Capítulo XIII

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El por qué había sido finalmente convencida por su amiga era algo que aún se preguntaba. Pero ya estaba ahí, y huir ya no estaba dentro de los planes pues ya había sido vista por sus amigas y compañeras, además de que pasó más horas de las necesarias dándose ánimo para buscar un atuendo medianamente decente y posteriormente, meterse en dicho atuendo. Sin contar el rato de maquillaje y peinado que su sobrina había dicho que le haría.

Al menos no estaba sola: su novio había accedido a acompañarla también, aunque sea por unos minutos antes de volver a su oficina a continuar con su trabajo. Ochaco pensaba que esa también sería una buena excusa para escapar, pero Shoto no pareció entender esa parte del plan.

—¡'Chaco! ¡Viniste!

La castaña sonrió hacia su pelirrosada amiga, quien se acercó a ella a paso apresurado mientras también tenía cuidado de no derramar su bebida.

—Como no, creo que los cincuenta mensajes diarios y el acoso en el estudio fue más que un buen motivo, ¿no?

—No sé de qué hablas —Mina sonrió ampliamente y luego dirigió su vista a su acompañante—. Hola, Todoroki. No creí que fueras a venir.

—Ashido —saludó con un leve asentimiento—. Descuida, solo estaré un rato. Luego será toda tuya.

—Ugh, por eso me encantas, Shoto —tomó la mano de su amiga—. Adelantaré eso. Con permiso.

El bicolor sonrió algo divertido viendo como su prometida era arrastrada un poco más hacia el final del salón bajo muchas protestas. Aprovecharía aquello para retirarse y volver por ella más rato; confiaba en las amigas de su novia.

Mina, por su lado, la llevó hasta la barra y le ordenó un mojito, algo suave para empezar. Uraraka solo suspiró aceptando su destino: ser sometida a lo que sea que su amiga quisiera solo porque era la última fiesta del año.

Y vaya que el canal se había esmerado con la fiesta de ese año: debido a que había sido una temporada exitosa, Hizashi Yamada decidió compensarlo de la misma forma. Rentó un salón de un hotel bastante exclusivo, la decoración era bastante elegante, pero sin quitar la alegría característica de la época navideña. Todo el personal parecía reír y charlar, claramente todos se divertían, y ella no debía ser la excepción.

—¿Dónde está Itsuka?

—Por ahí —Mina miró a su alrededor sin hallarla—. Vino con Testsutetsu. Ya sabes como se coloca ese par.

—Dios, danos fuerzas —bromeó la chica, bebiendo de su trago—. ¿Y tú?

—Ya sabes, soy una loba solitaria.

Uraraka enarcó una ceja.

—Uno: creo que eso se aplica a los hombres, y dos: ¿y yo qué? Acepté venir por ti, al final.

—Ay, pero es distinto —rio la chica, abrazando a su amiga por el costado—. En fin, no importa. Hoy es una noche para disfrutar, reír y beber a expensas del jefe, ¿qué opinas?

Ochaco sonrió negando con su cabeza, a la vez que alzaba su vaso de mojito hacia Ashido, quien no tardó en brindar con ella. Se mantuvieron charlando de cualquier tema, hasta que Itsuka junto a su novio llegaron a ellas a unirse a su conversación, y poco después el grupo se agrandó cuando Sero e Iida se sentaron a beber ponche a su alrededor.

—¿Cómo es eso que ya dejaste tu obsesión por Discovery ID, Tenya?

Ochaco rio al escucharlo hablar de un programa cualquiera que no tratara de casos de asesinatos y desapariciones sin resolver.

Bajo Los FocosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora