💋Capítulo 06💋

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-Byul, basta, tienes que quedarte quieta, mamá me dijo que no podía ensuciar mi ropa.

MinGi, pese a que era el que llevaba la correa de la gata, no quería ejercer demasiada fuerza tirando de la cuerda, pues no quería lastimar a su mascota, pero en consecuencia, debía dejarse llevar a donde la curiosa gata lo llevara.

Lo cual era a todas partes de ese parque, pues era la primera vez que la sacaba de la casa luego de haberla recibido por parte de su padre, por lo que todo le llamaba la atención.

Y MinGi no tenía corazón para decirle que no, así que dejaba que fuera a donde quisiera.

Corría de un lado a otro con ella, casi parecía una gatita para hacer ejercicio, pues era bastante enérgica y le hacía correr como si estuviera en clase de deportes.

-Byul, quédate quieta, nos estamos alejando de mam-

Chocó su espalda contra un tronco, se detuvo mientras se quejaba ante el golpe, eso había dolido y bastante, dándole pequeños picos de dolor por toda su columna.

Estaba retrocediendo para jalar suavemente a Byul para llevarla con él de nuevo a donde su madre estaba, por eso no había prestado atención a lo que tenía a su alrededor, una mala idea.

De pronto, sintió que algo caía sobre su hombro, haciéndole saltar del pequeño susto.

Un "miau" se escuchó en su hombro, y vio que lo que le había caído era un gatito color gris con rayitas negras.

-¡¿Darong?! ¡Oh, graci-

San apareció a su lado de un momento a otro, haciéndole abrir en grande los ojos.

El omega también se veía sorprendido de verlo ahí, estando algo tenso a su lado, así como MinGi, no esperaba verlo ahí.

-U-Uh... supongo que es tuyo - Murmuró y tomó con cuidado al michi en su hombro, pasándoselo al bajito -, toma...

-Gracias...

San acarició a su pequeño felino, quedando ambos en un incómodo silencio en el que ninguno de los dos sabía qué decir o qué hacer.

Luego de la graduación, no se había visto de nuevo, simplemente no salían de sus casas a no ser que fuera por algo sumamente necesario, por lo que verse ahora, a más de la mitad de las vacaciones de verano, era extraño.

Antes no pasaban más de un día sin verse, y ahora habían pasado todo este tiempo sin hablarse.

San miró de reojo a la pequeña mascota de MinGi, quedando encantado ante lo bonita que esta se veía, además de tampoco tener el conocimiento de que no era el único con una mascota.

-¿Es... tuya?

-Uh huh... la llamé Byul - Alzó a la pequeña del suelo -, me gusta mucho, es linda.

-¿Pu-Puedo?

MinGi asintió cuando vio las intenciones de San de querer acariciar a su gatita, no le iba a decir que no, sabía que a San le gustaban mucho los gatos.

Aún teniendo a Darong en sus brazos, San usó su otra mano disponible para poder acariciar la cabecita de la felina, esta se apoyó en su toque y movió su cabeza en respuesta, esperando más mimos de parte del chico.

-Es bonita, y tiene cara de Byul.

-¿Y el tuyo cómo se llama?

-Le puse Darong, papá lo encontró saliendo de su trabajo hace unas semanas y me dejó tenerlo - Le extendió el gato al más alto.

MinGi le pasó la correa a San para que este pudiera tener más de cerca a Byul, dejándole a él paso libre para poder juguetear con las patitas del gatito.

La risita de MinGi se escuchó cuando Darong lamió su mano, al parecer le agradaba al gatito.

-Mi mamá trajo juguetes para Byul, ¿trajiste algunos para Darong?

-Uh, nop, cuando mami dijo de salir, sólo salí corriendo a la puerta con Darong en mis manos - Sonrió avergonzado.

-Bueno... si quieres te los puedo prestar, y jugamos ambos con los gatos - Sugirió tímidamente, bajando un poco su tono de voz.

Las mejillas de MinGi ardían con algo de vergüenza, estaba temeroso de que San fuera a rechazar su invitación de forma hiriente.

Aunque su sólo rechazo sería muy hiriente, pero sabía que San podía ser un poco cruel al rechazar a alguien cuando quería.

Había sido su amigo por muchos años y había sido testigo de cuando varios alfas - que tenían la clara intención de cortejarlo - eran rechazados por San. Principalmente, porque ambos creían en esa mentira de que eran destinados y no querían estar con nadie que no fuera el otro, pero también porque a San no le gustaban los alfas idiotas.

Según San, todos los alfas eran idiotas menos los de su familia, la familia Song y MinGi.

-Claro, vamos a buscar a mi mami y luego iremos con la tuya - La respuesta de San sacó a MinGi de sus pensamientos.

-¿Qu-Quieres?

-Uh huh... ¿por qué no querría?

San se apegó a MinGi, juntando sus brazos para empezar a caminar mientras llevaban a sus gatos en brazos, haciendo que el cuerpo de MinGi se tensara ante esa inesperada acción.

-Todavía somos mejores amigos, ¿verdad?

-Yo pe-pensé-

-Uh, nop, somos mejores amigos, nada podrá cambiar eso.

MinGi sonrió, yendo más tranquilo al lado de San.

-Sí, tienes razón, nada puede separarnos.

-Entonces no hablemos más de ese tema, ¿me entiendes? Lo mejor es que hagamos como si no pasó.

-¿No quieres que se nombre este tema nunca más?

-No, así podremos restaurar nuestra amistad a como era antes de... enredarnos en esa mentira...

MinGi creía que tenían que hablar sobre lo que había pasado, pero si San le decía que sólo lo olvidaran, entonces así lo haría, ya que, para él, era más importante tener a San como amigo a su lado que no tenerlo.

-Así lo vamos a hacer, no te preocupes, Sannie.

Kiss Kiss~ Extended Version (MinSan) ATEEZHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora