26. Otra vez

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Danel

Sus labios... y ese beso que me ha dado.

Aún no puedo creerlo.

Nunca pensé que llegaría a besar a Summer algún día. En el juego de la botella pensé que se negaría, pero al ver que se levantaba con decisión, no me quedó otra que seguirla. Y lo hice con todas las ganas del mundo. Es verdad que estaba nervioso porque no iba a haber vuelta atrás y porque nuestro primer beso sería delante de gente.

Debo confesar que este beso no ha sido mi primer beso. El primero fue hace tres años, en la fiesta de cumpleaños de una amiga. Una de las amigas de la cumpleañera estaba loca por mí, y aunque le repitiera treinta veces que no quería nada con ella y que no me gustaba, consiguió robarme un beso cuando apagaron las luces a la hora de soplar las velas. No sentí nada cuando lo hizo. Hablé con ella para decirle que no volviera a hablarme más. Tenía que comprender que si uno de los dos no quería, no había nada que hacer, que por encima de todo, tenía que aprender a respetar a la otra persona.

Con Summer todo ha sido diferente, he sentido mientras daba mi primer beso con sentimiento y he sentido que a ella también le ha gustado, incluso después de la canción, cuando le he dado el segundo, la he notado satisfecha.

Lo malo ha sido cuando se ha marchado. ¿Es que se ha arrepentido y no quería seguir conmigo?

Sea lo que sea, tendremos que hablarlo, porque creo que mediante estos dos besos que nos hemos dado, hemos abierto una puerta, una puerta que decidirá si lo mejor es seguir como amigos o como algo más.

—Somos los hijos de los versos
De los poetas y los presos
La voz que grita entre los huesos
De las cunetas para despertar —gritamos Mars y yo cuando sale esta parte de la canción Entre poetas y presos, de La Raíz.

Después de esto me pasa un vaso de calimocho por la mitad. Se lo he pedido antes y no me lo había dado. No soy de beber, pero cuando salgo de fiesta no me importa mucho hacerlo. Me sé controlar, no como algunos que beben hasta pillar el puntito y luego se pasan.

Bebo un poco y sin darme cuenta nos estamos sacando un selfie con el móvil de la chica alta. Salimos los tres con los vasos en la mano y sonrientes.

— ¿Tu insta? —pregunta por encima de la música.

—Danelblake44 —contesta Mars por mí.

Me etiqueta en la foto que va a subir a sus historias y se va a buscar otra gente con la que sacarse más fotos.

—Tío, tenemos que hablar —me dice Mars cuando estamos solos—. Te he visto muy metidito en el papel, eh. ¿Te habrá gustado, no? Al fin conseguiste un beso de tu crush —está claro que le derrapa la lengua al hablar, ha bebido y le empieza a hacer efecto el alcohol. Sé que Mars es de esos que no controlan demasiado.

—Sí, Mars, ha estado bien —contesto—. Y a ella creo que también le ha gustado.

— ¿Ha habido más? —pregunta.

— ¿Más qué?

—Más besos.

Dudo entre decirle la verdad o no.

—No, Mars, solo el que has visto —miento porque borracho sí que me vacilaría como él sabe.

—Tío, la tienes ya en el bote.

—No uses esas expresiones, ella no es del montón —sé que ahora no está controlando lo que dice, pero me sale corregirle.

—Va, tío, me callo, estás pilladísimo por esa muchacha.

93 días de Verano ✔️Donde viven las historias. Descúbrelo ahora