CAPITULO 20 + ANUNCIO

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La noche había caído por fin, los padres cuidaban temerosos las carpas de sus hijos, que luego de semanas pudieron conciliar el sueño.

-¿Naruto?- habló el azabache.

El nombrado no respondió, había caído dormido en su regazo.
Sasuke tomó la manta que llevaba puesta y cubrió a su esposo para que no pasará frío.

-¿Necesita algo, señor Sasuke?- Preguntó un ojiperla.

-¿Puedes traerme más mantas?- Preguntó y el hombre asintió- y la almohada alargada.

El ojiperla volvió a asentir y comenzó a caminar en busca de lo pedido.
Hyugas y Naras, se habían unido a la vigilancia, algunos se acercaban a ellos solo para verificar que estuvieran bien.

-Sasuke- saludó un castaño y se sentó a su lado.

-Neji- dijo del mismo modo.

-¿Cómo están los niños?.

-Bien, por fin duermen, Sarada estuvo entrenando con Kurama estás dos últimas semanas y yo entrené a Boruto, Hima a estado muy unida a Itei- dijo y el mayor asintió.

Luego del encuentro entre la azabache y Madara, los tres hijos del matrimonio Uchiha-Uzumaki, habían dejado de dormir cómodamente, pasando los días en vela y acompañando a sus padres en las vigilancias. Boruto y Sarada habían avanzado demasiado en sus entrenamientos, Sarada aún no controlaba del todo el chakra de Kurama por lo que solía salirse de control, y Boruto no pasaba de los quince minutos usando el Mangekyo, pasado ese tiempo su vista se nublaba y comenzaba a sangrar.

-Ese chico... Itei, recuerdo haberlo visto varias veces luego de la guerra- murmuró él mayor- salí a una misión junto a mi equipo y paramos cerca de una cabaña en Kumo, el niño jugaba con una pareja de ancianos cuando nos vio, nos preguntó sobre lo que hacíamos ya que estábamos llenos de tierra. Durante nuestra estancia en Kumo lo visitamos varias veces y fue cuando Ten Ten comenzó con la idea de tener bebés.

-Fueron los primeros en tener hijos- murmuró él azabache y miró a su esposo- y gracias a eso a Naruto se le metió la idea de adoptar un bebé que al poco tiempo nos llegó siendo dos propios.

-Les dimos suerte- dijo y ambos miraron al frente.

Tres castaños iban en su dirección hablando animadamente sobre lo que harían el día siguiente.

-Podría acompañar a mamá a Suna... Si me dejan- habló el ojiperla.

-¿Quieres ir a ver al chico de Suna?- Preguntó pícara su hermana.

-¿Cual chico de Suna?- Preguntó la castaña mayor.

-¡No le cuentes!- exclmó el menor.

-¿Cual chico de Suna?- Preguntó esta vez el castaño mayor.

-Ninguno, papá- dijo el ojiperla.

-Los niños están creciendo, dejenlos tener pareja- murmuró el rubio aún en su posición.

-¿No estabas dormido?- Preguntó el castaño mayor.

-Estaba.

-Perdón- murmuró Ten Ten- pero tienes razón, los niños ya estaba grandes, es hora de que tengan una pareja.

-Me niego a aceptar que mis hijos crecen- habló el ojiperla- no puden tener novio hasta los treinta.

-Tengo 17- murmuraron los gemelos.

-No me importa.

-Iré a ver a los niños- murmuró él rubio y dejó a su esposo con la familia del Hyuga.

HIJOS DE LO PROHIBIDODonde viven las historias. Descúbrelo ahora