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XXXIX

Tranquilidad

*

Irónico es encontrar problemas donde no tendría que haberlos.

*

Era la quinta vez en el día que Kibum ignoraba una llamada de Woohyun. Su cabeza ya estaba en demasiadas cosas como para también tener que oír los problemas de ese chico. La pelea con su mamá, las visitas cada vez más frecuentes de Jonghyun a mitad de la noche que lo dejaban sin descanso, un posible ascenso en la editorial, a Minho pseudo deprimido, la voz de Joonmyeon...

Si esos no eran suficientes problemas, le podía agregar que se había enterado por parte de su hermano que su padre quería volver a hablar con él.

Ya era noviembre pero Kibum no veía la hora de tener sus malditas vacaciones.

Pero aun así aceptó la llamada de Woohyun, porque incluso podía imaginar por qué lo llamaba.

—Gracias por contestar Kibum. Necesito ayuda...

Kibum cerró su notebook. Aun con el celular en la oreja, comenzó a juntar sus cosas de su escritorio. Ya casi era hora. Debía apurarse para pasar por la Artística y comprarle a Junghee las pinturas que le había prometido.

—¿Qué necesitas Woohyun?

—Hay algunas cosas que necesito preguntarte. ¿Puedo pasar esta noche por tu departamento?

—Luego de las ocho, hoy tengo clases con Jjung.

Y cortó. Porque hablar con ese chico lo alteraba. Ahora ya lograba entender por qué, era a causa de esa doble personalidad suya. Si bien Woohyun tenía un alma pura, su otra parte no y era lo que lo alteraba tanto cuando estaba cerca de él. No iba a permitirse tantas alteraciones en su vida. Por un momento había creído que sería normal como el resto. Pero vamos, era Kim Kibum. No era normal por definición.

[...]

Junghee le agradeció bastante las pinturas al óleo que le había traído. Desde que había vuelto de Japón había estado un poco apagada, así que supuso que un regalo le haría bien. Ya iban algunas semanas, pero Junghee seguía con el aura más oscura que de costumbre. No quería que una niña de su edad tuviera esos colores, mucho menos provocados por sus propios padres.

Quería hablar con Jonghyun, pedirle que hiciera algo con su hija. Pero tampoco era quién para hacerlo. Solo tenía veinticuatro años y ningún hijo.

Una vez terminada la clase, la ayudó a ordenar todo para luego decirle que el viernes que viene le traería algunos libros que había comprado durante la universidad sobre arte abstracto. Y después simplemente llegó la rutina de siempre, Jonghyun quitando la alarma de su auto para llevarlo hasta su departamento. Aunque no se quedaría, ese hombre había tomado la costumbre de no dejarlo volver solo a casa.

—¿Qué ocurre? —preguntó Jonghyun apenas quedaron a solas en el auto.

—Jjung... Creí que mejoraría. Pero sigue con la mirada perdida... ¿Yin sigue con sus ideas locas?

—No. Pero creo que en China se mencionó bastante eso al parecer —explicó Jonghyun luego de un suspiro—. Y no hay manera de hacerla entender que el matrimonio seguirá.

Kibum desvió la mirada a la ventanilla. No había nada que deseara más que ver a Junghee sonreír de manera plena otra vez. Pero eso no significaba que se rindiera ante la idea de seguir siendo el amante de Jonghyun. Solo quería tener suficiente tiempo para encontrar un equilibrio entre la felicidad de Junghee y la propia. Sabía que existía, le faltaba encontrarlo.

➳ Humano ◂JongKey▸Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora