Aquella noche Nadeshiko durmió en el piso de la habitación contigua de su hermano mayor. Este por su lado, no atendió a nadie. Solo se había quedado llorando, ocultándose como si fue algo imperdonable para el mostrar su lamento.
Cuando Tsutsuji despertó en la mañana y no vio a Nadeshiko a su lado se preocupó.
― ¿Nadeshiko? ¿Nadeshiko?
Trato de ponerse de pie, pero aun el dolor de su castigo se lo impido. Cuando el niño escucho como su hermano mayor caía al suelo. Este despertó sobresaltado y salió de la habitación contigua. Sin embargo no dijo nada.
― Allí estas. ¿Por qué no dormiste conmigo ayer? Pero mira nada más como estas. Traes todo el kimono arrugado y el cabello todo despeinado y enmarañado. ―Nadeshiko no contesta. No quiere decirle que fue culpa de Kiku el que terminara de esa manera. Tsutsuji recobra un poco de fuerza y se sienta en su futon con las piernas extendida. Le sonríe a su hermano pequeño de manera dulce mientras le indica―. Trae la peineta de mi tocador y ven aquí. Te voy a peinar. No puedes dejar que los demás te vean así.
Al principio Nadeshiko se queda en su sitio quieto. Desvía la mira a un lado buscando la peineta en el tocador, pero sus pies no se mueven. Tiene miedo de ser regañado si su hermano descubre todas las heridas que Kiku le había hecho que quedaban cubiertas con el kimono.
― ¿Qué te ocurre? ―pregunta Tsutsuji, su mirada se va a sus pies que estaban vendados. Pensando que esa era la razón por la que su hermano no quería acercarse a él. Le aclara―. No es nada grave. Ayer... tuve un pequeño accidente pero ya no me duele nada. Anda haz lo que te dije. Sabes que me gusta mucho peinarte.
El niño asienta con la cabeza sabiendo que su hermano le dijo una mentira. Va despacio al tocador, toma la peineta y después se acerca a su hermano quien abre las piernas subiéndose el kimono para hacer un espacio para que se siente entre ellas. Nadeshiko se sienta con todo el cuido que puede, para no irritarse aún más las heridas de su cuerpo. Logra sentarse apretando los labios para no soltar un quejido de dolor. Siente las cálidas manos de Tsutsuji desamarrarle el cabello, tomar los mechones desde abajo y comenzar a cepillarlos.
―Tienes un cabello muy bonito. Es muy suave ―huele en la coronilla del niño. Tiene un aroma dulce―. Debes dejártelo largo. Recuerda que el cabello largo es el símbolo de todo wakashu y nuestro orgullo como onnagata.
Besa en la coronilla haciendo que el niño se ruborice.
Para explicar que era un Wakashu debemos de saber primero que era el Nanshoku.
En el Japón antiguo Nanshoku, Wakashudo y Shudo eran palabras que se podrían traducir como "el camino del hombre joven". Se trata de una disciplina nacida en el seno de los monasterios budistas y sintoístas; que fue seguida y perpetuada por la clase guerrera, es decir, por los samuráis, y que consistía en el mantenimiento de relaciones amorosas y sexuales con hombres jóvenes. Una práctica muy arraigada que llegaron a ejercer de igual manera, los monjes y los actores de kabuki.
Era considerado un camino hacia la consecución de los ideales, y en ocasiones, el ideal en sí. En donde se enseñaba al joven todas las artes marciales, morales y filosóficas a la vez que sostenía con él una relación erótica. Se pensaba que era una práctica muy beneficiosa para los jóvenes ya que se les enseñaba sobre las virtudes, la honestidad y la apreciación de la belleza.
Los componentes del Shudo eran, por un lado, el wakashu y, por otro, el nenja.
Lo que caracterizaba a estas relaciones eran la lealtad y la fidelidad. El nenja, papel desempeñado por el samurái mayor, daba al wakashu tanto protección como trabajo, así mismo lo instruía en la etiqueta del guerrero y el código samurái de honor. Por su parte el wakashu debía dar el primer paso, cortejar y servir con sumisión total a su nenja, tenía que serle fiel y sincero. De este modo, se creaban unos vínculos entre el nenja y el wakashu que durarían hasta la mayoría de edad del joven donde cortaría su cabello largo para ser considerado adulto; incluso después de ello, era habitual que los dos hombres siguiesen manteniendo una relación solo de amistad.
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Raikoritsu no hata (El campo de las lycoris)
Ficción HistóricaDurante el periodo Edo y la gubernatura de Tokugawa como parte de su política de control, las leyes establecían la restricción de los burdeles en distritos especiales separados por muros a cierta distancia del centro de cada ciudad, denominados "Yu...
