Escuchen la canción si gustan<3
🖤💚
Los ojos azules miraron los ojos del peliverde, estos brillaban en la oscuridad, su corazón comenzó a palpitar con rapidez y caminó lentamente hasta el chico.
Midoriya le sonrió, haciendo que también la cara pálida del chico peliblanco se coloreara de rosa.
Touya lo tomó de la mano, estaba cansado de esperar.
Llevaban varios meses saliendo y ninguno de los dos daba el siguiente paso, así que puso su mano derecha en la mejilla del chico y lo besó.
Era lento, los brazos del más bajo rodearon el cuello del mayor, el peliblanco sonrió entre el beso y levantó a Midoriya, haciendo que el peliverde colocara sus piernas alrededor de la cintura de Touya.
La música se distorsionaba y sonaba como si estuvieran dentro de un baño, solamente besándose hasta quedarse sin aliento.
Se separaron, ambos estaban rojos y sonrieron, el peliverde escondió su cara en el cuello del ojiazulado, Touya cerró sus ojos por la alegría y comenzó a caminar hasta su auto.
Volvieron a besarse, un poco más apasionado pero sin perder ese toque lindo y romántico, Dabi abrió la puerta de su auto como pudo, metió a Izuku y lo sentó en el asiento del copiloto.
Ninguno de los dos estaba ebrio así que era real.
Se habían besado.
Por fin dieron otro paso a su relación.
“¿Touya?”
“Mhm”
El peliverde lo tomó de la playera y volvió a besarlo, ya no se separaría de los labios del mayor, ahora sabía que sus labios pertenecían en ese nuevo lugar que due hecho para él y sólo él.
Touya rompió el beso pero le dió un pico, se colocó su cinturón de seguridad y tomó la mano de Izuku para después colocarla en la palanca de las velocidades, el peliverde sonrió y miró al mayor quien aún se encontraba rojo.
“Gracias por invitarme a la fiesta”
“Quería que vinieras conmigo y... también quería que mis amigos conocieran a mi novio”
Izuku se sonrojó mientras abría los ojos con sorpresa, sonrió y sentía que todo su cuerpo estaba caliente por la vergüenza.
“¿Y crees que me acepten?”
“No tienen que hacerlo, lo importante aquí es que yo te quiero a mi lado y no me importará lo que la demás gente diga”
Midoriya sentía que se derretía, miró hacía otro lado para que Touya no viera que estaba sonriendo como idiota.
“Dabi no diría eso...”
“Pero Touya sí”
No paraba de sonreír pero tampoco quería que el ojiazulado lo observara siendo un idiota enamorado.
Los ojos del mayor miraron por el retrovisor lateral derecho y sonrió, observando a su novio.
Había ganado.
