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XXXVIII

Cordura

*

Los recuerdos se olvidan.

Los sentimientos quedan.

*

Kibum estaba muriendo de sueño. Eran alrededor de las cuatro de la mañana, el reloj que tenía justo frente a su cama lo marcaba. Pero claro, Jonghyun era la persona más ruidosa cuando se levantaba a mitad de la madrugada, cosa que apenas había olvidado.

No es que estuviera molesto de que Jonghyun, luego de lo de ayer, más la cena, se hubiera quedado a dormir en su departamento, en su cuarto, en su cama. Claro que no. Pero un poquito de respeto y no hagas tanto ruido al levantarte, por amor de Dios. Aun así, nada de eso era importante. Kibum tenía sueño, Kibum seguiría durmiendo.

O eso intentaba cuando vio que Jonghyun caminaba con el celular en la mano por la sala. La puerta del dormitorio estaba entreabierta, dándole cierta vista. No lucía tan feliz de la vida.

—¿En serio me llamas a esta hora para decir que Junghee no volverá hasta el miércoles?

Kibum pudo escuchar eso porque fue un grito más que un susurro. El sueño fue menor cuando notó todo el enojo que rodeaba a Jonghyun.

—¡Pues claro que estoy en casa! ¡Por amor de Dios Yin, no me levantaría a atender el teléfono a esta hora! ¡He atendido porque era el celular!

Jonghyun tenía un puto don para mentir. Y, si no le creías, hacerte sentir que lo estabas difamando. No muchos son lo bastante fríos para lograrlo.

—¿Sabes qué? Puedes irte al demonio. Pero no quiero que Junghee pase del lunes en casa de tus padres ¿Entiendes?

Fue automática la manera en que Kibum cerró los ojos y fingió tranquilidad. Él no era todavía quien para meterse en esas cosas. Prefería solo hablar si Jonghyun se lo contaba, cosa que dudaba mucho. El mayor solía contarle cosas recién cuando ya habían ocurrido, si es que se las contaba. No podía culparlo, no eran algo muy especial.

Cuando Jonghyun volvió a meterse a la cama, se movió un poco con cierto disimulo hasta poder quedar apoyado en su hombro. Jjong no se esperaba eso, pero al menos no lo quitó. Solo le abrazó la cintura y apoyó su mentón en la cabeza del menor. Contacto simple y cómodo. A Kibum le gustó estar así con él, como si nada raro pasar entre ellos, sin muchas explicaciones para dar. Le agradaba esa cercanía y cómo Jonghyun la iba aceptando de a poco.

Estaba tratando de ir lo más lento posible para no ahuyentar a Jonghyun antes de que pudiera recordar sus sentimientos. Pero no era fácil si lo tenía en sus brazos todos los fines de semana.

Menuda puta resultaste.

[...]

A ver, la situación comenzaba a molestarle. Esa voz que cada tanto se colaba en su cabeza y lo insultaba lo estaba hartando. En especial porque era una voz demasiado conocida como para dejarlo pasar. Y porque se suponía que Kibum ya era capaz de cuidar su propia mente de intrusos. Mucho menos le gustaba que casi siempre que aparecía, él estaba con Jonghyun.

¿Y si no controlaba su reacción y Jonghyun se daba cuenta de que no era tan normal como le había hecho creer?

No, vamos, no retrocedería cuatro años de personalidad. Claro que no.

Por más que Jinki era la persona que menos quería ver en este momento, él también tenía sus propios problemas personales. Y no parecían muy sencillos. Alguien tenía que hacer algo con la voz en su cabeza, Kibum no la aguantaría mucho tiempo antes de no controlar su reacción. No quería ser el niño loco de nuevo, pero todavía le tenía miedo a esa voz.

➳ Humano ◂JongKey▸Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora