Nos estamos dirigiendo hacia uno de los barrios más importantes de Buenos Aires, el vuelo aterrizó muy temprano por la mañana, por lo tanto podemos empezar temprano con el recorrido.
Al llegar bajamos en Caminito, la calle está repleta de gente bailando tango, verlos así me hizo recordar las clases que tomamos con Evenson, repentinamente mis pensamientos fueron interrumpidos por Admes que me tomó del brazo y me sacó a bailar.
-Qué estás haciendo?- le pregunté mientras seguía sus pasos.
-Estoy poniendo en práctica lo que aprendí- me respondió con una gran sonrisa de suficiencia, la gente nos rodeó y nos empezó a aplaudir.
-Hay Dios mío Admes, si que estás loco, mira que yo no soy de pasar vergüenza pero este momento me sepultó- le dije mientras escondía mi cara en su hombro para que no se notara que me sonroje.
-Mira el lado positivo, estas personas no nos conocen por lo tanto no nos van a poder hacer recordar esta vergüenza- me respondió riendo, apenas Evenson terminó de decir eso la secretaria se metió en el medio de nosotros dos.
- Primero salgamos de aquí, que la música fuerte le hace mal a los sensibles oídos de mi pobre Jerry y segundo mantenga un poco de distancia-
Seguimos caminando y nos topamos con una gran cancha.
-De que es esa cancha?- le pregunté a Evenson con curiosidad.
-Es la cancha de Boca, es un equipo de fútbol- me respondió contemplando la estructura azul y amarilla.
Cuando entramos a conocer el estadio, me quedé sorprendida al ver que es muy distinta a la que juega Evenson.
-Acá en Argentina se juega distinto el fútbol?- le pregunté a Admes con curiosidad.
-No Miss mandona, acá en Argentina el fútbol es a lo que nosotros llamamos socker- me respondió riendo.
-Bueno no te me rías, vos sabes que los deportes van para un lado y yo voy para el otro-
Realizamos la visita guiada, fuimos al museo donde se encontraban las copas que ganaron, las camisetas que usaron entre otros datos, recorrimos las gradas, la cancha, los palcos y los vestuarios y por último llegamos a la tienda de regalos.
Con la secretaria estamos esperando a Admes, todavía seguía comprando, acaba de salir viene con muchas bolsas en la mano.
-Esto es para ti- me dijo entregándome una bolsa.
-Gracias ojitos- le respondí abriéndola, adentro de la bolsa hay una camiseta del equipo con mi apellido en la parte trasera -Me encanta, no tenias porque regalármela- le dije abrazándolo.
-Tienes que tener tu propia camiseta, cuando regresemos y le contemos a mi madre que estuvimos aquí se va a volver loca, desde que soy pequeño ve los partidos, se podría decir que es fan, cambiando de tema tengo otra cosa para ti-
-Admes por favor deja de gasta dinero en mi- le dije haciendo puchero.
-Está vez no gaste nada- me respondió sacando algo de su bolsillo y entregándomelo.
-Dónde estaba?, no te puedo explicar lo que sufrí por esto- le respondí tomando mi pulsera del infinito.
-Me la entregaron en la recepción antes de que vayamos a esquiar- me respondió con una sonrisa.
-Y no fuiste capaz de dármela hasta este momento- le respondí mientras él reía .
Seguimos caminando y llegamos a una cantina.
-Niños hay que pedir bife de chorizo, hace mucho tiempo que lo quiero probar desde que lo leí en un libro sobre este país- nos dijo la secretaria Williams mientras nos sentábamos, el lugar tiene una decoración antigua, es muy pintoresco este espacio.
Cuando el mesero se acercó a tomar nuestra orden convenció a la secretaria de que tome un buen vino. Acabamos de terminar de almorzar, la verdad estuvo muy rico, sigo sorprendida de que Elizabeth se tomó una botella de vino entero ella sola y no hay rastros de que le haya afectado un poco.
Me encanta ver los coloridos conventillos, quién sabrá las vidas que han pasado por ellos, las historias que se vivieron allí.
Sin aviso la secretaria comenzó a caminar hacia dónde se encuentra un pintor, con Admes la seguimos.
-Toma, ten a Jerry por un rato mientras yo compro- dijo Elizabeth entregándole el perro a Evenson.
-Emily querida mira estas obras de arte- me dijo la señorita Williams levantando un cuadro -Yo sabía que aqui iba a encontrar el famoso filete porteño-
Luego de estar paseando por esa zona regresamos al hotel para cambiarnos e ir a un restauran donde se brinda un show de tango.
Decidí ponerme un vestido de manga larga verde esmeralda que llega hasta abajo de las rodillas, con unas medias transparentes para no tener tanto frío y me puse los tacos que me regalo Evenson y un abrigo largo gris.
Después de estar un largo rato esperando en el pasillo decidí tocar la puerta de Evenson.
-Pasa- dijo una voz del otro lado.
Entre a la habitación y no vi a Admes por ningún lado -Dónde estás?- pregunté mientras me sentaba en la cama.
-En el baño, me estoy peinando ya salgo-
-Peinando?- le pregunté riendo -Tardas más que las mujeres arreglándote-
-No me critiques, a los hombres también nos gusta vernos bien- me respondió Admes saliendo del baño, se ve espectacular lleva puesto un esmoquin, peino su cabello hacia un lado y por donde pasa deja el aroma de su perfume.
-Te ves genial- dijimos a la par mientras comenzábamos a reír por la coincidencia.
Salimos al pasillo y la secretaria nos estaba esperando con Jerry entre sus brazos, el perro lleva puesto un trajecito, es una hermosura.
Cuando llegamos al restauran nos recibieron ofreciéndonos champaña.
-Niños agarren una copa cada uno, cuando lleguemos a la mesa me las tomo yo- nos dijo la secretaria, rendidos obedecimos sus órdenes.
Nuestra mesa esta muy cerca del escenario, estoy asombrada con este lugar, parece un teatro no un restauran, el mesero no tardó casi nada en llegar, cuando hablo lo hizo con un perfecto inglés, ordenamos y nos dispusimos a esperar mientras la secretaria bebía las copas.
Apenas nos trajeron lo que habíamos ordenado comenzó el show, a lo largo de este,la secretaria bebió demasiado, cuando terminamos de cenar nos trajeron el mejor café que probé en mi vida acompañado con tortas cubiertas con dulce de leche.
-Niños por favor llévenme inmediatamente al hotel, necesito descansar me parece que me pase en una o dos copas nada más - nos dijo la secretaria
-Sólo dos?- me susurró Evenson mientras nos parábamos y yo tomaba a Jerry.
Comenzamos a caminar hacia la salida, la secretaria no puede caminar sin tambalearse, las personas a nuestro alrededor nos miran, repentinamente a la secretaria se le dobló el tobillo por culpa de los tacos casi cae al piso, afortunadamente un señor la atrapó, si ojitos y yo fuéramos mayores, así nos veríamos.
En todo el camino hacia el hotel Elizabeth fue diciendo cosas sin sentido como "que ese hombre era el amor de su vida y que se iban a casar", definitivamente el alcohol te hace perder el control.
El camino hacia la habitación fue una tarea casi imposible, la secretaria se paraba en cada espejo para apreciar su reflejo.
Ya en la habitación cayó rendida sobre la cama, no es muy tarde pero está agotada, Jerry se quedo con ella.
-Y si vamos un rato al lobby?, todavía es temprano- me dije Evenson.
-Vayamos - le respondí mientras comenzaba a caminar hacia el ascensor.
Allí nos decidimos sentar en uno de los sofá, estamos charlando sobre lo lindo que fue el show cuando una chica con una bandeja en la mano se acercó a nosotros.
-Les gustaría probar el fernet?- nos preguntó la chica.
-Qué es eso?- le preguntó Admes con curiosidad.
-Es una bebida que suelen tomar mucho los Argentinos, siempre es una buena ocasión para tomar fernet mezclado con un refresco-
-Entonces nos encantaría probarlo- le dijo Admes con una sonrisa mientras tomaba dos vasos.
ESTÁS LEYENDO
Literalmente Juntos
TeenfikceEmily Relish, una chica normal, inteligente, soltera y despreocupada cursando su primer año de preparatoria. Por culpa de un proyecto, Emily va a tener que convivir con su odioso compañero Admes Evenson, y un viaje desatara sentimientos al respecto...
