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XXXIII

Carmesí

*

El rojo carmesí es el color de la pasión, del vigor...

Pero también es el color del peligro.

*

Jonghyun sintió otra vez los labios de Kibum sobre su boca. No lo dejaría volver a separarse, no permitiría que se sentara sobre sus piernas, lo besara, y no se hiciera responsable de sus acciones. Puso sus manos en el pecho del menor, luego bajándolas por su abdomen despacio, tan despacio como Kibum besaba sus labios.

Kibum lo mordió y Jonghyun metió las manos por debajo de su remera, tocando primero su estómago y luego yendo a su espalda.

—Hey, ¿a dónde van esas manos? —preguntó el menor, separado solo unos milímetros de su boca, con los dedos enredados en su pelo.

—Hacia aquí.

Sin descaro alguno, Jonghyun apretó su trasero. Kibum dio un pequeño respingo, pero no se quejó más. Tal vez era mejor usar su boca para besar en vez de quejarse sobre lo que en realidad sí le gustaba que Jonghyun hiciera.

Volvieron a besarse un poco más lento. Jonghyun lamió y mordió los labios de Kibum con una paciencia extraordinaria, lo más lento posible para que el menor comenzara a perder la cabeza culpa de la ansiedad. Cada vez que sus lenguas se rozaban, Kibum ahogaba un suspiro en la garganta de Jonghyun culpa de las caricias de este.

La piel de Kibum estaba más cálida, se sentía suave al tacto de Jonghyun, quien volvió a agarrarle el trasero solo para empujarlo y acercar más sus pelvis. Los besos calientes no iban a alcanzar esta noche, Kibum debía entender eso, en especial cuando Jonghyun le marcó pequeños movimientos de caderas.

—Sabes a cigarrillo —se quejó Kibum. Tiró con algo de fuerza del cabello de Jonghyun—. Lo detesto.

—Y yo detesto que te quejes de todo, Kibum, por favor —gruñó Jonghyun clavando sus dedos en el cuerpo del menor, aun por sobre la ropa.

Kibum le mostró una ancha sonrisa, casi traviesa y pícara. Jonghyun adoraba cuando ese chico se comportaba tan diferente a como era durante el día.

Jonghyun dirigió sus labios directamente al cuello de Kibum. Se dio el lujo de lamer su clavícula y dejar todos los chupones y mordidas que quisiera. Los gemidos que recibía a cambio pasaron de ser tímidos, a desvergonzados y fuertes. Le encantaba como Kibum podía estar gimiendo entre sus brazos, pero aun así controlarlo.

Porque lo controlaba. Cuando Kibum quiso cambiar el ritmo de las cosas, Jonghyun tuvo que hacerlo.

—Hyung... tengo calor —susurró Kibum mientras el rostro de Jonghyun seguía en su cuello, haciendo maravillas con su lengua.

Como un maldito puberto, Jonghyun se apuró en separarse y quitarle remera negra que llevaba puesta. Le gustaba escuchar esos perversos suspiros escapar de Kibum, los cuales fueron un poco más seguidos cuando empezó a besar su pecho. Pasó su lengua por uno de sus pezones, Kibum le regaló un rasguño en la nuca a cambio.

Atrapó el pezón con sus labios y comenzó a succionarlo. Kibum se volvió loco entre sus brazos, clavó las uñas en sus hombros y comenzó a murmurar un "más" constante que empezaba a enloquecer a Jonghyun.

—Dios, no sabes cómo me molesta tu remera —murmuró Kibum empujándolo contra la silla y quitándole la remera en un movimiento demasiado rápido—. Es injusto que solo tú puedas entretenerte.

➳ Humano ◂JongKey▸Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora