21. Rumores

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—Yo quiero una Coca-Cola con hielos y una hamburguesa de queso con doble porción de tocino —pidió el comensal, leyendo el menú mientras yo anotaba rápidamente en mi libreta—. Y para ella una hamburguesa de queso sin pepinillos y una taza café —añadió, señalando a su esposa.

Asentí, guardé la libretita y el lápiz en mi delantal y recogí sus menús. Al llegar al mostrador y devolverlos a su lugar, arranqué el papel de la libreta con los pedidos y se lo dejé al cocinero a la mano. Después fui por las bebidas y se las serví con dos portavasos.

—Gracias.

De nuevo asentí y volví al mostrador. Mi madre se asomó por la puerta de su oficina y escaneó el local hasta que me encontró.

—Ophelia, ¿puedes venir?

Rodeé la barra, yendo hacia la oficina y entré. Mamá estaba sentada frente a su escritorio. Me preocupé por el estado serio de su expresión, hasta que levantó una comisura de su boca, en una sonrisilla que yo ya sabía lo que significaba.

—Un pajarito me dijo que se te ha visto muy cerca de Emmett Cullen estos días.

"Qué pajarito tan hablador" bromeé, rompiendo una sonrisa grande. Ella me imitó, dándose cuenta de que lo que estaba por contarle iba a hacerla dar un grito al cielo. "No iba a decírtelo hasta mañana, pero... Emmett y yo estamos... bueno, juntos" gesticulé.

Como predije, mamá no ocultó su emoción. Dio un par de saltos en su silla, se puso roja de la emoción y finalmente se controló para ponerme atención. Le conté todo, excepto el gran secreto de su verdadera naturaleza.

Tuve que mentir un poco, por supuesto. No podía decirle que todo empezó cuando me salvó de unos abusadores, o que habíamos hablado hasta tarde en mi habitación sin que ella supiera, o que me había querido desde el primer día y no había hecho ningún movimiento conmigo porque era mucho menor.

Tampoco dije que habíamos empezado una relación seria hace días, sino que llevaba tiempo, pero no se lo había querido decir hasta que fuera algo más oficial. En cambio, llené los espacios en blanco con simples recreaciones de escenarios que nunca ocurrieron.

—Nunca pensé que a mi hija fueran a gustarle los chicos más grandes. Estoy sorprendida, pero extrañamanete orgullosa. ¿Cuándo voy a conocerlo?

"Mañana" respondí. "Ayer conocí a su familia. Ahora él quiere presentarse formalmente contigo" le expliqué. "Yo quería que fuera sorpresa, pero el pajarito se me ha adelantado."

—Oh, cielo, ya sabes cómo es Mike. Es protector contigo.

Claro que había sido Mike. A veces actuaba más como un hermano que como un primo. Sabía que su intención no era meterme en problemas, pero igual no me alegró oír que le había ido a contar a mi tía Claire, su madre, para que después ella le dijera a mi madre.

Siempre era así cuando algo ocurría conmigo y Mike sabía que yo se lo ocultaba a mi mamá. Por ejmplo, ese tiempo en que unas chicas de un grado más arriba me molestaban por mi peso. Ese abuso verbal no se detuvo hasta que Mike se dio cuenta de lo que ocurría y que yo no hacía nada al respecto. Al día siguiente, mi madre había ido hecha una furia con el director a exigir que se hiciera algo al respecto.

"Su familia jugará béisbol mañana" le informé, cambiando el tema. "Nos iremos después de que lo conozcas."

Mi madre se rio.

—¡Pero si tú no sabes nada de deportes! —dijo divertida— Venimos de una familia de cocineros y músicos. Cielo, tienes tanto talento para lanzar una pelota como yo.

beastly | emmett cullenHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora