Aviso escena +18
ISABELLA.
Una dulce brisa revolotea mis cabellos, los sonidos de la naturaleza se adueñan de mis oídos, los cálidos rayos del sol impactan contra mi piel, mis ojos se encuentran cerrados, mi mentón esta ligeramente inclinado hacia arriba y mis pies desnudos se estiran y contraen repetidas veces sintiendo el césped entre ellos.
Es nuestro segundo día aquí. Y el patio trasero de la cabaña se ha vuelto mi lugar favorito en el cual paso unos momentos luego que una ola de calor me reclama. Me gusta aquí, sentarme en el césped, el cual se encuentra repleto de pequeñas flores blancas.
Vengo a despejar un poco mi mente a este lugar de todas las emociones que están dentro de mi cuerpo chocando unas con otras generando un caos en mi interior. El amor que siento por Chris, la necesidad por tenerlo cerca, el deseo de tenerlo encima de mí, el apego, todas aquellas emociones que debido a mi celo se ven afectadas aumentándolas en mil porciento.
Las manos me pican todo el día por tenerlo cerca, por tocarlo, aunque sea por un breve momento. Con Brenin nunca fue así, en ningún sentido y ahora es todo aumentado.
Los enojos por los preservativos. Con el brujo era necesario que lo dijera una sola vez y no volvía a molestarme, pero con Chris... joder. Me vuelven loca, me enoja, me frustra, si bien entiendo perfectamente sus razones y puedo pensar lo mismo que él, mi parte omega no lo entiende. Esa parte animal lo único que quiere es procrear con su compañero. Y me he visto envuelta varias veces en pensamientos sobre esconderlos, botarlos, romperlos e incluso pincharlos para dañarlos.
Las ganas de estar cerca suyo también están aumentadas, necesito, aunque sea tocarlo un segundo para calmar ese malestar en mi cuerpo, estoy constantemente tocando su piel, su pelo, besándolo, incluyo mordiéndolo. He llegado a pensar que quizás soy una molestia para él, pero cada vez que me tiene cerca me sonríe con calidez, jamás reclama por mis toques y siempre los recibe con una sonrisa.
Y ahora aquí estoy... sola.
Siempre me da mi espacio cuando vengo a este lugar, debe intuir que es un momento el cual necesito para mí misma, porque jamás me ha preguntado de todas las veces en las que simplemente me he levantado y salido hacia el patio trasero que estoy haciendo o si quiero compañía.
Pero ahora literalmente estaba sola. A los pocos minutos de haberme sentado entre la hierba vi como Zeus en todo su esplendor salía de la casa para adentrarse en el bosque, no sin antes dejar una lengüetada en mi mejilla.
Si bien quise preguntarle donde iba, me contuve. El también necesita su espacio, estas horas han sido intensas, no hemos parado de follar cuando una nueva ola aparece. Hemos estados pegados uno al otro en cada momento y quizás él al igual que yo también necesita despejarse.
No sé cuánto tiempo ha pasado, pero se que es harto ya que los rayos de sol no calientan con la misma intensidad, ocasionando que mi piel se erice debido a la fría brisa. Unos crujidos de ramas rompiéndose me colocan en alerta y volteo rápidamente en dirección al ruido, pero me relajo al sentir ese delicioso aroma a mango y frutilla.
Sin despegar mis ojos del borde del bosque, el lobo negro sale de entre las sombras avanzando con un elegante trote hacia mi posicion. De su hocico realza un montón de pelos, los cuales reconozco como un conejo... o bueno, los resto de él ya que su pelaje se encuentra bañado en sangre debido a que los colmillos de mi lobo están incrustados en su cuerpo.
Me acomodo en una posicion de indio en el suelo, cuando él llega frente a mí sentándose en sus patas traseras. Sus orejas están levemente hacia atrás y su hocico se abre dejando caer el cuerpo del conejo ante mí.
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Rechazada
Werewolf¿Qué se hace cuando aquella persona que debía amarte, apoyarte y defender de todos, decide que no quiere hacerlo? En mí caso, velare por m misma, ya mucho he sufrido como para desmoronarme por él. Ya tuve suficiente dolor, así que buscare mi sitio e...
