Así que Kuroo lo llevó tomado de la mano hasta la cocina.
Y Akaashi, sinceramente, no quería que lo soltara, porque sus manos se veían bien juntas, sin embargo el pelinegro no podía preparar un trago de esa manera.
Pero si podía, seriamente se ganaría un lugar en el corazón de Akaashi.
Al entrar a la cocina, ignoró a todo el mundo y siguió siendo llevado por el mayor hasta la mesada donde habían varias botellas de diferentes licores que no conocía y vasos usados.
Akaashi se preparó psicológicamente para que Kuroo soltara su mano.
Pero eso nunca pasó.
Oficialmente, Kuroo se había ganado mil puntos en su corazón.
Abrió la botella de la bebida con sus manos aún entrelazadas y aunque se le resultaba un poco difícil, parecía que no quería soltarlo.
Akaashi rió, mirándolo atontado. Kuroo sonreía de igual forma, utilizando su mano libre para servir sobre los vasos.
—¿Akaashi?
Su burbuja de felicidad y tontera se acabó cuando escuchó la voz de Bokuto.
Es verdad... Bokuto estaba en la fiesta.
—Ah, hola —sonrió.
—Hola... ¿Qué haces?
—Kuroo está preparándome un trago.
—¿Un trago? —alzó sus cejas sin creérselo. El pelinegro asintió—. ¿Por qué están tomados de las manos?
—No lo sé. ¿Por qué lo estamos, Kuroo?
—Ni idea.
Bokuto bufó.
Kuroo terminó de preparar los tragos y le dió uno a Akaashi. El menor le sonrió agradecido.
—¿Y tú qué haces aquí? —preguntó el pelinegro mayor, pasando su brazo por los hombros de Akaashi.
Bokuto lo miró fijamente.
—Estaba hablando con Suzumeda.
—¿Quién es?
—La que le gusta —Kuroo se agachó para susurrar en su oído.
Akaashi miró a Bokuto.
¿Así que lo había dejado para ir a hablar con ella?
Akaashi se sintió molesto. Es como si su estómago se ahuecara y su mente se nublara, centrándose solo en él. Ahora era un sentimiento inquietante, tanto que apretó la mano de Kuroo.
—¿Y qué? —El pelinegro preguntó—. ¿Conseguiste algo con ella?
—No —Bokuto suspiró—. Estábamos hablando y bebiendo.
—Bueno... —Kuroo caminó hacia él tirando de Akaashi y puso su mano en el hombro del chico—. Suerte con ella. Yo me llevo a Akaashi.
En parte lo agradeció. No quería quedarse en la cocina para ver a Bokuto coquetear con ella.
Sin pensarlo, le dió un trago a su bebida.
Sintió su garganta quemarse.
—Kuroo, está muy fuerte.
El pelinegro lo miró en pánico.
—Ah, mierda. ¡Lo siento! Me equivoqué de vaso —le entregó el suyo y Akaashi le dio el otro. Luego tomó un sorbo—. ¿Está mejor?
—Sí —soltó una risa—. Gracias.
—¿Vamos a bailar?
—Seguro.
Volvieron a meterse entra la multitud, dando sorbos y de vez en cuando intercambiando vasos, tomándose de las manos y bailando cada vez más juntos.
Kuroo se acercaba mucho. Eso era lo que Akaashi había notado desde la canción anterior. Es como si es pelinegro, de alguna manera, intentara acercarse a él hasta que no hubiese espacio entre ellos.
¿Y Akaashi se quejaba? En realidad no. Ni siquiera le molestaba. Por primera vez, la estaba pasando bien en la fiesta y no se había permitido pensar en Bokuto cuando, en horas como estas, el mayor debería estar besando a Suzumeda en el baño a pesar de que ella tuviese novio.
Así que se concentró solo en Kuroo y la manera en la que el pelinegro acariciaba sus caderas. Sus vasos se habían acabado hace rato y habían decidido tirarlos, dejándolos a un lado para concentrarse en ellos.
Si debía ser sincero, no sabía en qué momento las manos de Kuroo recorrían su cuerpo, bajando hasta sus caderas y subiendo hasta el final de la remera de Bokuto, levantándola de vez en cuando y rozando sus yemas con su piel.
Akaashi mordió su labio inferior cuando las manos de Kuroo, que eran grandes y suaves con dedos finos, subieron hasta su cuello, acariciándolo y quedándose ahí.
¿Quizá Kuroo quería verlo más de cerca?
Relamió sus labios cuando, de un momento al otro, el pelinegro se agachó y bajó su rostro hasta la altura de él. Akaashi, sin saber qué hacer realmente, llevó sus manos a la camiseta del mayor e hizo puños, perdiéndose en sus ojos que brillaban con la iluminación y quizá por el alcohol.
Poco a poco, sus respiraciones comenzaron a mezclarse y Akaashi cerró lentamente sus ojos.
Su cuerpo se sintió ligero cuando los labios de Kuroo se encontraron con los de él. Tímidamente comenzó a abrirlos, dejando que el mayor lo guiase porque, en cualquier momento, sus piernas flaquearían y caería al suelo.
Estaba dando su primer beso.
Y no era con Bokuto.
En parte se sentía mal.
Pero, ¿cómo podría concentrarse en eso cuando Kuroo tomó sus manos y suavemente las dirigió a su nuca?
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Radar | Bokuaka
FanficNo debía estar prestándole atención a otras cosas mas que a la escuela. Pero ahí estaba, distrayéndose con alguien que solo vio por un segundo. Cuando Akaashi Keiji se topó con el dulce chico de segundo año, se dio cuenta que sus padres estaban equi...
