︿︿︿︿︿︿︿︿︿︿︿
│ │ │ │. ;; [💙] ', -
│ │ │ ✧
│ │ ◆
│ ✧
◆
Esta historia es cruda. Muestra una realidad cruel y áspera.
No esperes un cuento en donde dos chicos se enamoran y viven felices, no siempre acaba todo en color de rosas.
Kaeya tiene un secreto...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Se había retirado de aquel lugar, el de cabello anaranjado habló y dijo todo lo que sabía, pero aún así, Kaeya desconfiaba de él, después de todo, era descendiente de Snezhnaya.
Una nación propensa a las tormentas de invierno, la gente de allí tiene la fama de ser los mejores manipulando, casi van de la mano con los habitantes de Khaenri'ah. Nadie afirma que las tormentas de nieve pueden durar un mes seguido y, a pesar del peligro, su gente mira hacia el cielo, feliz de estar viva. Tartaglia afirmó que si la gente no seguiría moviéndose afuera, morirían congelados.
Tecnológicamente, Snezhnaya es mucho más avanzada que las otras naciones de Teyvat.
Había cumplido con su deber, al ser de Snezhnaya pudo haberle mentido fácilmente, pero el mayor estaría cometiendo un error, ya que le estaría mintiendo a un mentiroso. El moreno no negaba que los juegos de palabras y el manipular se le da muy bien al Fatui, pero no era lo suficientemente bueno y no tenía la experiencia necesaria, no como Kaeya, que había mentido y manipulado desde sus inicios.
Todavía recuerda cómo acabó aquella conversación.
_______________💫_______________
—¿Eso es todo? —Le soltó el cabello de forma brusca, haciendo que se echara para atrás y se quedara así por unos segundos, intentando recuperar el aliento.
—T-te dije todo lo que sé, chiquito.
Esbozó una dolorosa sonrisa mientras hacía arcadas, tanto hierro en su boca no le gustaba para nada, el calor de aquel pequeño espacio de cuatro paredes lo hacía sentir mareado, a Kaeya le disgustaba ver eso, le disgustaba ver ese sentimiento de invulnerabilidad reflejado en los ojos del Fatui.
—Que asco. En fin, ya no me sirves de nada, muérete.
—Ojalá.
Limpió sus manos en sus ropas y decidió irse de allí, no sin antes darle un vistazo por última vez al joven amarrado, "nosotros no somos iguales", pensó, era muy evidente la enorme diferencia de ellos.
Era como tratar de juntar a un psicópata con un sociópata, la diferencia entre estos dos es muy obvia, los sociópatas son generalmente menos estables emocionalmente y altamente impulsivos; su comportamiento tiende a ser más errático que el de los psicópatas. Al cometer crímenes, ya sean violentos o no violentos, los sociópatas actuarán más por compulsión. Y les faltará paciencia, cederán mucho más fácilmente a la impulsividad y carecerán de una planificación detallada. Los psicópatas, por otro lado, planean sus crímenes hasta el más mínimo detalle, tomando riesgos calculados para evitar la detección. Los inteligentes dejarán pocas pistas que puedan conducir a ser atrapados. Los psicópatas no se dejan llevar por el momento y, como resultado, cometen menos errores.