necesitaba.
No era cierto. Solo estaba siendo amable.
Lo que él necesitaba en realidad era saber si es que la pelinegra había tenido noticias de su novia. Eran amigas cercanas, ¿no? Pero tampoco sabía como abordar el tema sin sonar desesperado... O controlador.
Yaoyorozu se sonrojó levemente al escuchar al hombre frente a ella, desviando su mirada a su plato y tratando de ocultar una tímida sonrisa.
Ese chico traía su cabeza hecha un lío. Sabía, de verdad sabía que no podía pasar nada entre ellos, y que sus sentimientos eran mejor guardarlos bajo siete llaves por su lealtad a Ochaco, pues fue su amiga antes de conocerlo.
Pero esos ojos tan llamativos, esa calma que él solía irradiar, su discreción... Era misteriosamente llamativo. Y poco a poco comenzó a caer lentamente a sus pies sin que él ni Uraraka se dieran cuenta. Pero era mejor así.
Aunque le doliera.
—Deberíamos hacer esto más seguido —comentó él de la nada. La chica alzó a su vista a él y no pudo evitar sonreír con emoción—. Ya sabes, cuando Ocha regrese de su viaje. Hace mucho que no nos acompañas.
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Bajo Los Focos
FanfictionPara Ochaco Uraraka, una joven maquilladora de un canal de televisión balancear una familia, un trabajo y su vida personal era algo que creía que comenzaba a dominar de a poco... ...Pero no contaba con que la promesa actoral, Katsuki Bakugo, llegara...
