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LV

Agridulce

*

Si prometes que te quedarás, tendré aún más miedo de que te vayas.

*

―¡Dijiste que volverías mañana! ¡Pero es miércoles y estás en Corea! ¡Explícame eso, Kim Jonghyun!

No tenía ganas de responder. Se sentó en la mesa de la cocina en un suspiro. ¿No era demasiado temprano para gritar de esa manera? Apenas y había amanecido. No tenía muchas ganas de que los dolores de cabeza regresaran solo porque Yin era una histérica.

Quería sentirse culpable por la situación. Algo en él le decía que cuando miraba a Yin, debería sentirse mal. Que tendría que sentirse avergonzado por haberla engañado desde... siempre, y por ahora amar a otra persona que, ni por asomo, era parecida a ella. Sabía que una persona lógica lo haría, pediría perdón por haber traicionado la confianza de su propia esposa.

No podía.

Cada vez que Jonghyun miraba a Yin, solo lograba sentirse más avergonzado de sí mismo, de haber estado con esa mujer y haber fingido amarla durante cuatro tortuosos años. ¿Qué había ganado con eso? Una casa y millones de dolores de cabeza. Nunca habían sido un matrimonio perfecto, no era la primera vez que Jonghyun la engañaba... Pero aún así era la primera vez que podía acabar con todo esto. Un solo día más viviendo debajo de su mismo techo sería un suicidio.

―¿De verdad no puedes deducirlo por tu cuenta, Yin? Sé que tus neuronas funcionan muy bien cuando es para controlarme ―se quejó el mayor con el hastío brotándole de la garganta.

―Estás con otra persona ¿verdad?

La calma en las facciones de Yin lo aterrorizaron por un momento. Ella era una mujer imponente, con su cabello chocolate y su postura siempre recta, que los zapatos de tacón y la falda tubo nunca faltaran, el leve maquillaje solo acentuaba esos ojos negros y fríos. Ni siquiera haría falta que cruzaras unas palabras con ella para intuir lo inteligente que era.

Pero esa inteligencia no sirve en el amor.

Jonghyun no quería caer en el machismo de decir "ella no supo mantenerme a su lado", porque sería mentira. Si Jonghyun estaba enamorado de otra persona, eso no tenía nada que ver con Yin. Porque nunca hubo nada con ella en primer lugar.

―Nos vamos a divorciar ―sentenció Jonghyun.

El peso en su pecho desapareció tan pronto como exhaló la palabra "divorcio". incluso si temía por su hija, no había manera en que su mente pensara otra cosa. Mucho menos podía imaginarse a sí mismo dilatando la situación. No. Pensaba en Kibum, en el departamento, durmiendo sin él y se aseguraba aún más de su propia decisión.

―No lo estoy pidiendo, ni preguntando. No iré a terapias, no pelearemos por dinero porque hemos hecho la separación de bienes ―comenzó a explicar, viendo como esa tranquilidad en los ojos de Yin se desvanecía de a poco, a medida que él hablaba―. Mañana tendrás acá todos los papeles... Y Junghee se quedará conmigo.

Por unos segundos, Yin se desestabilizó. Dio dos pasos hacia atrás hasta chocar con el refrigerador. Parecía atacada por la situación, en especial porque sus ojos aun no se recuperaban de la sorpresa. Incluso pudo ver que estaba clavando sus costosas uñas postizas en sus propias palmas. Si la dejaba hablar, escucharía su voz quebrada.

Pero no la dejaría hablar.

―Tú y yo sabemos que no eres suficiente madre para mí hija. No hagas esto complicado, porque si decides ir a juicio, recibirás su tenencia cuando ya ella sea mayor ―agregó al cruzarse de brazos.

➳ Humano ◂JongKey▸Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora