4. Accidente

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Golpeé frustrada el volante

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Golpeé frustrada el volante. No podía ser posible. Nunca fallaba, y ahora me estaba dejando abajo. Traté de nuevo, girando la llave, pero no encendió. Me apresuré a alcanzar mi celular y enviarle un mensaje de texto a Mike, pidiéndole que pasara por mí.

Ya estoy en la escuela. Pero le llamaré a Tyler.

Exhalé aliviada. Tyler vivía cerca. No tardaría más de unos minutos en llegar, si todavía no salía de su casa. Salí del auto con mi mochila al hombro y guardé las manos, enguantadas, en los bolsillos de mi abrigo.

Sonreí cuando vi la camioneta de Tyler acercarse por la calle. Me acerqué a la acera y él se detuvo. Abrí la puerta y me subí, recibiendo gustosa el calor de la calefacción.

—Mike me dijo que necesitabas que te llevara. ¿Qué le pasó a Herbie?

Resoplé, enseñándole la llave del coche. Él asintió, comprendiendo que no había encendido por alguna razón desconocida. Soltó el freno y aceleró con precaución.

La carretera estaba cubierta de hielo ennegrecido, pero aun así Tyler conducía muy despacio para no causar una escena de caos en Main Street. Cuando llegamos al instituto, Tyler entró al estacionamiento buscando un espacio libre. Desvió la mirada sólo un segundo para apagar la radio, cuando sonó el claxon de un coche muy cercano. A mi derecha vi un auto saliendo de su espacio. Tyler giró el volante rápido y por completo, evitando el coche. Entonces sonó un chirrido fuerte que se convirtió rápidamente en un estruendo.

Vi varias cosas a la vez. Nada se movía a cámara lenta, como sucede en las películas, sino que el flujo de adrenalina hizo que mi mente obrara con mayor rapidez, y pudiera asimilar al mismo tiempo varias escenas con todo lujo de detalles.

La camioneta de Tyler patinaba con las llantas bloqueadas chirriando contra los frenos, y dio un brutal trompo sobre el hielo del aparcamiento. Íbamos a chocar contra la parte posterior del monovolumen, y Bella Swan estaba en medio de los dos vehículos. Ni siquiera tuve tiempo para cerrar los ojos.

Algo me golpeó con fuerza inmediatamente después de que escuchara el terrible crujido que se produjo cuando la camioneta golpeó contra la base del monovolumen y se plegó como un acordeón. No sé con qué me golpeé la cabeza, pero por un momento todo estuvo oscuro. Cuando volví a ver, todo era un poco borroso.

Reinó un silencio absoluto durante un prolongado segundo antes de que todo el mundo se pusiera a chillar. Oí a más de una persona que me llamaba en la repentina locura que se desató a continuación, pero en medio de todo aquel griterío escuché con mayor claridad la voz suave y desesperada de Emmett que me hablaba al oído.

—¿Ophelia? ¿Cómo te sientes?

Me costaba mantener los ojos abiertos. Mi cabeza punzaba. Sentí unos dedos helados acariciar mis mejillas, como el aleteo de una mariposa. Pude torcer un poco el cuello para mirar a mi lado. Emmett estaba ahí, mirándome con una cara de terror y nervios. Sus preciosos ojos dorados me dejaron sin aliento, estaba tan cerca que podía ver claramente el tono de sus iris.

beastly | emmett cullenHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora