Capítulo 42: Celebrar la magia.

58.5K 4.5K 275
                                        




Actualización doble porque me caen bien.

Disfruten el cap, bai <3


ISABELLA

Camino tras él admirándolo. Desde que me pregunto si quería ir con él y comenzó a caminar no ha volteado una sola vez a vernos, sé que puede escuchar que voy tras suyo, pero quisiera que volteara, aunque sea una vez.

Pasamos por el pasillo y Brenin seguía en la misma posicion, de brazos cruzados mirándonos con curiosidad.

– ¿Qué sucede? – pregunto en mi dirección, pero viendo como Chris seguía caminando sin detenerse.

– Brett despertó.

– ¿iras con él?

– Sí.

Asiente con la cabeza y se une a mi lado para caminar tras el rubio de ojos color cielo.

– ¿Y sobre lo otro? – susurra lo más bajo que puede.

– Luego. – respondo cuando veo que Christopher mira sobre su hombro.

Caminamos en silencio todo el recorrido hasta las puertas de plata que dan entrada a las mazmorras. Bajamos las escaleras una vez los guardias nos dan paso y el pasillo llena de celdas aparece frente a mis ojos.

– ¿Qué huele tan mal? – se queja Ágata.

– Todo. – respondo rascando mi nariz para aliviarla un poco.

Sangre. Sudor. Humedad. Desechos.

– No pensé que volvería aquí. – habla Brenin. – huele horrible.

– ¡DEJENME SALIR DE AQUÍ MALDITA SEA!– se escucha un grito con aquella voz que reconozco muy bien.

Christopher ni se inmuta, no dice nada, no mira, solo camina con las manos tras su espalda. En un punto se detiene frente a una celda. Saca los brazos tras su espalda y los cruza sobre su pecho. Yo me detengo unos pasos antes, sin dejar ver mi figura a esa celda.

– Christopher sácame de aquí. – gruñe la mujer.

– ¿Por qué debería?

– No pertenezco aquí, no hice nada malo. – intenta tocar las rejas y el sonido de piel quemándose llena el aire junto con el quejido de dolor. – Ella lo merecía, no pertenece aquí, no pertenece junto a ti.

Ágata gruñe en mi interior y avanzo hasta poder ver a la rubia. Sus ojos conectan inmediatamente con los míos y puedo ver como palidece momentáneamente antes de recomponerse.

– ¿Decías? – pregunto mirándola fijamente.

– Decía que no perteneces aquí, a esta manada, junto a él. – apunta al rubio. – Es mío, de nadie más.

Un silbido se escucha a mi espalda junto con una risa. Mi Loba gruñe en mi interior y Christopher esta callado observando todo.

– Mala idea decir eso. – se burla Brenin.

– Es la verdad. – responde Brett. – Él será mío y ni tú, ni ninguna otra estúpida podrá quitármelo.

– Cállate. – gruño acercándome a la reja ocasionando que ella retroceda un paso.

– Te crees la gran cosa. – dice mirándome con asco. – No eres nada.

– Y tu sigues siendo igual de arrastrada.

– Tienes suerte que esta reja este entre nosotras. – gruñe con sus ojos reluciendo. – Porque si no te haría pedazos.

Una sonrisa ladeada se forma en mi rostro. Siento como Brenin avanza un paso hacia mí y como el cuerpo de Chris se tensa a mi lado.

RechazadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora