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LXIII

Encontrado

* 

Ahora todos los sentimientos dolorosos se extienden,

¿Puedo correr hacia ti? Me pregunto, ¿y si no te conociera?

I can't stand the rain - SuperM

*

Tocó el timbre del departamento de Minho. Era tarde, pero el estado en el que se encontraba no le iba a permitir quedarse esa noche solo. Y no iría con Jonghyun.

―Fue todo un desastre ―se quejó apenas vio la cara de su amigo.

Entro al departamento sin esperar a que le respondiera algo. Un desastre, era la manera de definir lo que había pasado. Ya le dolía la cabeza de recordarlo una y otra vez.

Quiso sorprenderse de ver a Taemin sentado en el sofá, porque cuando le dijo a Minho que se fuera a pensar en el menor o algo, no creyó que lo tomaría tan literal. Intentó sonreírle, hacía tiempo que no se encontraban. Supo que se vio muy penoso porque el bailarín le extendió los brazos.

―¿Qué ocurrió?

Y comenzó a hablar. Su madre le había escuchado. Había oído todo de principio a fin, fue extraño que en ningún momento lo detuviera. Explicó cómo lo que veía en su adolescencia era porque no se podía concentrar, que si no tomaba medicinas era porque no las necesitaba para dejar de ver cosas. Le contó cómo Jonghyun un día se apareció en su habitación y todo cambió. Se explayó dando detalles de todo, porque quizás eso lo haría más creíble. Las alas de Jonghyun, los colores sobre las cabezas de las personas, que aprendió que eran sus auras expresando sus emociones al momento. Le contó que podía ver las almas de las personas y por eso siempre sabía cuándo ella se sentía mal.

Le describió la manera en que Joonmyeon había querido asesinarlo a pedido suyo. Le dolió cada maldita cicatriz al relatar esa memoria después de tanto tiempo. Sintió la mano de su madre sobre su hombro, dándole fuerzas para seguir. Así que siguió. Explicó que Jonghyun no podía estar con un humano, que otro ángel los cubría. Contó cómo se había enojado Jonghyun el día que él le dijo que ya no quería ser su protegido.

Admitió que se había preocupado cuando supo que su novio tenía una hija, que, en el fondo, sabía que algo ocurría cuando este desaparecía por días, pero no había descubierto a tiempo qué era. Aceptó, entre lágrimas, que todavía se sentía culpable por la cantidad de sacrificios que Jonghyun se había visto obligado a hacer por él.

Contó todo. Porque a veces se daba cuenta de que le pesaba el alma de llevar tantas historias en secreto. Y esa mujer era su mamá, lo amaba, aunque a veces lo demostrara de manera brusca. Ya estaba harto de que ella creyera que había criado un hombre que solo hacía idioteces, como meterse con hombres casados o dejar de ir al psiquiatra.

Quería ser más él mismo. Y ese él mismo incluían ese don del cual él no tenía la culpa, pero si la responsabilidad de mantener.

Habrá sido alrededor de una hora donde hablaba, lloraba y seguía hablando. Tomando fuerte la mano de su madre, porque era la primera vez que se atrevía a decirle que no estaba loco y a darle las razones. Quería ser tomado en serio, quería dejar de escuchar el "debes volver al psicólogo", frase que ella tanto adoraba decirle cuando él se comportaba extraño.

Porque él era extraño. No se comportaba raro, él ya era de esa manera. Cambiar de humor, ser tan emocional, entender a la gente antes de oírla, ver personas que ya dejaron este mundo eran sus características, aunque su madre llevaba veinticuatro años negándolas.

➳ Humano ◂JongKey▸Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora