65

429 65 50
                                        

LXV
Locura
*
El amor, en gran parte, ¿no es una locura?
*

Las últimas veinte horas se habían sentido como una tortura. Respirando con bocanadas cortas, porque si mucho aire entraba en sus pulmones, su pecho comenzaría a doler. Ignorando su celular porque sentía que, si leía algún mensaje, su cabeza le explotaría. Sin hablar, porque parecía que no tenía nada bueno para decir. 

Y en el momento en que tocó el timbre del departamento de Jonghyun, se preguntó si de verdad estaba mentalmente preparado para esto. Sabía que sus dedos eran un desastre, se había pasado todo el día mordiéndose la uñas. También estaba consciente de que había pasado la mitad de su tiempo en el trabajo reordenando cosas que no necesitaban ser ordenadas, bajo la interrogante constante de Heechul sobre qué demonios le estaba pasando por la cabeza. 

Y se había atrevido a decir que estaba todo bien, incluso si la mentira fue tan obvia que hizo a su jefe reír. 

―¿Junghee ya se fue? ―preguntó por preguntar, porque no se le ocurría qué más decir mientras veía a su novio sentarse de manera incómoda en el sofá. 

Toda la preocupación que los envolvía… no lograba distinguir qué sentimientos eran propios y cuáles los de Jonghyun. Por ello decidió no intentar averiguarlo. Estaba pasando por mucho estrés como para intentar separar sus emociones de las de otra persona. 

―Sí… el padre que los lleva al campamento pasó a buscarla hace una hora…

―Vuelve el domingo ¿no? ―preguntó a pesar de que la misma niña se lo había contado hacía días. Necesitaba escuchar la voz de Jonghyun.

Tenemos hasta el domingo para solucionar este desastre se dijo a sí mismo. No se iba a permitir que Junghee quedara en medio de sus problemas otra vez. Más allá de que ella misma le había dicho que no se preocupara, que lo importante era que él estuviera bien, Kibum no iba a dejar que esa niña perdiera tiempo precioso con su padre porque él no sabía qué hacer con su vida.

Sabía que era un poco estúpido preocuparse por eso ahora, pero no podía no hacerlo. Cuando se estresaba, todo se volvía más grande de lo que era, al menos en su cabeza. 

―Anoche soñaste conmigo… ¿no? ―preguntó sentándose en el piso, sobre la alfombra. El sofá era muy pequeño como para que se sentaran juntos y mantuvieran la distancia que Kibum necesitaba para respirar bien.

Notó que había tomado muy desprevenido al mayor, quien tardó incluso en dirigirle la mirada. Lo vio tragar saliva antes de responder ―sí… ¿cómo…?

Podría haber dicho que solo estaba adivinando, o que lo había supuesto después de lo que habían hablado ayer, pero la verdad era que anoche se había despertado cerca de las dos de la mañana luego de soñar con una discusión que habían tenido años atrás. Tomó por hecho que Jonghyun había soñado con él otra vez.

¿Debería decirlo?

Igual podía tomar su laptop, que había tenido la delicadeza de traer, y buscar ese archivo viejo con él cantando Aleluya. O los miles de fotos que siempre se tomaban cuando Jonghyun se dignaba a tomar forma humana. Los libros e instrumentos que en realidad Kibum había guardado para sí mismo. Sus plumas. Su carta de despedida… Esa canción que jamás miró porque tuvo miedo de qué sentimientos podría encontrar en ella…

Tenía tantas pruebas de todo lo que había pasado. Y sin embargo, le temblaba todo el cuerpo ante la idea de contarlo en voz alta. Mirar a Jonghyun y decirle que había muerto… Eso no lo puede aceptar nadie. No nadie normal al menos.

Por eso Kibum no sabía si quería mostrarle todas esas pruebas, y era la misma razón por la que estaban teniendo esta conversación aquí y no en su propio departamento. Sentía que era demasiada información para Jonghyun. Tenía miedo de desbordar sus emociones y que ocurriera algo malo. 

➳ Humano ◂JongKey▸Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora