—Quédate quieta, por Dios —Ochaco miró a la diseñadora, quien estaba concentrada en anotar bien las medidas del vestido—. Más te vale no sufrir variaciones de peso en tu ausencia.
Marina, aquella desagradable vendedora de la tienda de novias, resopló con burla. Fuyumi la codeó para que se quedara callada.
—¿Huh?
La mujer suspiró, irguiéndose y cruzándose de brazos. Se acercó a Ochaco, quien se hallaba en un pequeño taburete, con su vestido de novia puesto para medirlo y hacer las modificaciones necesarias.
—En las vacaciones una se suele relajar. Eso significa subidas de peso que —miró a la maquilladora de arriba a abajo—, bueno, se notan.
—Oiga, ¿qué se cree, vieja-?
—'Chaco —la voz de Fuyumi se alzó, claramente a modo de no iniciar algún tipo de pleito. Uraraka suspiró e infló una mejilla, mordiéndose la lengua—. Terminemos con esto rápido, ¿sí, Mai? —habló esta vez a la diseñadora.
Ambas se mantuvieron en silencio lo que duró la visita. Al finalizar, fue la chica Todoroki quien coordinó los detalles para retirar el vestido una vez listo, se despidió de ambas mujeres y sacó a su cuñada de ahí.
Por suerte, lo del vestido era lo último de una enorme lista de cosas por hacer antes de irse.
No había pasado mucho tiempo cuando Ochaco le informó a sus familiares y a su cuñada de la nueva noticia. Si bien sus padres se alegraron mucho por ella, la reacción de Fuyumi fue más bien... plana. Le preguntó si estaba segura, que la boda estaría muy encima para su regreso, que lo pensara bien, etc., etc.
Ochaco, al afirmar que la decisión estaba tomada (y más importante aún, ya había un contrato pronto a firmar), no tuvo más opción que ahora acatar todo lo que su cuñada y la espantosa organizadora decían. Honestamente, Uraraka se sentía aliviada de irse; no tendría al par encima de ella preguntando por opiniones que al final ni tomarían en cuenta. Le había dicho a Fuyumi que Shoto también podía hacer tomas de decisiones en cuanto a la boda, por lo que confiaba plenamente en que todo saldría bien durante su ausencia.
Pero era increíble la cantidad de cosas que habían que hacer y aunque cuando aceptó el trato aún faltaban un par de meses, el tiempo avanzó tan rápido que ya estaban solo a una semana de partir. Se sentía sumamente cansada, que la boda, su sobrina, la escuela (que, por suerte, aceptó todo, aunque no sin antes acordar un par de clases en línea), sus padres preocupados por ambas, sus amigas encima preguntando cuanto detalle ella supiera de su nuevo trabajo... Era simplemente demasiado.
Al menos con esto terminaba lo relacionado a su matrimonio. Aún debía volver al canal, puesto que sería su último día, ya que Yamada había dicho que se retirara una semana antes para que pudiera organizarse mejor. Ochaco solo podía agradecer tener al mejor jefe de todos.
Fuyumi la invitó por un café antes de ir a dejarla a su trabajo. Quería charlar con ella, algo no relacionado a su matrimonio ni nada. Simplemente... acercarse a ella.
—¿Estás nerviosa?
Ochaco alzó a su vista a ella y medio sonrió.
—Ansiosa —contestó, bebiendo un poco de su café—. No tengo mucho conocimiento de Toronto, pero por lo que he visto, es una ciudad preciosa.
—Lo es —Fuyumi sonrió sinceramente—. Oye, umm, ¿puedo pedirte un favor?
Ochaco ladeó su cabeza un poco, en señal de atención. Asintió despacio, logrando que su cuñada se mostrara un poco más confiada.
ESTÁS LEYENDO
Bajo Los Focos
FanfictionPara Ochaco Uraraka, una joven maquilladora de un canal de televisión balancear una familia, un trabajo y su vida personal era algo que creía que comenzaba a dominar de a poco... ...Pero no contaba con que la promesa actoral, Katsuki Bakugo, llegara...
