LVIII
Maldita
*
"Te rogamos que nos ayudes; de la mano de los serafines regálanos la dicha de abandonar nuestro pecados y llena nuestros corazones del gran amor de Dios."
-Oración a San Miguel Arcángel
*
Joonmyeon estaba muerto. Llevaba muerto más de quince años. Los mismos que él debería llevar muerto si no fuera porque había tenido muchísima suerte. Demasiada si era sincero. Todavía recordaba perfectamente lo que había pasado esa noche.
Cómo discutieron. Cómo Joonmyeon se sentó en la barandilla del balcón. Cómo él intentó sujetarlo.
El viento en su cara. Los gritos.
Cómo se estrellaron contra el piso.
El problema era que ahora lo veía sentado en el enorme sofá de Kibum. Con un café entre sus manos. Con la misma mierda de ropa que la de esa noche, odiaba esa camisa brillosa que le gustaba usar. Y con una sonrisa en su estúpida cara. Parecía más vivo que él mismo.
Se apoyó en el marco de la puerta. Era un sueño demasiado real, hasta le ardía el labio, justo donde Kibum lo había mordido antes de irse a dormir. Podía ver a Comme Des y Carçons sentados al lado del televisor con las orejas bajas y el hocico escondido entre sus propias patas. Esos perros tenían miedo. Y, diablos, él también lo tenía.
Cuando quiso abrir la boca para decir algo, aunque no sabía qué, los ojos de Joonmyeon se clavaron en él. Eran negros, quizás más negros de lo que recordaba. Tenía frío. Odiaba ese estúpido sueño. Detestaba cuando se sentía de esa manera, vagando entre lo que parecía real o simples sueños.
―¿Qué? ¿Kibum no te contó sobre mí?
―¡Jonghyun!
El grito de Kibum le devolvió el aire.
―Dios mío, Jonghyun, me asustaste... ¿Qué ocurre?
El menor se apoyó en su hombro, agitado, como si a él también le hubiera afectado el sueño. Sabía que era imposible, pero era esa la sensación que le daba. Se tocó la frente, estaba transpirando y su respiración era errática. Le dolía el pecho de lo rápido que le estaba latiendo el corazón. Y el labio le seguía ardiendo.
―Fue... fue una pesadilla... ―llegó a murmurar mientras el menor lo destapaba para que le bajara la temperatura. Negó y sostuvo la sábana, continuaba con frío―. Es... es una idiotez.
―Jjong... hace muchas noches que tienes pesadillas ―le confesó Kibum.
Ambos se sentaron mejor en la cama. Él prendió la luz que estaba a su lado, apenas era madrugada pero no creía volver a dormirse.
―¿De verdad?
Kibum asintió con la cabeza. ―No así, nunca te despierto porque te quejas un poco y vuelves a calmarte rápido. Supuse que era el estrés, no quería preocuparte más...
―Pero ahora sí me...
―Gritaste. Es la primera vez que lo haces ―explicó al moverse frente a él. Le acarició la mejilla―. Me asustaste.
Pudo ver toda la preocupación del rubio en sus ojos. Como si todo lo que le pasaba por la cabeza también estuviera pasando por la suya. Debería asustarle el nivel de conexión que tenía con ese chico. Sin embargo, solo le reconfortaba saber que estaba siempre para él.
Lo tomó por la cintura para sentarlo en sus piernas. Se le notaba el sueño que traía encima, con sus mejillas hinchadas y el pelo hecho un desastre. Agradecía tenerlo a su lado en este momento. Porque no sabía qué carajos significaba soñar con Joonmyeon, mucho menos en ese contexto. ¿No había alguna clase de regla sobre lo que podía o no aparecer en un sueño? Porque tener a su viejo amigo mencionando el nombre de su pareja le ocasionaba escalofríos.
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➳ Humano ◂JongKey▸
FanfictionUn nuevo Kibum está disfrutando de su vida. Hasta que él vuelve. Y destroza todo. Y le vuelve a dar sentido al mundo. "Tendrás que cerrar los ojos y confiar en mí, Jonghyun". ➳SHINee ◂JongKey▸ ➳Continuación de Ángel.
