Capitulo 14: La fiesta

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No sabía a qué se le denominaba, específicamente, «fiesta». Como nunca estuvo en una así, ya que las fiestas a las que asistía eran del trabajo de su padre, no sabía si categorizarla como buena o mala.

Después le preguntaría a Bokuto qué le pareció y de ahí sacaría sus propias conclusiones.

Ahora se concentraría en el agarre del mayor sobre su muñeca. Le dijo de quién era la fiesta y quiénes iban a estar, sin embargo no lo escuchó porque, vamos, la mano de Bokuto es linda.

Era una casa grande y de ella salía mucha música. Estaba fuerte y Akaashi temió entrar por unos segundos, esperando encontrarse con lo peor. Pensó que entraría y el olor a cualquier sustancia ilegal lo mataría, no obstante solo se drogó con el increíble olor a colonia.

—¡Kuroo!

Akaashi regresó al mundo cuando escuchó a Bokuto gritar entre la multitud. Tenía su mano alzada y una sonrisa, aunque solo pudo ver eso porque volvió a tirar de él, moviéndose entre la gente hasta llegar a una chico con una sonrisa felina.

—Vaya, ¿y este? —preguntó alzando las cejas. Akaashi sintió su boca secarse ante su mirada.

¿Por qué todos los amigos de Bokuto eran tan atractivos?

No es como si se hubiese enamorado de ese tal Kuroo... pero, cielos, era su tipo.

—Él es Akaashi —dijo tomándolo de los hombros y acercándolo a Kuroo.

La mirada felina de, probablemente, el mayor recorrió hasta su alma, según Akaashi.

—Es mi nuevo amigo.

—Un gusto, Akaashi. ¿A qué año vas?

—Primero.

Kuroo le dedicó una mirada a Bokuto pero luego volvió a fijarse en él. Agradeció al cielo que no hubiese buena iluminación, porque notarían lo sonrojado que estaba.

—¿Y qué? —Akaashi alzó sus cejas—. ¿Cómo vas en la escuela?

—Supongo que bien.

Esa respuesta pareció conformarlo.

—Bien, ya te hablaré cuando vuelva de buscar tragos. ¿Qué quieres?

Akaashi miró a Bokuto y viceversa.

—Por ahora, él querrá gaseosa. A mí tráeme lo que tú te traigas.

Bieeen. Ya vuelvo.

Kuroo era alto.

Todos eran altos.

Akaashi suspiró.

—¿Qué te pareció Kuroo?

—Lindo —respondió distraído.

Bokuto lo miró confundido.

—Hablaba de si te agradó o no.

—Ah... sí, supongo —sonrió encogiéndose de hombros.

Bokuto negó poniendo los ojos en blanco.

—Bien, cuando él vuelva, te dejaré un rato solo.

—¿Por qué? —frunció su ceño.

—Tengo que ir a buscar a alguien.

—Bokuto-san...

—Solo será un segundo, ¡lo juro!

Mentiroso.

Bokuto era un mentiroso.

Lo que pareció ser un segundo, se convirtió en treinta minutos.

No es como si le molestara. Kuroo era simpático y desvergonzado, no tenía miedo de hablarle como si se conocieran de toda la vida.

Bebiendo lo que habían pedido, se acercaron a la multitud y empezaron a bailar. Akaashi seguía sus pasos, hablando con él sobre la música, conociéndose lentamente.

El pelinegro le contó que era de más lejos pero que había venido por sus amigos. El transporte no le costaba porque su padre tenía una camioneta y de vez en cuando tenía que ir a trabajar cerca de su pueblo. Akaashi le dijo que le pasaba lo mismo, aunque no salía a muchas fiestas por el simple hecho de no tener amigos y padres estrictos.

Kuroo lo miró sorprendido ante eso y le dijo que, de ahora en adelante, él se encargaría de invitarlo a todas las fiestas posibles para que disfrutara de una buena noche.

Llegó un momento de la fiesta en la que Akaashi no sabía qué hora era ni hace cuánto se había ido Bokuto. Estaba pasándola bien con el extraño pelinegro y este estaba igual.

—¿Quieres un poco? —preguntó señalando su bebida.

—¿Qué es?

—Algo así como bebida mezclada con alcohol de sandía. ¡Es rico!

—No lo sé...

—¿Has tomado alguna vez?

Akaashi negó, sintiéndose tontamente avergonzado. Sin embargo, eso se fue cuando Kuroo sonrió enternecido.

—Era notable. ¿Quieres probarlo?

Akaashi apretó sus labios.

—¿En serio es rico?

—Bueno, yo siempre tomo esto —se encogió de hombros—. Y me gusta mucho la sandía.

—Es rica —soltó una risa y la sonrisa de Kuroo se ensanchó más—. Pero me da miedo, ¿qué tal si me emborracho?

—Básicamente imposible. La bebida alcohólica principal que le puse solo tiene catorce por ciento de alcohol, lo que no es mucho. Tiene un porcentaje menos que el vino, que es de doce a quince por ciento. Así que si sacas cuenta más que yo la mezclé con gaseosa, vas a tener solo un diez por ciento de alcohol. Fácil.

Akaashi se le quedó viendo atontado.

Ahora fueron las mejillas de Kuroo las que se calentaron.

—Lo siento... soy un poco nerd.

—¿Un poco? —Akaashi rió y el mayor lo miró con un puchero—. Acabas de, literalmente, explicarme la graduación del alcohol. Fue increíble.

—Entonces, gracias a mi increíble explicación, ¿quieres?

Akaashi asintió y tomó el vaso. Olió antes y después lo llevó a sus labios, bebiendo bajo la mirada de Kuroo.

—¿Y? ¿Qué te pareció?

—Me gusta —relamió sus labios—. Es suave.

—¿Quieres que te prepare uno? Si quieres, en vez de diez, lo hago de ocho.

Asintió tímidamente.

Kuroo sonrió y Akaashi sintió su cuerpo temblar al sentir sus dedos rozar con los suyos lentamente, para luego entrelazar sus manos.

Kuroo era lindo. Muy lindo.

Radar | BokuakaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora