Milagro en la cocina.

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Aquella tarde me metí en trajín con animo de aprender algo.

Y lo llevaba bien. Una receta tin tin por tin tin, medidas, calidades, todo.

empece a pelar, picar, triturar un rustidito, y viento en popa.

Añadí la carne, que con las patatas y el rustido, estaba de vicio. Sabor excelente para ser la primera y única vez. Sí.

No se como ocurrió, pero mi delantal empezó a echar humo, de tanto trabajo, claro, y después prendió fuego.

Todo fue tan rápido. se incendió todo, las cortinas, el sofá, parecía que estuviese todo rociado de gasolina. Unos minutos antes de llegar los bomberos, una explosión, todo voló por los aires, incluido yo.

Lo siguiente que recuerdo es que estaba en una cama de hospital y era de noche. tenia una pierna enyesada y un ojo morado. Mi novia tenía unos morros de aquí a Barcelona. No hablaba, pero todo se le entendía perfectamente.

(inútil, capullo, gilipollas,...)

Delante de sus morros que los usaba cual cornamenta de cabra enojada, podía ver mi sentimiento de culpa y con él mi autoestima por los suelos. La próxima saldrá mejor. No habrá próxima.

nada de nada.


la risa del flacoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora