Capitulo XXXIII

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Me acabo de levantar, estamos bajando al lobby del hotel porque el tío de Admes nos está esperando para llevarnos a su campo.
Subimos a su camioneta y nos dirigimos por la ruta durante dos horas hasta llegar a su casa, al bajar nos recibió la tía y el primo de Evenson.

-Hay por Dios Admes eres tú?- le preguntó la señora a Evenson.

-Sí tía , ¿Cómo estás?- le respondió abrazándola.

-En que momento creciste y te pusiste tan guapo?, la última vez que te vi tenías cuatro años, es impresionante como pasa el tiempo-

-Ella es mi amiga Emily- dijo Admes mientras la señora me abrazaba.

La señorita Williams seguía en la camioneta, cuando se bajó junto a Jerry todos los perros corrieron hacia ella, desesperada empezó a gritar y corrió para llevarlo a la casa y que esté a salvo dentro de su cartera.

De repente, a lo lejos pude distinguir un hombre a caballo que se dirigía hacia nosotros

-Bueno yo me tengo que ir a trabajar con el tractor, pero los dejo en buenas manos, ese hombre que viene allí es el casero,  don Juan, él les mostrará como es la vida aquí-  nos dijo el tío de Evenson.

Nos sentamos a desayunar, nos prepararon café con leche y comimos pan tostado con manteca y azúcar.

Luego el hombre nos dirigió a un costado de la casa, allí se encuentra el gallinero.
-La primera tarea para empezar bien el día es recoger los huevos, eviten meterse con los gallos y van a estar bien-
El señor nos entregó una canasta a cada uno para que la llenáramos.
Cuando entramos, el cacareo de las gallinas invadieron mis oídos, parece muy raro todo esto pero es la vida de muchas personas. No solo hay gallinas, también puedo ver partos y pavos.
Empecé a recoger los huevos, cuando salí afuera me empecé acercar a los árboles, para recoger los que están escondidos en el pasto. Repentinamente escuché un grito, mire para el lugar de donde provenía el grito y vi a la secretaria tirada en el piso llena de barro, había caído al tropezar con una rama. La tía de Admes la ayudó a levantarse y juntas se fueron hacia la casa.
Seguí con la tarea, cuando me incliné a recoger el último huevo que había alrededor de  un árbol, Evenson lo tomo más rápido que yo, casi arrebatándomelo de las manos.

-Era mío tramposo- le grité mientras Admes seguía su camino riendo a carcajadas.
Enojada mire la canasta que está casi llena, tomé uno de los huevos y se lo arroje con fuerza, le pegó justo en la espalda muy cerca del hombro.

-¿ Qué haces loca.- me dijo con sorpresa.

-Me vengo- le respondí riendo

Luego de ese momento llevamos los huevos a la casa y nos dirigimos hacia donde están las ovejas, hay blancas, marrones y negras, son todas muy lindas, pero lo que realmente me robó el corazón fueron los corderitos, sin dudas algunas, lo más tierno que vi en mi vida, luego pasamos hacia el chiquero donde está la chancha recostada amamantando a los cerditos, los animalitos bebés son muy lindos.
La tía de Admes se unió a nosotros y nos llevó a la quinta, allí recogió, lechuga, tomate y algo llamado rabanitos para hacer una ensalada para el almuerzo.

Por último nos dirigimos hacia donde se encuentran las vacas, allí nos estaban esperando don Juan y la secretaria Williams, me sorprendió verla vestida a lo campestre, Carmen la tía de Admes estuvo mucho tiempo intentando enseñarle a Elizabeth a ordeñar una vaca, se terminó dando por vencida y lo hizo ella.

Cuando regresamos la secretaria Williams fue al baño y yo me dirigí a lavarme las manos, luego entré a la casa y me encontré a ojitos tomando mate con su primo.

-Quieres un mate Emily?- me preguntó el chico.

-La primera vez que Evenson me ofreció uno lo rechace inmediatamente, pero ya que estoy acá lo podría probar-
El chico tomó la pava y le puso agua al mate antes de entregármelo, la verdad no sé que hacer con esto por lo tanto lo empecé a revolver.

-Qué haces?- me preguntó Admes mirándome con horror -Lo estás lavando todo, deja la bombilla quieta y tómalo-
Hice lo que Admes me indicó y odio admitir que no está nada mal, todo lo contrario la verdad me gustó, es un poco amargo pero es rico.

La verdad acaba de empezar el día y ya estoy agotada, Don Juan nos llamó para que vayamos andar a caballo, cuando regresamos el tío de Evenson estaba asando carne.

-El tiempo que hace que no como asado- me dijo Evenson dirigiéndonos hacia dónde estaba el tío.

-Qué es asado?- le pregunté con curiosidad.

-Es lo más rico que vas a probar- me respondió sentándose en el pasto.

Ayudamos a la tía a preparar  la mesa y después de un rato el asado estaba listo.
Me senté y junto a mí se sentó Evenson y al otro lado su primo, estuvimos un rato comiendo y riendo. Repentinamente el primo de Admes me rodeó con su brazo, en ese momento mire a ojitos con pánico.

-Oye linda, estás solteras?- me preguntó acercándose a mí.

Antes de que pudiera contestar, Admes se paró y le dijo - que estás haciendo, aléjate de ella-

-Bueno hubieses aclarado que es tu novia- le respondió con un tono desafiante mientras se paraba .

-No es mi novia, pero es mi amiga y no voy a dejar que idiotas se le intenten acercar-

-Bueno, no se pelen, que se calmen las aguas, que les parece si vamos a darle el biberón a los corderos?-

-Acepto- respondí parándome y siguiendo a Carmen.

Cuando llegamos a la casa, dos ovejitas nos estaban esperando, la tía de Admes nos entregó un biberón a cada uno y se lo dimos, si fuera por mi me las llevaría, pero dudo que pueda cambiar a Jerry por la oveja.

Ya es tarde, es el momento de despedirnos de este fantástico día de campo, fue muy entretenido ver como es la vida aquí. Cuando nos estábamos por subir a la camioneta, la tía de Admes salió corriendo de la casa.

-Me olvide de darles esto- nos dijo entregándonos unas bolsas -Adentro hay dulce de leche casero, espero que lo disfruten-

-Muchas gracias, fue un gusto conocerla- le respondí abrazándola.

En el camino de regreso a Buenos Aires fuimos comiendo dulce de leche, el que había probado anteriormente era rico, pero definitivamente como el casero no va haber, este es mucho mejor.

Cuándo llegamos al hotel, la secretaria nos mandó a que llevemos a caminar a Jerry, porque supuestamente después de estar todo el día en esa habitación tiene que estirar las patitas,  y ella necesita unas horas de spa para relajarse de su fatal caída.

- ¿Qué gran día? -le dije a Admes mientras caminábamos.

-Fue bueno casi en todo- me respondió Evenson.

-Y cuál fue el problema?-

-El idiota de mi primo-

-Con un amigo así jamás voy a poder hablar con un chico y menos tener novio-

-La verdad creo que no podría soportarlo, todos son unos idiotas y ninguno se merece tu corazón-

Literalmente Juntos Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora