Gabriel
Bueno, para hacerles un resumen de estos últimos dias, las cosas van bastante bien.
Mañana tenemos la exposición con Simón, y aunque no lo crean, estoy bastante tranquilo. Creo que le debo esto a él.
Hablé con Mara sobre lo que había pasado con mis padres y Simón.
Su reacción fue pasar de estar triste a tener la boca abierta hasta el final del relato de mi "dormida" con el castaño.
Este último estuvo bastante cercano a mí. Comenzamos a vernos en el recreo e incluso empezó a conocerse con Mara. Eramos un lindo grupo.
Hoy en la tarde quedé en encontrarme con Leónidas en las gradas de la cancha donde entrena. No se piensen que voy a mover un músculo, sólo estaba ahí porque despues de su práctica de básquet,
iríamos a merendar a La Estación.
Con nuestros cafés sobre la mesa y los últimos detalles definidos para la exposición de mañana, le
pregunté:
-Simón, ¿Por qué elegiste ese contraste de
personajes?
Ojo, no lo malinterpretes; me encantan y estoy orgulloso de nuestro trabajo, pero siempre quise saber porqué una diosa como Perséfone se fijaría en Medusa.
-Ahi esta la respuesta. Porque es distinto, inesperado.
Medusa puede volver piedra a cualquier persona que la mire a los ojos, por eso Perséfone se enamoró de ella a ciegas.
La idea es que se encuentren en el Tártaro para descubrir que lo que sienten va más allá de lo que pueden ver.
Creo que esa es la experiencia de amor más linda. Esa en el que el físico pasa a
segundo plano y ves sólo la infinidad de cosas buenas que tiene -dijo Leónidas con un delicado brillo en sus ojos.
Y ahí me tenían, Gabriel Torres, con los sentimientos al palo y el razonamiento en cualquier otro lado lejano de tu ubicación original.
Una sonrisa apareció en mi cara, y el contacto visual con Simón ya no me incomodaba. Incluso, mientras lo
tuviese una vez en el día, me bastaba.
El castaño revisó mis dibujos una última vez y volvió a repetirme lo mucho que le gustaban.
Mi cara se corrió a un lado con una sonrisa, para evitar que vea mis mejillas enrojecer.
Terminamos el café y abri paso la pregunta que acababa de surgir en mi mente y me daba miedo ahora recibir respuesta.
-Simon, después de que hagamos la exposición, ¿Vos vas a volver a la normalidad?
Leónidas, confundido y luego de reirse me dijo:
Gabi, ¿Qué es "volver a la normalidad"?
Algo apenado, le contesté:
La normalidad en la que tenes muchos amigos y yo vuelvo a ser el chico que dibuja en el salón.
El castaño agarra mi rostro de forma segura y fuerte.
Se acerca a mi cara para decirme con esos ojos marrones en los que tantas veces al día me perdía:
-Gabi, escuchame, esto...no se termina porque un trabajo si lo hace. Me encanta estar con vos. Y sé que si necesito algo, sos la primera persona a la que llamo,
y pienso que soy la tuya tambien.
Miré hacia mi taza vacía de forma avergonzada por la pregunta estúpida que terminaba de hacer.
Simón seguía sosteniendo mi rostro entre sus manos y me pidió que no dude más de él.
Este último me suelta suavemente y yo asiento.
Me despedí de Simón con un saludo y salí
tranquilamente para mi casa.
Siento el contacto rápido de unas zapatillas contra el pavimento y un "GABI" de parte del castaño del que me había alejado hace unos pocos metros.
Voltéo y este paró en seco.
"Gracias por la merienda, la pasé muy bien."
Un beso de Leónidas se planta en mi mejilla y sale corriendo para decime "chau" con distancia de la escena del crimen.
Había quedado congelado, por lo que tardé en responder a su saludo.
Si todavía no me morí por este chico, en cualquier momento es mi hora.
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La Estación
RomanceGabriel y Simón son compañeros de curso hace cuatro años, pero lo único que tenían en común, era un salón de clases. Gabi siempre tuvo un crush con el castaño, pero hasta donde se sabe: Simón es heterosexual y sale con Eva. ¿Será esta una historia...
