«Tan destrozado que no puede repararse»
«Tantos errores que tiene miedo de continuar»
El destino ha sido cruel pero justo con ellos, no hubo momento mejor que el ahora, en las situaciones y circunstancias correctas.
«Tan destrozado que no puede repa...
El sonido peculiar de un teléfono celular interrumpió el tranquilo ambiente de Manuel y su novio en los asientos del enorme patio de su escuela. El inglés dejó que sonara por un tiempo, volviéndolo a hacer, de igual manera, otras tres veces en que lo llamaron.
—¿No vas a contestar?
—Es Francis. —mencionó aburrido.
—...
—¿No es tu mejor amigo?
—O es el idiota francés que me ha molestado cada día de mi vida. —se encogió de hombros.
[ Actualidad]
Los días y semanas transcurrieron con calma para la reciente pareja; después de eliminar las aplicaciones de redes sociales de su celular, Miguel pudo continuar en paz su vida personal y estudiantil.
La temporada de exámenes finales había culminado; sin embargo, las celebraciones por el término del año aún continuaban, considerando lo fiesteros que eran sus compañeros; y una festividad feliz para la mayoría se acercaba; no obstante, para él y sus amigos internacionales no era así.
La semana de vísperas de Navidad podía llegar a ser un tanto melancólica. Sus mejores amigos se despedían para visitar a sus respectivos familiares; y esta vez, su relación amorosa no era la excepción. Manuel iría a visitar a su familia después de tanto. De igual manera, todos se comunicarían y saludarían con los medios tecnológicos vigentes.
En la casa de sus padres, Miguel estuvo al tanto de una celebración por vísperas que se realizaría en Inglaterra; un evento donde varios de sus amigos internacionales asistirían. De hecho Pedro dijo que se colaría solo por los regalos y el alcohol.
Miguel negó divertido en la comodidad de su habitación.
Sería grandioso ir de colado al igual que su mejor amigo, pero prefería pasarlo en familia; ya habría otra ocasión para reunirse con todos. Julio le habló sobre su nueva gallina mascota que reemplazó su lugar como hijo en su familia; con esa información, Miguel descubrió que también quería tener una gallina de mascota; y en una de sus falsas ilusiones sobre que tipo de ropa se le podría poner a un ave, su apuesto novio le envió mensajes sobre cómo lo estaba pasando allá con su familia, sobre cómo "Lomito" enfrentó el viaje, y sobre cómo lo extrañaba tanto. Miguel también lo hacía, era difícil separase por unas semanas.
A media noche, marcando el nuevo día del 25 de diciembre, un sinfín de mensajes llenaron de vibraciones a su celular. La mayoría eran felicitaciones por las fiestas, otros eran sobre algunos chismes que ocurrieron en la reunión en Inglaterra, así como fotos de un Pedro ebrio al lado del argentino en el mismo estado, que junto al mexicano, se coló en la celebración sin ser miembro de ese lado del mundo.
Miguel se sentía contento por los mensajes así como por la llamada que recibió de su enamorado a esa misma hora. Nada podría arruinarle su día; pero como todo en esta vida no se puede, su alegría se opacó por un mensaje de parte de la persona más indeseada en su vida.
Por error lo abrió, y efectivamente era de Francisco. Era un texto largo, hablando de muchas cosas que a Miguel le tenían sin cuidado. Durante ese par de meses de tranquilidad, Miguel pensó falsamente que ya todo había terminado; sin embargo, muy por el contrario, la llegada de ese texto, le confirmó que su suplicio no terminaría tan fácilmente.
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