La primera vez que Nadeshiko vio a Kiku fue en su primer día en el Raikorisu no hata. Su hermano mayor, Tsutsuji, lo termino de bañar. Era la primera vez que sentía agua caliente sobre su cuerpo y jabón de olor hierbas. Cuando vivía con sus padres solía sumergirse de vez en cuando en las aguas del rio que corrían en la montaña. Sin embargo tomar un baño tan detallada mente es algo nuevo, vergonzoso.
Cuando salieron del baño un par de sirvientas estaban esperando. Le entregaron el fondo blanco de un kimono y le indicaron que se lo colocara. En cuanto se vistió otra anciana se colocó detrás de él y corto su cabello de un tajo a mitad de espalda. Asustado se aleja de las sirvientas sin embargo Tsutsuji lo atrapa para evitar que escapara.
―No te asustes. Tu cabello es un desastre, tendremos que cortarlo un poco. Además hay que deshacerse de todo lo desagradable. Siéntate aquí.
Guía al pequeño para sentarlo en el suelo.
Las sirvientas comienzan su labor peinándolo a cada lado, asegurándose de quitar los piojos y las liendres una por una. Así mismo de desenredar y cortar el cabello hasta dejarlo pulcro. Por lo regular todo ese proceso es hecho por las busconas antes de ofrecer sus mercancías a las Okaa-san de las casas. Sin embargo cuando no existía intermediario. Eran las sirvientas y el hermano o hermana mayor quien se encargaba de todo esto.
A Tsutsuji no le importo hacerlo. Sabe cuál es el sentimiento de vergüenza y humillación que sentía en un momento como ese. No quería que el recién llegado escuchara los mismos insultos, las humillaciones de las personas que lo arreglaron. La mirada de Nadeshiko le decía más que mil palabras. La vida tan difícil que había tenido para terminar en un lugar como ese.
Las sirvientas gruñían y hacían muecas de desagrado pero no dijeron palabra alguna. Tsutsuji les había pagado algunas monedas de cobre para hacerlo en silencio.
El chico de pelo largo entonces tomo la mano del mismo entre las suyas para hacer que lo mirara. Sonriente le dijo:
―Estarás bien. Quedaras muy lindo. Te mande a comprar un kimono nuevo. Uno muy bonito solo para ti. ¿Tienes un color favorito? Espero que te guste el color que te escogí―pero el niño no habla―. Está bien. Es normal que te sientas así. No tienes por qué esforzarte demasiado ―se dirige a una de las sirvientas que lleva unas tijeras en mano―. No corte demasiado. Déjelo un poco largo. Así, hasta los hombros ―el chico se quita entonces el listón rosa que llevaba en el cabello y se lo ofrece a la sirvienta―. Cuando termine amárrelo con esto.
Tsutsuji no era un mal chico. Quizás era demasiado bueno. Siempre trataba de ver todo lo más positivo que podía. Le gustaba ayudar a los demás y creía en el romanticismo. Todo las cosas que aria por Nadeshiko las aria con sinceridad y cariño puro. Sin embargo eso también iba a ser parte de la enorme pena que Nadeshiko cargaría cuando creciera.
Terminaron de arreglar al niño recién llegado. Ahora su cabello es más corto y lo siente diferente, todo su cuerpo se siente diferente. Ligero por fuera y pesado por dentro. A Nadeshiko no tenían que decirse que su padre jamás regresaría por él, por ya lo sabía. Ahora se ha convertido en otra cosa, en algo que no comprende. Su hermano comienza a hablarle sobre cómo funcionaba la casa los rangos, sus responsabilidades. Todas esas cosas nuevas que el ignoraba por completo que existían aislado en aquella montaña.
―Durante tú tiempo de Autobureiku, dormirás en mi habitación ―explica el mayor―. Hay tantas cosas que me gustaría enseñarte. Cuando te enseñe a leer, siente libre de leer lo que gustes. Me gustan mucho los libros a así que tengo muchos, sabes.
Nadeshiko jamás había visto un libro en su vida, así que no entendía mucho de lo que le dice el mayor. Se siente más que inútil. Aun la idea de que era inútil como le habían mostrado al haber nacido Eta lo perseguía.
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Raikoritsu no hata (El campo de las lycoris)
Ficción HistóricaDurante el periodo Edo y la gubernatura de Tokugawa como parte de su política de control, las leyes establecían la restricción de los burdeles en distritos especiales separados por muros a cierta distancia del centro de cada ciudad, denominados "Yu...
