—¡Estoy en casa! —anunció la castaña al entrar. Detrás de ella, el rubio actor aún cargaba su maletín de trabajo e ingresó sin esperar invitación alguna.
—¡Al fin! ¿Trajiste la cena? Tengo unas horribles ganas de comer-
Naomi se quedó de piedra al ver con quien venía acompañada su tía. Uraraka no pudo evitar resoplar al notarlo y volteó a ver a Bakugo, quien estaba algo perdido.
—Katsuki Bakugo, te presento a Naomi Uraraka: tu más grande y leal fan.
El rubio frunció el ceño al verla y sonrió con un dejo de burla.
—La mocosa perdida del otro día.
—Uraraka, ¿todo bien? —Yaomomo apareció detrás de la adolescente, pero su reacción fue menos... dramática—. Oh, hola.
La castaña reprimió una risita al ver la confusión en la cara de su vecina y la incredulidad en la de su sobrina.
—Bakugo solo me ayudó a-
—¡DEBISTE AVISAR, OCHACO! —interrumpió Naomi antes de prácticamente volar a su cuarto a cambiarse de ropa: la chica ya estaba con su pijama puesta, y se podría deducir que un pijama enterito de polar celeste evocando a Sullivan de Monsters Inc. no era lo más digno.
Ochaco rio abiertamente, disculpándose sin realmente sentirlo con la menor. Katsuki seguía de pie ahí, sin entender mucho realmente, pero no es como si tampoco le interesara. Momo se unió a sus risas y tras despedirse de ambos, volvió a su apartamento.
—Um... —comenzó ella, luego de un breve rato en silencio. Todo le era demasiado extraño—. ¿Quieres algo? ¿Un café, algo así?
—Dudo que tengas al que estoy acostumbrado, Cara Redonda —enarcó una ceja y Ochaco se sonrojó levemente—. No intentes ser amable.
—No es eso —arrugó su frente y se cruzó de brazos—. Es...una forma de, no sé, ¿agradecer tu ayuda?
—Es lo mismo, Kirby —sonrió con burla—. No te esfuerces. Te lo cobro después. Yo debo irme ahora.
La castaña asintió despacio, dedicándole una leve sonrisa. Ambos quedaron mirándose uno al otro durante unos segundos, y ella no pudo evitar sentir sus mejillas arder al tenerlo cerca, en su propio hogar. Parecía que Bakugo se había quedado hipnotizado mirando esos orbes marrones, y sin que ella se percatase, las puntas de sus orejas también comenzaban a enrojecerse. Desvió rápidamente la vista, carraspeó y murmuró algo. El rubio salió sin más, y una vez que cerró la puerta tras de sí, Uraraka soltó un suspiro.
—¿Qué demonios fue todo eso, 'Chaco?
La chica miró hacia el pasillo, donde una tímida Naomi se asomaba, medio vistiendo su pijama, medio vistiendo una camiseta negra.
—¿Huh?
La adolescente salió de su pseudo escondite y se cruzó de brazos.
—Uno: ¿por qué estaba Katsuki Bakugo en nuestra casa? Y dos: ¡¿por qué no mandaste un mensaje?!
—Naomi, exageras. Fue algo de último minuto, nos encontramos a la salida y me acompañó.
La chica pelirroja suspiró y se acercó a su tía, sintiéndose algo tímida.
—Quedé en ridículo frente a él —hizo un puchero.
Ochaco reprimió una risita y se acercó hasta abrazarla, palmeando suavemente su espalda.
—Olvídalo, enana. Te dobla la edad, es el rey demonio y dudo que lo vuelvas a ver por aquí.
Ambas se separaron y la mayor le sonrió, pellizcando despacio su nariz. Naomi frunció el ceño e infló una mejilla en un gesto infantil, cosa que finalmente hizo que Ochaco no resistiera más y comenzara a reír animadamente, caminando hacia la cocina. Naomi no tardó mucho en seguirla y siguieron charlando de distintos temas en lo que preparaban la cena, siendo obviamente el favorito de Naomi todo lo que se refería a Bakugo. A decir verdad, Ochaco estaba bastante entretenida contándole sobre su día con el actor, chismeando sobre las nuevas contrataciones y el trabajo que tendría ese nuevo año. Por esa razón, cuando se vio "interrumpida" por un mensaje de su prometido, solo contestó un rápido "todo bien" y siguió con lo suyo, dejando a un lado su celular.
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Bajo Los Focos
FanfictionPara Ochaco Uraraka, una joven maquilladora de un canal de televisión balancear una familia, un trabajo y su vida personal era algo que creía que comenzaba a dominar de a poco... ...Pero no contaba con que la promesa actoral, Katsuki Bakugo, llegara...
