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XLIX

Unilateral

*

Tal vez es un amor correspondido, 

pero luce como si quisieras que no lo fuera

*

Sabía que lo había hecho era muy cobarde, una persona no puede pretender tomarse un avión a otro país y esperar que, al volver una semana después, todos sus problemas estuviesen resueltos. Kibum lo sabía. Pero también sabía que si no se iba un poco de esa ciudad donde a cada paso que cada, algo malo le pasaba... Bien, no sería la mejor manera de comenzar el año.

Kibum podía numerar al menos cinco cosas que le habían pasado desde Navidad. Había evadido a Jonghyun tanto como pudo, lo cual el ocasionó dolores de cabeza y en el pecho, mezcla de estrés con el lazo. Había discutido con su madre sobre una posible cita al psicólogo... De paso está decir que Minwoo se unió a la discusión, poniéndose de su lado y no del de su madre. También había hablado/peleado con Kyungsoo otra vez, ese niño tenía una manía por insinuar que estar con Jonghyun era malo, sin contar que la relación entre hermanos parecía muy jodida. Estuvo a punto de perder las vacaciones porque en la Editorial no querían darle los días libres, aunque si lo pensaba, no era un problema grave. Ah, y faltaba decir que tenía a Jinki cada dos días en su sofá, llorando porque Taemin me rechaza, pero tampoco dice que volverá con Minho...

Sip. La cabeza de Kibum estaba a nada de explotar.

No sabía si era estrés normal, si sus dones lo tenían loco, si la inestabilidad de Jinki lo afectaba. Lo único que supo fue que cuando el calendario marcó el primer sábado de Enero, él tomó sus valijas, su pasaporte, llamó a Minho para pedirle un aventón y se largó a Japón. Y que todos se fueran a la mierda, porque él tenía una vida en la cual no quería tantos problemas.

Estar solo, literalmente solo, en el Aeropuerto de Okinawa fue... Paz. No había nadie reclamando por su atención ni recriminándole nada. Solo estaba él y su cabeza, listos para recuperarse.

Lo primero que hizo al llegar al hotel, luego de registrarse con un burdo japonés que había aprendido viendo animé, fue llamar a su abuela. Si bien había podido saludarla en Año nuevo, tenía ganas de hablar con ella.

—¿Dónde estás? Ha aparecido un número raro en la pantalla —fue lo primero que dijo.

—Ya llegué a Japón, abuela.

—Ah, y me llamas del hotel ¿verdad? ¡Porque las llamadas largas distancia cuestan un ojo de la cara, niño!

Kibum solo pudo reír, ¿por qué era eso lo que le preocupaba a su abuela? ¿Cuánto podía gastar en una simple llamada? Lo valía por escuchar su voz.

—Ni siquiera sé para qué me llamas. Cuelga el teléfono y disfruta de esas vacaciones, que las necesitas. Cuando vuelvas a Seúl, me visitas y de paso traes a ese hombre tuyo que...

—No te voy a llevar a nadie, abuela. —Kibum se sentó en la cama. No era una habitación muy lujosa, pero era muy bonita. El ventanal que tenía frente de donde se había sentado daba a una de las playas de Okinawa, tal vez luego de almorzar podría sentarse en el balcón a dibujar—. No estoy con nadie.

—Sí que lo estás, cuando viniste en año nuevo se te notaban los ojitos brillosos. Seré vieja pero no estúpida. Sé lo que es amor cuando lo veo.

—Él es un idiota, no vale la pena.

—Seunghyun también lo fue al dejarme, pero aquí me ves ¿no?

➳ Humano ◂JongKey▸Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora