Shahrukh

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Aquí tienes la narración desde el POV de Shahrukh (Khan), pulida para reflejar su dolor, su culpa y la intensidad de sus sentimientos, con el tono de una novela lista para ser publicada.

POV Shahrukh: El Exilio del Alma

Pueden llamarme cobarde. Lo soy. Acepto el título.

No he podido darle la cara a Kajol en más de un mes. Es el castigo que me he autoimpuesto por haber dejado que las cosas llegaran a ese punto de ruptura. La vi una vez, hace una semana, saliendo de una reunión en las oficinas de los Bachchan. Ella se veía impecable, feroz, con un traje sastre que gritaba poder, pero había una sombra de cansancio en sus ojos que me destrozó por dentro. No me atreví a saludarla. Me quedé helado, escondido detrás de una columna en el estacionamiento, y ella, al parecer, no me vio —o fingió no hacerlo—, porque pasó de largo sin ni siquiera voltear.

La extraño. La extraño con una intensidad física, casi dolorosa, que me quita el sueño.

Kajol era mi mejor amiga, mi familia, el centro de mi universo geocéntrico. Pasaba más tiempo con ella que con cualquier otra persona en el planeta. Ahora, el silencio en mi vida es ensordecedor. Siento que debe odiarme, no solo por encubrir a Ajay durante años, sino por dejarla expuesta de esa manera tan cruel en el club. No debí hacerlo. Lo admito. Pero me dolía en el alma verla tan triste, tan desesperada por un afecto que ese imbécil nunca le dio. Quería protegerla de la verdad, y terminé destruyéndola con ella.

—Shahrukh, sé que la amas, y es muy lindo todo lo que piensas de ella, pero... —Preity me miraba con una mezcla de compasión y firmeza desde el asiento del copiloto de mi auto.

—Ya lo sé, Preity. No me lo digas.

—Tienes que dejarla ir. No es tuya, Shahrukh. Tiene una vida, una hija, y tiene que afrontarla... No debiste meterte donde no te llamaban.

—¡Ya lo sé! —grité, sintiendo cómo la frustración me quemaba la garganta.

—Ella misma se habría dado cuenta de lo poco que le importa a Ajay. Eventualmente, eso terminaría. No necesitabas tú ser el verdugo de su matrimonio.

—¿Qué puedo hacer, Preity? ¿Qué quieres que haga? —pregunté, con la voz quebrada, sintiéndome como un niño perdido.

—Ya te lo dije una vez, hace años, y te lo vuelvo a decir: déjala vivir su vida.

—No me pidas eso... no puedo... —solté, golpeando el volante de mi auto con frustración. El sonido seco resonó en el habitáculo.

—No puedes ser su amigo, Shahrukh. No mientras la ames así. Te estás matando lentamente.

—Carajo...

—De repente, ni siquiera la amas realmente —dijo ella, soltando una bomba que me dejó helado—. Solo te sientes solo y crees que lo haces. Pero si conoces a otra mujer, como... ¿Gauri? ¿No dijeron que ustedes congeniaron bien? Bueno, ella o quizás alguien más. Si conoces a alguien más, puedes... olvidarla.

La miré frustrado, con ganas de decirle que no tiene idea de lo que habla. Olvidar a Kajol es como intentar olvidar cómo respirar. Es imposible. Gauri es un intento desesperado de mi parte por encajar en el molde de lo que Kajol cree que es correcto, pero Gauri no es ella. Nadie es ella.

Preity se ha ido, pero sus palabras siguen retumbando en el auto como un eco ensordecedor. "No puedes ser su amigo".

¿Cómo le explico que la amistad fue solo la fachada, el permiso especial que me otorgué para estar cerca de ella sin romper el mundo? He sido el arquitecto de mi propia tortura. Durante veinte años diseñé el escenario perfecto: el hombro en el que llorar, el confidente que escuchaba las quejas sobre Ajay, el "tío" cariñoso para Nysa. Pensé que si era el mejor amigo, eventualmente ella vería que yo era el hombre indicado.

El peso del silencioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora