XVIII

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Un día Tsutsuji Nii-san había invitado a Kiku a pasar la tarde en su habitación. Esto era debido a que este sentía pena por el niño de pelo negro. Fuji era demasiado frio con él. Se preguntaba si acaso le estaba enseñando bien. Para su sorpresa el niño ya sabía leer a la perfección y escribir caracteres muy avanzados para su edad. Quizás se preocupaba demasiado por nada. Es decir la presentación de Kiku fue todo un éxito al haber declamado los seis primeros pasajes de los cuentos de Ise sin equivocación de memoria. No solo eso su expresión corporal al hacerlo fue lo que había llamado la atención de los presentes ese día. Aun así, Fuji le había asegurado que eso no era para nada lo que había preparado esa noche para presentar al niño. Asiendo que el mayor se enojara con el de nuevo por desobedecerlo, sin embargo, como fue elogiado por Okaa-san no lo había castigado.

Tsutsuji pensaba que Kiku se veía demasiado solitario. No comía cerca de los otros niños y jamás lo había visto interactuar con otros que no fuera Fuji. Por eso cuando noto que siempre estaba detrás de Nadeshiko pensó que lo mejor sería invitarlo a estar con él. No parecía una mala idea para nada. En ese momento podía ver a Kiku detrás de Nadeshiko guiar su mano delicadamente mientras le enseñaba la manera correcta de trazar unos caracteres.

"Eso es lindo" "es lindo que lo ayude y se hayan vuelto cercanos" Pensaba. "Eso también le hará bien a Nadeshiko"

―No tienes por qué apretara tan fuerte el pincel. O el trazo se verá desagradable.

Escucha a Kiku mientras aprieta la mano de Nadeshiko con fuerza. El otro se queja y afloja su mano adolorido.

―Es suficiente ―Tsutsuji da un aplauso para interrumpirlos. La acción le pareció un poco brusca. Quizás era que Kiku había tenido un pasado difícil lleno de golpes que le impedía saber controlar su fuerza y por ende a llevarse bien con los demás y por ello ni siquiera Fuji sabe cómo tratarlo. Continuo―. La lección de hoy ya termino, dentro de poco será la hora del baño. ¿Fuji no se molestara si no vas a verlo?

―Está bien. Dijo que podía quedare todo el tiempo que quisiera con Nadeshiko.

― ¿Él dijo eso?

―Si.

Kiku contesta serio sin siquiera mirara al mayor.

Tsutsuji duda un poco:

―Tal vez deba de preguntarle si está de acuerdo que estés aquí.

―Él no quiere que lo moleste. Soy un estorbo para él.

Kiku contesta sin dudar un poco a pesar de que eso no era cierto. Sin embargo el mayor le creyó. Se acercó a él con lastima y lo abrazo cálidamente.

―No te preocupes. No eres un estorbo. Te puedes quedar aquí todo el tiempo que quieras. Nadeshiko también está de acuerdo ¿verdad?

―S-sí.

Contesta el niño Eta nervioso. No es que le desagradara la idea por completo, pero si le incomodaba un poco. Últimamente Kiku lo había estado siguiendo a todas partes vigilándolo todo el tiempo. Sin embargo su desconocimiento sobre tener amigos había hecho que no le dijera sus preocupaciones a nadie, creyendo que solo eran exageraciones y pensar que debería de estar agradecido porque alguien quisiera estar a su lado.

El mayor se separa del niño de cabello negro, se inca para quedar a su altura y mirándolo a la cara. Tiene esa expresión serie, carente de emociones. Sus ojos negros parecen abismos que se tragan su reflejo. Tsutsuji no niega que eso lo hacer sentirse terriblemente incómodo. Fuerza una sonrisa y le dice al mismo tiempo que pone sus manos en las mejillas de Kiku:

―Esa expresión tuya da mucho miedo así que ¿porque no sonríes?―masajea sus mejillas hasta formar algo parecido a una sonrisa―. Recuerda que siempre tienes que sonreír ya sea en plena floración o en dispersión. Mantente con una sonrisa orgullosa hasta el final.

Raikoritsu no hata (El campo de las lycoris)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora