Capitulo XXXII

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Cuando viajamos rompemos la pequeña burbuja en la que vivimos, salimos de nuestra rutina cotidiana y le damos un giro de 360 grados a nuestra vida.
Cuando viajamos nos metemos en una película la cuál no lleva trama e incluso no tiene titulo, porque está esperando que cada uno le brinde esa información con las aventuras que viva.
El viajar sin dudas será la película más emocionante que veas, porque nunca sabrás que va a pasar hasta que termine, eso sucederá cuando llegues a tu hogar y vuelvas a entrar en tú burbuja.
Qué haya llegado a su fin no significa que la película se desvanezca porque las semillas que se plantaron en el corazón de la persona que lo vivió van a estar listas para florecer y narrar a los conocidos nuestra loca aventura de viajar.

No puedo explicar la emoción que estoy manejando, hoy voy a cumplir un sueño que no sabía que tenía, al fin voy a ir a un país en el que el español sea el idioma que me rodeé por unos días.

-Ya tienes todo listo?- me preguntó mi madre.

-Creo que sí - le respondí mientras me dirigía a ella para abrazarla.

-No te me pongas sentimental que me vas a hacer llora, no me preocupo porque sé que vas a estar protegida-

-No tengas dudas sobre eso, la secretaria Williams no nos sacará los ojos de encima- le respondí riendo.

-No lo digo por ella, lo digo por Admes, sé que te va a cuidar- me dijo mientras me miraba con una sonrisa.
En ese momento entro mi padre a la cocina.

-Estás lista?, la valija ya está en el auto- me preguntó con una sonrisa melancólica en el rostro, por más que no lo decían podía darme cuenta que me iban a extrañar, no estábamos acostumbrados a estar lejos uno del otro.

-Vayámonos - le dije mientras le daba un último vistazo a la casa.

El viaje al aeropuerto es un trayecto bastante largo, ya hace un rato que salimos de mi casa, antes de irme me despedí de mi George.

-Emily te acuerdas de los cachorros de George?- me preguntó mi madre repentinamente.

-Cómo me voy a olvidar de esos hermosos bebés- le respondí con una sonrisa.

-Queremos regalarle un cachorro de George a Admes, siempre que lo vimos con perros, pudimos notar que los ama y nosotros con George estamos bien, ¿Qué te parece Emily?-

-Me debería sentir ofendida, porque yo también amo a los perros, pero es verdad que Evenson sería feliz con uno, por lo tanto me parece una idea genial y lo bueno es que voy a poder seguir viendo al cachorrito-.

-El día que regresen cuando los vayamos a buscar llevaremos al perro, no le digas nada porque queremos que sea una sorpresa y además María no lo aceptaría- me dijo mi padre prestándole mucha atención al camino.

Al cabo de un rato llegamos al aeropuerto de Miami, mi padre sacó las maletas del maletero y entramos al aeropuerto, un lugar muy parecido a un nido, para mi los pájaros y los aviones tienen mucha cosas en común y no solo porque vuelan, sino porque al fin y al cabo siempre regresan a un único lugar, el aeropuerto siempre va a ser el hogar de las aventuras.
Y los aviones son las aves, porque gracias a ellos podemos experimentar la mágica sensación de volar y sobrepasar las nubes, sin duda alguna un sueño que siempre tuvimos de niños.

Apenas ingresamos, pude percibir a los Evenson a lo lejos.

-Hola, ¿Cómo están?- les pregunté acercándome a ellos.

-Hola Emily- me saludo María mientras me abrasaba -Muy bien te pusiste ropa abrigada-

-Bueno ahora solo hay que esperar que llegue la secretaria Williams- dijo mi compañero, lleva puesto un jean negro y la chaqueta que usan los jugadores de football, es azul oscura con las mangas blancas y los puños, el cuello y el borde de la cintura tiene rallas azules oscuras y celestes con un borde blanco, la chaqueta tiene una M bien grande en el lado izquierdo y en el otro está cocido el apellido de Admes, también tiene muchos parches más pero no entiendo ninguno.

Literalmente Juntos Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora