Instinto

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Terry no sentia una especial emoción por ser Omega, no lo malentiendan, estaba orgulloso de ser lo que era, pero en ocasiones era tan jodido...

Simplemente no podía entender porque estaba hasta abajo en la jerarquía, los omegas eran importantes. Es más, no sabía ni porque había una jerarquía ¿No podían ser todos iguales y ya? Odiaba tener que soportar a alfas idiotas que lo querían hacer menos solo por su casta.

Al terminar en la mansión Wayne imaginó que eso podría cambiar, era bien sabido que Dick Grayson apesar de ser omega era un fantástico policía, quizá podrían enseñarle a cómo controlar sus instintos al rededor de alfas.

Lo habían recibido bien, Alfred era un completo amor, era como el abuelo de todos y se hacía respetar incluso más que Bruce.

A Tim apenas lo había visto una vez y solo le dijo que se cuidara del demonio, no sabía a qué se refería, asi que no le prestó mucha atención.

Jason intentó hacerle una novatada, pero Dick lo detuvo regañandolo por ser tan Infantil, cosa que le encantó. Jason era un alfa y tenía un aura bastante intimidante, Dick al contrario era un omega que te hacía sentir a salvo y Jason no se estaba quejando ni nada, solo acepto el regaño y listo. Jamás había visto algo así y se sintió completamente fascinado.

– En fin, bienvenido Terry, no se aún cuál fue la razón de que Bruce te trajera, pero estoy feliz de que estés aquí.- le sonríe casi de manera maternal el omega pasando una mano por su cabello.

– Solo cuídate del demonio, aún no logramos domesticarlo de forma correcta.- suelta con burla el de mechon blanco recibiendo un golpe en el hombro de parte del pelinegro.– ¡Hey!

– Deja de hablar así de Damián, no es un animal.- lo vuelve a regañar.

– Pfff casi.- se hace a un lado para esquivar el golpe, riendo.- Nos estaremos viendo Terry, adios.

Y fue así como la casa se quedó casi vacía por completo, sabía que Alfred estaría en algún lugar y Bruce seguramente en su oficina.

Comenzó a caminar por la mansión para explorarla un poco hasta que al pasar por uno de los pasillos pudo notar que había alguien en una de las habitaciones gracias a que la puerta estaba semiabierta. La curiosidad le ganó y se acercó para espiar un poco.

Dentro se veía un muchacho con el cabello revuelto, al parecer estaba pintando algo, pero no lograba ver qué era ya que lo tapaba con su cuerpo, estaba por irse cuando escucho que le hablaba.

– ¿Qué quieres?- preguntó sin siquiera voltear a verlo.

– Yo... Solo estaba explorando la mansión, no sabía que había alguien más.

– Tu debés ser el nuevo huérfano.- fue entonces que el misterioso chico volteó.

No había duda de que era hijo de Bruce, tenían cierto parecido, se preguntó por un momento si el Wayne mayor se vería así de bien a esa edad.

– Y tú debes ser el demonio del que tanto me dijeron que me cuidará.- dice un tanto molesto cruzándose de brazos.

– Así me dicen.- siente la mirada del alfa recorrer su cuerpo, se remueve un tanto incómodo por esto.– Omega.

– Alfa.- responde sin darse cuenta sacudiendo la cabeza y dando media vuelta para irse por donde había llegado. Eso había sido raro e incómodo, mucho.

Los días pasaron y tal cómo se esperaba, Bruce comenzó a entrenarlo, en algunas ocasiones se enfrentaba a Damián, siempre terminaba en el piso de una u otra manera, lo frustraba demásiado cada que sucedía.

Un día vio pelear a Damián y a su padre y pudo darse cuenta de que el más joven se contenía con él ¿Acaso era por ser omega?

Tuvo esa duda los siguientes días hasta que los chicos aparecieron una tarde en la mansión y lo vió entrenar está vez con Dick, él era omega así que seguramente también...

No, no lo hizo, no se contuvo con ningúno de ellos, pero entonces ¿Por qué lo hacía con él?

¿Era por ser nuevo? No lo creía, escuchó de Jason que la primera vez que Damián y Dick se conocieron terminaron en una pelea algo intensa.

Decidió que dejaría el tema a un lado y solo se concentraria en los entrenamientos.

Casi medio año después Bruce tuvo que salir por cosas de la empresa, ya que los demás estaban ocupados le pidió a Damián que cuidara de la ciudad y fue cuando vio su oportunidad.

No supo cómo, pero logró convencerlo de que lo dejara acompañarlo, se puso un traje de robin, uno que tuvieron que modificar un poco para que le quedará bien y salieron juntos a saltar sobre los tejados.

La noche estaba tranquila, habían detenido algunos asaltos, pero nada muy grave hasta que vieron movimiento en el muelle y se dirigieron al lugar.

No esperaban encontrarse con un enfrentamiento entre bandos, tuvieron que ser más cuidados ya que había balas volando por todos lados, se habían separado para mantener la situacion controlada, el problema fue la emboscada en la que se vio metido Terry.

Cuando menos lo sintió ya lo habían derribado, intentaba quitarse al imbécil de encima, pero le fue a un más difícil cuando otros sujetos lo sujetaron de los brazos y piernas, empezó a sentir una enorme ansiedad y miedo crecer en su interior, por un momento no supo que hacer así que dejó a su omega tomar el control sin darse cuenta.

Suelta un gemido bastante lastimero, asustado provocando que los idiotas comenzarán a reírse de él. No sabía porque había hecho eso ¿Era lo mejor que podía hacer en una situacion así?

Y de pronto ya nadie lo estaba sujetando, no tenía a nadie sobre su cuerpo, no supo en que momento había cerrado los ojos, pero al abrirlos pudo notar que todos estaba en el suelo o quejándose o totalmente quietos.

Sintió como un olor algo agrio llegaba a él siguiendolo hasta toparse con la mirada de Batman, Damián se veía tenso, como si estuviera a punto de asesinar a alguien.

Su omega al aun tener el control de su cuerpo se levantó de golpe dirigiéndose hacia el alfa para esconderse entre sus brazos, se sentía seguro, no sabía porque su instinto le decía una y otra vez que ese era su lugar seguro, pero después del miedo que había sentido no le importaba.

Al llegar de nuevo a la mansión y después de haberse cambiado y curado las heridas se dirigieron a la habitación del más joven.

Damián no quería dejarlo solo y Terry estaba más que encantado con tener su completa atención.

No tuvieron que decir nada al respecto de lo que había pasado, al parecer ambos lo entendían bastante bien.

Terry se pasó los siguientes días buscando mimos por parte de su alfa, lo hacía sin darse cuenta, solo se acercaba a él esperando que captará lo que quería y siempre lo hacía, apenas lo tenía a unos centímetros comenzaba a darle los mimos que buscaba. Él también se había vuelto cariñoso con Damián.

Habían pasado de pequeños toques a caricias suaves y después a besos pequeños y de eso a besos más largos y de eso... A todo lo demás.

Omegacember DamiterryDonde viven las historias. Descúbrelo ahora