Capítulo XIV

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Kirishima miraba a su alrededor por varios minutos, sin éxito alguno de encontrar a su amigo. Sacó su teléfono, pero no vio ningún mensaje (y no es como si Katsuki fuera realmente a dejarle algún mensaje de que se haya marchado), por lo que optó él por escribirle.

"Viejo, dónde te metiste? Ya te fuiste?"

Visto.

El pelirrojo suspiró derrotado y guardó su móvil en su bolsillo, aún buscando con la mirada al actor. Se fijó que en la barra estaban las chicas, por lo que no dudó en acercarse abrazando a cada una por los hombros, quedando él en medio.

—Señoritas —sonrió y tanto él como Mina se sonrojaron un poco debido a la cercanía—. ¿Qué disfrutan?

—Kendo un poco de ponche y yo... —miró su vaso frunciendo el ceño—. Uh, no me acuerdo. Era un nombre raro. Pero está bueno.

Eijiro rio un poco, pidiendo una cerveza al barman. No tardó en tener su pedido en mano y brindó con las chicas, uniéndose a su conversación.

Hasta que notó la falta de alguien.

—¿No pudieron convencer a Uraraka?

—Ella sí vino —contestó Itsuka, enarcando una ceja—. Pero hace rato no la veo.

—Ahora que recuerdo, dijo que iba al baño —Mina frunció sus labios pensativa—. Pero eso ya casi media hora.

—¿No le habrá pasado algo? —inquirió la otra chica, algo preocupada.

La vestuarista sacó su teléfono y le mandó un par de mensajes. Salió que había sido enviado y recibido, pero ella no estaba conectada. Intentó llamarla, pero no contestó.

—Que raro, no me contesta. Iré a buscarla.

—Oh, descuida, yo iré —intervino Kendo, colocándose de pie y guiñándole un ojo a su amiga—. Voy para el baño de hecho y luego por Tetsutetsu. Te aviso.

Le sonrió a los chicos y se fue de ahí, dejando a Eijiro y Mina solos. Ambos se sonrojaron de inmediato al darse cuenta que no había nadie más de sus conocidos cerca, y además de que su propia cercanía era bastante notoria.

—Um, te ves muy bien, Ashido —comentó, bebiendo de su vaso.

—Gracias, tú también —sonrió algo tímida, jugando con sus dedos un poco—. ¿Te... Te estás divirtiendo?

—No llevo mucho rato aquí, pero creo que ahora sí podría comenzar a divertirme —sonrió un poco más seguro mirando a la vestuarista.

Una música un poco más animada comenzó a sonar, lo que le dio la seguridad suficiente a la chica para tomar la mano del pelirrojo, quien se sorprendió en un principio y luego guiarlo al centro del salón que ya era prácticamente una pista de baile.

—¡Amo esta canción! —exclamó Ashido, a la vez que se ubicaba frente a Eijiro.

El chico sonrió también más confiado siguiendo el alegre ritmo de la música y la hermosa mujer frente a él.

Al diablo Bakugo. Él también debía divertirse y, por qué no, ver si tenía suerte con la vestuarista.

 Él también debía divertirse y, por qué no, ver si tenía suerte con la vestuarista

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Bajo Los FocosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora