64

726 75 30
                                        

LXIV

Saltar

*

Y otra vez confías en mí, aunque no haya pruebas para hacerlo

*

Kibum estaba sentado en el auto ahora. Luego de hablar con Jinki, no supo muy bien por qué, tomó el primer bus que vio. A la hora, se dio cuenta a dónde había llegado. Al edificio abandonado donde había intentado, por última vez y hace más de cuatro años, quitarse la vida. No es que quisiera hacerlo, no es que creyera que una manera de solucionar todo lo que ocurría era acabar con su vida. Se sentía un poco tonto pensarlo, después de todo, ya había pasado por mucho como para rendirse ahora.

Tal vez necesitaba recordar que no tenía otra opción que seguir luchando, porque incluso cuando quiso darse por vencido, tuvo que levantarse y seguir adelante. En estos momentos, ya no sabía si estaba siendo dramático, si no le estaba dando la atención suficiente a lo que ocurría... Si estaba reaccionando bien o mal.

Solo quería que los dramas se acabaran.

También quería saber cómo había hecho Jonghyun para encontrarlo, para llegar a ese lugar que él no debería conocer, pero que probablemente no tuvo problemas en ubicar cuando Minho le pidió que lo encontrara. En su pecho, en esas cosquillas que sentía bajo la piel, entendía que no quería hablar de eso porque no estaba preparado para hacerlo.

Jonghyun no estaba preparado para entender, por lo que se limitaba a confiar en Kibum. ¿Eso estaba bien?

―¿De verdad dejaste a Junghee con Minho? ―se atrevió a preguntar luego de un rato de estar en el auto. Estaban más cerca del centro de Seúl.

―Sí... me llamó... y no quería dejar a Junghee sola, acababa de salir del psicólogo. Así que la dejé con él, y fui a buscarte. Cualquier otra persona me hubiera preguntado demasiadas cosas... ―explicó el mayor.

Kibum notó que Jonghyun tenía la mano en la palanca de cambios del auto, y dudaba entre dejarla allí o colocarla en su pierna. Así que le acarició el brazo, esperando que entendiera que podía hacerlo. No había razón para comportarse raro... O había tantas que era mejor ignorarlas.

Una vez estuvo solo en esa azotea, tomó su block y comenzó a dibujar. Él era la principal víctima de la locura de Elizabeth, pero no podía dejar de sentirse culpable. Era por él que el demonio dentro de Woohyun era más violento, era por él que Kyungsoo se llevaba mal con su padre, era por él que su madre estaba preocupada, era por él que los ángeles habían jugado con la vida de Jonghyun.

―¿Qué le dijiste a Junghee? ―preguntó con cierta curiosidad.

―Que tenías un problema urgente y debía ayudarte, no sé si...

―Ella comprenderá mejor de lo que crees, Jjong, no te preocupes ―lo tranquilizó Kibum acariciándole la mano―. Gracias por ir a buscarme, seguro me habría quedado hasta tarde allí y hubiera sido difícil volver.

―Es un barrio complicado ese, no deberías-

―Tranquilo, no me pasó nada, ¿verdad? Estoy bien...

―No te ves así, Kibum, no puedo fingir que todo esto está bien.

Hizo dibujos horribles y malditos. De esos que dibujaba de chico, cuando no sabía diferenciar almas, los espíritus lo torturaban, y no era fuerte como para salir de su casa. Esa clase de imágenes que sus psiquiatras adoraban ver, porque significaban subirle las dosis de los relajantes. Recordaba con gracia que cuanto más realistas eran, más preguntas envolvía.

➳ Humano ◂JongKey▸Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora