Capitulo XXII

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Levante el vestido que había tirado sobre el sofá, y ahí lo vi, estaba Admes sentado riendo por lo que había pasado.

-Que haces aquí ???- le pregunte con curiosidad.

-Nada, simplemente estoy aburrido de no hacer nada, gracias a esta cosa que tengo en la pierna, y cómo tenemos un trabajo que hacer decidí venir a tu casa- me respondió todavía riendo.

-Y jamás existió la posibilidad de que estuviera ocupada?- le pregunte dándole a entender que por lo menos me tendría que haber avisado.

-Emily, te conozco y se que cuando se trata de algo de la escuela, siempre tenes tiempo- me respondió riendo -Bueno cuéntame, qué haces con estos vestidos de mi amada época victoriana- me pregunto arqueando una ceja.

-A no se- le respondí mientras corría a mi habitación para llevar todo lo que había puesto en el sillón.

Con Admes de apoco íbamos reconstruyendo esa hermosa amistad que habíamos tenido algún día, cuando no estaba ante toda la gente de la escuela era distinto, en pocas palabras no era un idiota, era tierno y sensible, yo ya había conocido ese lado de Admes, pero no imaginaba que todavía lo tuviese. Igual no quería volver a encariñarme porque al fin y al cabo siempre terminaba decepcionándome, esta vez no iba a ser tan ingenua.

Llegue hasta el living y me senté junto a Admes.
-Y pensaste algo?-,le pregunte mientras abría mi laptop.

-No nada, sé algunas cosas como que crearon el bypass coronario por René Favaloro, el colectivo y el helicóptero que no se quienes fueron los que lo crearon y listo- me dijo mientras acomodaba los abrojos de la férula.

-Acá dice que crearon las huellas digitales, la lapicera, los dibujos animados y el dogo Argentino-

-Me parece que con todo lo que dijimos entre los dos ya está-

Estuvimos al rededor de una hora editando el trabajo, decidimos hacer un video, estaba quedando hermoso, ya lo teníamos casi listo cuando Admes repentinamente dijo..

-Hace días que no voy a ningún lugar, vamos a tomar un café?- me pregunto con entusiasmo.

-No se me queda muy poco para terminar esto y estoy muy cansada- le respondí dudando.

-Vamos Miss Mandona, un café té despertará- Admes ya se había parado, acepté la propuesta. Fuimos en su coche, me llevo a un café, yo pedí un licuado de frutilla y el un café con canela.
Nos sentamos en una de las mesas, y después de los habituales cinco minutos de silencio dije...

-Sabes porque te odie con todo mi alma, y por mas que ahora nos llevamos bien y no se vos pero yo siento que esta volviendo a nacer una amistad, te sigo teniéndote resentía ?-

Se nota que no esperaba la pregunta, porque se ahogó con el café y me dijo. -La verdad fue una duda que tuve por años, pero creo que los dos estamos de acuerdo en que el culpable fui yo, muchas veces intenté arreglar lo que hice, pero me di cuenta que era demasiado tarde-

-Eso es verdad- le respondí mientras le daba un sorbo al licuado -la gran pregunta es, ¿porque lo hiciste?, porque te alejaste?-

-Porque era un idiota- me respondió, antes que pudiera seguir hablando lo interrumpí diciéndole

-Quien te dijo que no sigues siendo un idiota?, lo sos todavía- le aclaré riendo.

-Ok, muy chistosa, Bueno te decía, empecé a crecer, a jugar al fútbol Americano y cambié-

-Te avergonzaba tener una amiga como yo , no?- le pregunte con tristeza.

-No, sabía que a tu te ibas a avergonzar de tener un amigo como yo, creo que por eso me aleje-

-Bueno, es lindo saber por fin los motivos por los que nuestra amistad terminó- dije dirigiéndole una sonrisa.

Antes de irnos Admes abono la cuenta, insistí en que yo iba a pagar mi parte y se negó profundamente, me dijo que fue su idea y que él invitaba.
Me dijo que lo esperara un minuto, no sé a donde habrá ido porque llego en un abrir y cerrar de ojos, traía un paraguas en las manos.

-Ahora si- me dijo -No iba a dejar que te mojaras-

-Que caballero- respondí riendo.

Íbamos caminando por la calle hacia el auto, y callo un fuerte trueno, me asusté tanto que inconsistencia me abrace a Admes, rápidamente lo solté, pero pude notar cómo se sonrojó al igual que yo.
Pasamos por un parque y Evenson cerró el paraguas, llovía torrencial y me estaba empapando

-Que haces ???-

-Hago locuras, bailemos bajo la lluvia-

-Nooo ni loca-

-Ya estás loca Emily, dale será divertido- me dijo mientras tomaba mi mano.

Empezamos a bailar bajo la lluvia, Admes me hizo girar, nos reímos mucho, no se que sentí cuando eso pasaba, pero cada vez que él tocaba mi mano se sentía como una chispa.
Luego de ese momento la magia se desvaneció porque todo empezó a salir mal, empezando por decir que estaba empapada y que el auto de Admes no estaba.
Admes llamó a su padre y nos informó que le habían remolcado el auto, la cara de Evenson se transformó de un segundo para el otro, rápidamente pidió un taxi y llegamos hasta la remolcadora, minutos después llegó el señor Evenson, retiró el auto y nos dirigimos a su casa, porque la tormenta es muy fuerte.
Cuando llegamos nos recibió Maria, envolviéndonos en una manta a cada uno.
Admes desapareció, y un rato después me dio un buzo  de él para que me pusiera, porque tenía la ropa empapada y me iba a enfermar si no.
Me bañe y me puse el buzo, me quedaba enorme.
Luego de la ducha me dirigí al comedor, ahí se encontraba Evenson y empezó a reír cuando me vio.

-Hay Dios mío, te ves tan tierna- dijo entre risas.

Luego de estar riendo por un rato con Admes, cenamos, Maria prepara guiso de aros, dijo que cuando hacía frío lo más rico era comer eso y tenía razón.

Ya me encontraba en mi casa, estaba acostada, con el televisor y las luces apagadas, todavía llevo puesto el buzo que me dio Admes, es calentíto y se puede sentir su perfume.
Por un extraño motivo no podía dormirme, y ese perfume era la razón por la que estaba desvelada.

Literalmente Juntos Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora