―Entonces yuki-onna ¿Cómo fue? ―es lo primero que Himawari le pregunta al pequeño albino en cuanto lo ve bajar cautelosamente por la escaleras. Himawari continua interrogándolo con los ojitos brillando― ¿Te gusto? ¿Te la chupo? ¿Se siento bien? ¿Te beso? Nadeshiko Nii-san no fue malo contigo ¿verdad?
Yuri niega rápidamente con la cabeza. Después de todo su hermano mayor le había dicho que no le digiera a nadie lo que habían hecho.
― ¡No le preguntes cosas extrañas a penas lo veas!
Regaña Tsubaki a su lado quien también lo estaba esperando.
Yuri baja despacio los últimos escalones. Aun no se acostumbra a subir y bajar las escaleras sin apoyarse todo el tiempo al muro al que están pegadas. En cuanto puede va al lado de Tsubaki, lo toma de la mano y se pega a su brazo.
Himawari se les queda mirando descontento. Infla las mejillas y observa a Tsubaki seriamente. Se supone que lo ayudaría a llevarse mejor con Yuri pero solo ve como este es más cercano a Tsubaki.
Por su lado el de kimono azul no entiende en un principio las miradas frías del otro. Pero en cuanto lo hace entrecierra los ojos disgustados. ¿Cómo piensa que va a hacer eso si no deja de molestar al albino con esas preguntas incomodas en primer lugar?
Silencio...
Yuri ajeno a todo esto mira a uno y luego al otro curioso. Era como si se hablaran sin decir palabras. Eso es interesante y le gustaría participar en ello. Tiene la sensación de que ellos dos se llevan de una manera especial que no pueden con él.
―Ba... ki...
Llama sacudiéndolo ligerito para llamar su atención.
―Deberíamos irnos a hacerlos aseos ―dijo el de azul. La mirada de Himawari es más pesada sobre él y agrega desganado―. ¿Himawari nos quieres ayudar?
―Solo ayudare a la yuki-onna ―Himawari se cruza de brazos.
―No pienses que te voy a dejar solo con él. No quedamos en nada de eso.
― ¿Qué? ¿No confías en mí? ―pregunta el de coleta de samurái. Tsubaki se queda callado. No, claro que no confiaba en dejar solo a esos dos. Con lo imprudente y tonto que es Himawari y con lo inocente que es Yuri, si los deja solos seguramente terminaran haciendo cosas pervertidas. Sin embargo se queda callado mirándolo inquisitivo―. No es justo. ¿Cómo se supone que nos llevaremos mejor? ―grita el de coleta samurái.
―No necesitan quedarse solos para que te lleves bien con él. En su lugar deja de preguntarle cosas pervertidas.
― ¿Cuáles cosas pervertidas? Solo le pregunte que habían hecho Nadeshiko Nii-san y él.
―Eso no fue todo lo que le preguntaste ―Tsubaki no comprende porque el otro no logra entenderlo.
― ¿Por qué están gritando tanto? ―Interrumpe Ran que bajaba en compañía de Suikazura― Dejen de estorbar el paso. Quiero terminar esto lo antes posible. Suika tiene muchas cosas importantes que hacer ―le aclara a los otros apartándolos bruscamente aventándolos con su hombro.
Suikazura camina detrás de Ran en silencio. El niño luce tan serio que Himawari se lo toma a mal como si fuera un creído y también se estuviera burlando de él. Aun que nada de eso estaba pasando.
― ¿Qué? ¿Te crees mejor que nosotros solo porque sabes tocar el Koto? ―se oye mal intencionado. Se burla del otro―. ¿Y tú que, Ran? Siempre estas detrás de él como si fueras su guardaespaldas. ¿Con que te paga? ¡He! ¿Con dinero o con otras cosas?
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Raikoritsu no hata (El campo de las lycoris)
Historical FictionDurante el periodo Edo y la gubernatura de Tokugawa como parte de su política de control, las leyes establecían la restricción de los burdeles en distritos especiales separados por muros a cierta distancia del centro de cada ciudad, denominados "Yu...
