Y ahora está con Bokuto.
Un silencio incómodo se clava en su camino. El chico a su lado parece nervioso y busca maneras de distraerse, observando en cualquier dirección y golpeando sus dedos al ritmo de una canción en su pierna. Simplemente no sabe cómo concentrar su energía.
A Akaashi no le importa tanto ahora; solo piensa en lo que le dijo Konoha la noche anterior.
Se pregunta cuál es la diferencia entre gustar y amar. A su vez se pregunta qué siente por Bokuto.
¿Amor o gusto?
—Bokuto-san.
—¿Si?
—¿Sabes cuál es la diferencia entre amar y gustar?
Es un buen tema de conversación... cree.
El mayor lo mira con sus ojos bien abiertos como siempre, sorprendiéndose por la pregunta.
—¿Supongo que empiezas a amar a alguien cuando hace un año te gusta?
Su respuesta vacila entre la acera por la que caminan. Bokuto lo está llevando a un gran parque, dice que habrá un espectáculo que quiere ver junto a él.
—Tú deberías amarme si el año que viene te sigo gustando.
Estar con Bokuto ya no le parece tan vergonzoso como antes. Ahora comprende la loca vergüenza del mayor y se ha acostumbrado a esta.
—Parece una obligación —bromea y Bokuto le sonríe nervioso.
El plan de Kuroo no es tan malo. Bokuto quiere saber qué es lo que siente (si siente algo) por Akaashi pero teme que besarlo conlleve a consecuencias como confundir más al menor. Quiere todo menos eso pero también quiere no estar confundido.
Al llegar al parque, él se siente un poco más tranquilo. Akaashi ni siquiera sospecha qué es lo que puede pasar y duda si está igual de nervioso que él. Bokuto piensa que si estuviese en su situación, le temblarían hasta las piernas.
Y casi que lo hacen, pero no por estar con Akaashi. Más bien porque seriamente teme quedarse sin la amistad del menor.
—Bien, podríamos sentarnos aquí.
—¿Qué haremos aquí, Bokuto-san?
—Ver el agua —respondió señalando la gran fuente frente a ellos.
—¿En serio?
—Todos los sábados por la noche, ¡las aguas bailan, Akaashi!
El menor parpadeó confundido. Bokuto bufó sintiendo sus manos temblar.
—Es una función de agua que se mueve al ritmo de la música. ¡Es increíble y pensé que este sería un buen lugar para nuestra primera salida!
Akaashi siente las puntas de sus orejas arder y asiente, enternecido por la felicidad del mayor.
—¿Dónde nos sentaremos, Bokuto-san?
—Vamos a los canteros. Desde ahí se ve mejor.
Akaashi lo sigue y termina sentándose a su lado, dándose cuenta que nunca ha estado en ese parque. Por lo que puede ver a su alrededor, hay mucha gente emocionada al igual que Bokuto. La ansiedad por saber qué pasará comienza a carcomer sus huesos.
Se toma su tiempo para observar la figura a su lado, quien tiene la vista perdida en las fuentes, ansioso por saber qué pasará. Piensa que así, con la luz de los focos iluminándolo y haciendo que sus ojos se vean más brillantes que nunca, es hermoso. El chico más lindo del mundo.
Sonríe sin pensarlo y piensa que sería lindo acurrucarse a su lado; pretender morirse de frío para que Bokuto lo ayude, ya sea con su chaqueta o con sus brazos, no importa cuál, él estará igual de feliz con su simple contacto.
Bokuto, por otro lado, prefiere concentrarse en cualquier cosa menos en Akaashi. Sus nervios crecen cada vez peor.
Los minutos se hacen largos y Bokuto termina pudiendo respirar correctamente cuando la música empieza a sonar.
—¡Ya está por empezar, Akaashi!
La semana pasada vio que el espectáculo se re abría después de un año de cerrado por el simple hecho de restaurar las cosas. Bokuto, al enterarse de esto, pensó en venir con sus hermanas como solían hacer siempre pero recordó que tenía su salida con Akaashi y que después de todo sería lindo que lo vieran juntos.
Ya no le importaba Konoha ni...
—Oh, Bokuto-san, anoche pasó algo.
Lo observó mientras escuchaba como presentaban la función.
—¿Qué?
—Konoha-san me besó.
Retira la dicho.
Ahora sí le importa Konoha.
Lo va a matar.
—¿Él te besó? —repitió incrédulo. Akaashi asintió—. ¿En serio? —volvió a asentir—. ¿O sea...? No, espera, ¿te gustó?
El pelinegro se encogió de hombros.
—No lo sé, duró muy poco porque me alejé y le dije que no me gustaba.
—Pero ¿te gustó?
—No lo sé, Bokuto-san —suspiró.
Terminó apretando sus labios y volviendo su vista a las fuentes con agua.
—Como sea, ya va a empezar.
Akaashi asintió y sonrió al ver la música y el agua danzar a la vez, moviéndose al ritmo de esta y haciéndolo observar todo a su alrededor como si fuese un niño viendo fuegos artificiales. Era increíble, tanto que se olvidó de todo a su alrededor.
Pero también estaba Bokuto, quien prefirió observar a Akaashi antes que a las aguas, perdiéndose en su radiante sonrisa y en su perfil, mirando sus pestañas y la punta de su nariz sonrosada por el frio. Bajó sus ojos hasta sus labios, pensando que Konoha los había probado y dándose cuenta lo molesto que era ese pensamiento.
¿Cómo se sentiría? ¿Qué es lo que sentiría al besar a Akaashi? ¿Qué es lo que sintió Konoha?
Apretó sus labios e ignoró la música.
Tocó el hombro de Akaashi y dirigió su mirada a él lentamente. Cuando observó a Bokuto, solo lo hizo por un segundo porque después los labios del mayor se estrellaron con los de él y su mente se nubló.
No dudó en corresponder a pesar del choque. Frunció su ceño y lo besó con fuerza al igual que Bokuto, negándose a alejarse de él. Incluso llevó sus manos a la nuca del mayor y se inclinó un poco más, haciendo que Bokuto apoyase sus manos en los costados y lo siguiera besando.
Akaashi sintió las mariposas aletear en su estómago, queriendo gritar de la emoción por sentir los labios de Bokuto. Ah, ¡mierda! Sabían a vainilla, quizá porque se los cuida mucho y ahora, por eso mismo, decidió que su sabor favorito, de ahora en adelante sería ese.
Bokuto, por otro lado, siguió besándolo sin importarle las millones de alertas en su cabeza y cómo le estaba gustando que los labios de Akaashi se movieran sobre los de él.
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Radar | Bokuaka
FanfictionNo debía estar prestándole atención a otras cosas mas que a la escuela. Pero ahí estaba, distrayéndose con alguien que solo vio por un segundo. Cuando Akaashi Keiji se topó con el dulce chico de segundo año, se dio cuenta que sus padres estaban equi...
