Bokuto le había dado los horarios de sus entrenamientos. Akaashi le prometió que iría a verlo y ahí estaba, sentado en las gradas mientras el equipo de vóley entraba en calor.
Pero faltaba alguien.
Akaashi se preguntó a dónde estaba Bokuto.
—Nuestro capitán suele llegar tarde.
Ahí estaba otra vez el rubio con su sonrisa coqueta.
—¿Siempre?
—Sí. Está ocupado en el gimnasio o cuidando a sus hermanas... o simplemente distrayéndose con todo.
Akaashi memorizó lo que dijo el chico y asintió.
—¿Cómo te llamas?
—Akaashi.
—Tu nombre.
—Keiji.
—Es lindo.
Sintió repentina vergüenza y asintió.
—¿Y tú?
—Oh, yo soy Konoha.
El rubio hubiera hablado otra vez si no hubiese sido por uno de sus compañeros. Este le gritó que dejara de coquetear con él porque Bokuto lo mataría.
Konoha rió ante la vergüenza de Akaashi y sonrió.
—Espero disfrutes las vistas, Keiji. ¿Me verás?
—Ah... sí... Suerte.
Solo bastó una mirada enternecida para que Akaashi volviese a sentir sus orejas arder.
Siguió con sus ojos a la única persona que conocía ahí a parte de Bokuto Kotaro. El chico hablaba mientras pasaba la pelota por arriba y de vez en cuando por debajo.
Pensó que todos en ese equipo eran lindos.
—¡Hey, hey, hey, ya llegué!
Se sobresaltó cuando las puertas se abrieron.
Bokuto Kotaro entraba al gimnasio con su ropa de entrenamiento, un bolso y una niña a su lado.
—¡Traje a Kimori!
El equipo sonrió al ver a la niña correr hacia ellos.
—¡Hey, hey, hey! —sonó más tierna y chillona.
Akaashi sonrió de lado.
—¿Practicarás con nosotros, chiquilla?
Konoha preguntó agachándose a la altura de la menor. Ella asintió muchas veces, tirándose en sus brazos. La sonrisa del pelinegro creció mucho más. El número siete del equipo era tierno.
—¡Oh, Akaashi, estás aquí!
Pero se olvidó de su existencia cuando Bokuto exclamó su nombre.
El mayor trotó hacia él y Akaashi suavizó su mirada.
—¡Gracias por venir!
—Suerte en tu entrenamiento, Bokuto-san.
—¡Gracias, Akaashi! Mírame a mí, ¿sí?
¿Es que acaso todos en este equipo tenían una obsesión por ser observados?
Bokuto tiró su bolso a un lado del pelinegro y corrió hacia el equipo, agitando sus brazos y dando saltitos para entrar en calor.
—¡Haremos partido!
—¿En serio?
—Sí.
El equipo, encogiéndose de hombros, se dividió y cada uno se fue a una parte de la cancha. Bokuto le dedicó una última mirada a Akaashi y sonrió.
Nunca había visto un partido de voley, pero creía que todo estaba saliendo bien. Konoha se agachaba y recibía la pelota con sus brazos bien estirados, luego el armador levantaba la pelota y Bokuto remataba. Akaashi notó la fuerza que tenía y se sonrojó ante eso.
Bokuto festejaba cada punto que hacía y cada ante bloqueo, se quejaba y sus compañeros intentaban levantar su ánimo pero en un punto notó que cada vez se ponía más triste y eso preocupó un poco a Akaashi.
—¡Me está viendo y no puedo jugar bien! —lloriqueó.
Akaashi se preguntó si se refería a él.
—Por favor, Bokuto... es un entrenamiento.
—Soy un asco para esto —Bokuto siguió lloriqueando y se alejó de su equipo, tapando su rostro avergonzado.
—Así de estúpido es mi hermano.
Akaashi se sobresaltó ante la voz de la niña a su lado. Observó sorprendido a Kimori: ella miraba aburrida a su hermano y notó, ante eso, que eran bastante parecidos.
—Siempre se pone triste cuando lo bloquean. Tiene problemas de autoestima.
—¿Qué edad tienes?
—Diez.
Alzó sus cejas sorprendido.
—Deberías ir a hablar con Kota.
—¿Por qué?
—Porque te invitó a su entrenamiento —Akaashi no quiso corregirla—. Y no ha dejado de hablar de ti, eres Akaashi, ¿cierto?
—A-ah... sí.
—Sí, lo supuse. ¡Eres justo como Kota te describió!
—¿Y cómo lo hizo? —preguntó ruborizado.
—Dijo que eres muy lindo y que tus ojos son como las aceitunas —Akaashi no tuvo tiempo para reaccionar porque ella se acercó mucho a su rostro—. ¡Y tiene razón! ¿Te gustan?
—¿Qué?
—Las aceitunas.
—Ah, sí. Supongo.
Kimori sonrió y se sentó otra vez a su lado, observando como su hermano mayor seguía haciendo un drama y su equipo lo observaba aburrido.
Akaashi sigue pensando que en ir a hablar con él es mucho para alguien tan vergonzoso como él mismo.
—¿En serio crees que debería ir?
—Sí. Si no quieres estar aquí sentado sin hacer nada y sin algo entretenido para ver como un partido de voley, deberías ir.
—Para tener diez años, eres bastante madura.
Ella lo miró confundido.
—¿Soy una fruta?
Entonces, luego de que una niña de diez años le aconsejara ir a hablar con alguien todavía desconocido para él, Akaashi le hizo caso. Bajó los escalones de las gradas y observó a Bokuto abajo de una mesa, abrazando sus piernas y con una mirada triste, clavada en el piso.
El equipo los miraba expectantes y Akaashi, intentando ignorar la mirada de todos, se agachó y observó a Bokuto.
—¿Por qué estás ahí abajo, Bokuto-san?
—Porque nada me sale bien —murmuró.
—¿Te refieres a los bloqueos?
—Sí...
—Bokuto-san, dijiste que eras la estrella.
—Y lo soy —observó a Akaashi confundido.
—Entonces supongo que como eres la estrella, podrás pasar esos bloqueos.
Parece ser que los ojos de Bokuto brillaron.
Sin pensarlo, salió de abajo de la mesa. Akaashi lo miró sorprendido.
—¿¡Estás diciendo que soy la estrella, Akaashi!?
—Estoy diciendo lo que tú mismo dijiste, Bokuto-san.
—¡Si Akaashi cree que soy la estrella, entonces yo le demostraré que lo soy!
—Pero...
Konoha llegó rápidamente y tomó su hombro, sorprendiéndolo.
—Mejor déjalo así —susurró en su oído.
Y sin entender muy bien, Akaashi asintió.
—¡Se sigue el partido!
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Radar | Bokuaka
FanfictionNo debía estar prestándole atención a otras cosas mas que a la escuela. Pero ahí estaba, distrayéndose con alguien que solo vio por un segundo. Cuando Akaashi Keiji se topó con el dulce chico de segundo año, se dio cuenta que sus padres estaban equi...
