XXI

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Kiku siempre supo que solo era cuestión de tiempo antes de que Tsutsuji decidiera su final. Había presenciado como lentamente la máscara que usaba el mayor se desquebrajaba hasta romperse en pedazos. Y sin embargo no le sorprendería que Tsutsuji decidiera usar los últimos fragmentos de esta para convencerse hasta el final del papel que representaba.

Hasta Kiku que carece de emociones sabe que el suicidio es una solución extrema para solucionar cualquier problema. Efectivamente no sintió tristeza por Tsutsuji al verlo colgado del techo. Ni de su hermano o de Nadeshiko. Solo fue algo que ocurrió. Sin embargo sabía que eso no solucionaría los problemas realmente y que las consecuencias que vendrían después no suponían la pena de lo que hizo. Algo parecido pensaría después sobre el asesinato.

Claro que al ser uno de los testigos del suicidio de Tsutsuji. Fue interrogado por Okaa-san. Lo más probable es que él fuera el único que mantuvo la cabeza fría. Él no tuvo problema en decirle a ella que los motivos del chico tenían que ver con un amor no correspondido. Supo que mirada y tono de tristeza usar con ella. Okaa-san chasqueo la lengua y soltó maldiciones como nunca la escucho, pero parecía más tranquila después de que alguien le confirmara algo que ella ya sabía.

Total su entrega vino sin mucho contra tiempo. No fue la gran cosa para él. Para Kiku perder su virginidad en el sentido tradicional fue comparado a una planta en una maceta recibiendo todo lo que le da. Se quedó tendido boca debajo de principio a fin mientras que aquel tipo rico que jamás volvió a atender se daba el honor de iniciarlo, sin importarle que no se moviera o digiera algo. Bueno, Kiku había escogido que las cosas fueran así.

No puede decir lo mismo de Nadeshiko.

Kiku sabe que el niño Eta debió sufrir un suplicio igual o quizás peor que el que Tsutsuji y otros tuvieron en manos de Wakamatsu-sama.

El pequeño Eta termino vendado de los pies a la cabeza después de su entrega. Esa mañana que Sakamichi-sensei fue a curarlo. Kiku escucho a escondidas como el viejo y Okaa-san platicaban.

―Este niño en verdad es muy resistente. La droga que le diste lo ayudo un poco pero aún tiene los efectos de la misma―el doctor le hablaba a la dueña mientras termina de vendar uno de los bazos de Nadeshiko, quien ya a hacia acostado con la mirada muerta sobre un futon. El hombre corta las vendas con sus tijeras dejándolas a un lado para anudar el trozo de tela. Continuo―. No puedo creer que hayas llegado tan lejos para entregar a un chico sin experiencia a un ser tan despreciable como Wakamatsu-sama.

―Nadie más quiso tomar al niño―justifico la mujer con amargura. Ella quería esconder el hecho de que estaba un poco arrepentida de ello―. Los pocos clientes que ofrecieron algo por él se retiraron en cuanto se enteraron de la muerte de Tsutsuji. Sabes que es lo que se piensa de estas situaciones. Que atrae la mala suerte. Wakamatsu-sama fue el único que mantuvo su puja hasta el final. No podía negárselo. Además, no finjas que no sabes lo que la gente cuenta que le gusta a este niño. Pase muchas vergüenzas con los clientes que siempre le miraban sus vendas y se atrevían a hacerme comentarios ¿no me digas que no eras tú el que le daba medicina para curarse?

―Si. Algo así ―contesta el doctor seriamente. En realidad él no estaba convencido de que el dolor fuera la afición de ese niño. Él había conocido personas que amaban el dolor y el pequeño Nadeshiko no eran nada parecido a ellos. Incluso Deiji era más que obvio en esas aficiones, que hasta filosofía y un meticuloso código tenia. Sus habilidades con la vara eran increíbles para alguien de su edad. Pero Nadeshiko ni siquiera está gritando mientras lo cura, que decir de mostrarse ligeramente excitado. Es más como una persona que estaba acostumbrado a guardar silencio. Además el que iba y le pedía las medicinas, era ese niño llamado Kiku. Él tenía una extraña aura que no sabe definir. Por ello no preguntaba, ni cobraba las medicinas―. Aun así. Fue muy cruel de tu parte llegar a tanto, Kiyoha.

Raikoritsu no hata (El campo de las lycoris)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora