Valentina.
La semana había transcurrido muy movida, entre la mudanza, mis clases, había sido muy cansado, pero ya todo estaba acomodado, y pasaría el fin de semana con mis amigas en mi casa, teníamos una tradición de una pijamada al mes, pero desde que murió mi padre eso se había ido al caño, y me negaba a seguir así, los meses pasaban y yo no podía detener mi vida, debía darle las gracias a Mike de eso, me había sacado de mi burbuja negra.
Llegamos a mi casa con un helado en mano, le di la malteada a mi madre y ella sonrió, se levantó a abrazar a las chicas y ellas sonrieron.
— Mamá... no tienes porque llorar.
— Lo siento es solo... gracias por todo niñas, por ayudarnos, y por estar aquí otra vez. — Las volvió a abrazar.
Karol y Malena vivían una vida muy diferente a la mía, mis problemas eran económicos, y los de ellas eran vidas vacías en familia, pero llenas de dinero, siempre me agradecían por darles lo que según ellas les faltaba, unos padres y una hermana, así que mis padres siempre las habían tratado como unas hijas más.
— Pediré unas pizzas para cenar. ¿De acuerdo? — Asentimos.
— ¿Buscando otro trabajo?
— Si Malen, en ese súper me pagan muy poco, y busco en algún hospital. — Mi madre era enfermera, y toda su vida había trabajo como una, hasta que la corrieron.
— Suerte con eso Nadia, si yo sé de algo te diré.— Mi madre les sonrió y subimos a la habitación, pusimos una película, mientras que buscaba el colchón extra que tenía para estos momentos, lo puse en el espacio sobrante y lo tendí, todas nos sentamos en la cama grande mientras veíamos la película escogida, no le prestamos mucha atención porque estábamos hablando de nuestras respectivas relaciones, Malena pareció no tener ya problemas, al contrario dijo que había hablado con Jorge sobre mí y que me tenía que dar espacio, le agradecí enormemente.
Esa noche nos dormimos muy tarde, mientras comíamos palomitas, pizza y chucherias que habíamos comprado, era como si nada más existiera más que nosotras tres, se me había olvidado lo que era disfrutar los momentos con mis amigas.
Mi madre descanso el domingo, pero decidimos dejarla sola en casa para que durmiera todo lo que tenía que dormir, y Karol nos habia llevado por todo el centro comercial, hasta a tiendas de lencería, que según porque ya necesitaba otras.
Me preguntó si Mike esperaba en algún momento que yo lo sorprendiera con esta... poca tela, digámoslo de alguna manera. Le mandé mensaje a Mike para que viniera por mí y cenar juntos, no lo veía desde el viernes y quería mínimo pasar un rato con el.
[...]
No podía creer que tuviera un perrito, era precioso, aunque se veía que no era de raza, al contrario, era más callejero que otra cosa, pero era lindo, Mike seguía con la idea de no tenerlo por mucho tiempo, pero ya lo convencería de lo contrario, comimos con Fátima y de ahí la llevamos a su casa, convencí de Mike de que me llevara por unas cosas para el nuevo habitante de la casa, se negó al principio pero nada que unos besos no pudieron arreglar, nos bajamos en la tienda de mascotas y elegí una pequeña cama y un plato, era lo necesario hasta que pudiera convencerlo para que se quedara más tiempo.
— Que sepas que en algún momento te pagaré todo.— Me miró.
— No he dicho nada Valen, me tiene sin cuidado, lo que me preocupa ahora es controlar mi alergia.— Asentí y fuimos a la farmacia, no encontramos la gran cosa, pero esperaba eso lo ayudará, había estado estornudando toda la tarde, ya me había hartado un poco, a decir verdad, pero no le dije nada porque sabía que él estaba de malas, llegamos a la casa y el perrito sin nombre estaba en un rincón acostado, le puse su cama y su agüa, me senté en las piernas de Mike, él me tomó de la cintura abrazándome.
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Jugando Con Fuego
RomanceValentina Zenere tenía una vida casi perfecta... o al menos eso parecía antes de que la muerte de su padre la derrumbara por completo. Sus calificaciones se desplomaron, su beca peligra y cada día en la escuela se siente como una cuenta regresiva ha...
