Qué bien se sentía besar a Bokuto.
Poco a poco comenzaba a tomar experiencia y agradecía que fuera con el mayor, porque, cielos, amaba besarlo.
Soltó una risa cuando pellizcó suavemente su costado mientras bailaban. Las manos de Bokuto recorrían lentamente su cintura, sus labios cantando cerca de los de Akaashi y la música de fondo lograba marearlo. Era como si todo estuviese pasando en cámara lenta a su alrededor.
—¿Y si nos vamos a otro lado? —preguntó en un momento.
Akaashi asintió, bajando su mano hasta tomar la de él y salir de la pista juntos.
—¿A dónde?
—Al baño de arriba. Quiero tranquilidad.
Era pequeño y blanco. Akaashi se quedó ciego unos segundos pero su vista se acomodó rápidamente, no irritándose.
Bokuto se sentó sobre la taza del retrete y tiró del menor, haciéndolo caer sobre su regazo. Akaashi sintió su corazón detenerse en seco y sus pulmones quedarse sin aire cuando escondió su rostro en su cuello.
—Bokuto-san...
—No voy a hacer nada —murmuró—. Solo quiero quedarme así unos minutos.
Las manos de Akaashi subieron lentamente hasta su cabello, tirando suavemente de él.
—¿Por qué el cambio de humor tan rápido?
—Me cansó la música.
—¿En serio?
—Y también porque habían muchos chicos mirándote.
Akaashi soltó una risa.
—Ya deja eso, Bokuto-san. Tienes que recordar que mientras ellos me miran a mí, yo te miro a ti.
—¿Y siempre será así? —alzó su rostro, rebelando un puchero tierno.
Soltó una risita y asintió, dejando un suave beso en sus labios.
—Claro que sí.
En la fiesta no pasó mucho.
Pero cuando llegaron a la habitación de Bokuto, sí.
Akaashi nunca se había interesado en sentir cosas nuevas...
Pero con Bokuto, todo era distinto.
Jadeó sobre sus labios cuando cayó a la cama del mayor. Bokuto fue rápido para acomodarse entre sus piernas todavía besándolo y Akaashi, sinceramente, tembló.
—Boku- —dijo entre besos—. Bokuto-...san.
El mayor respondió con un quejido, mordiendo el labio inferior del menor y alejándose para verlo en la oscuridad.
—¿Qué pasa?
—Déjame respirar, por favor.
Asintió como un niño y Akaashi pensó que saldría de entre sus piernas, pero se sorprendió demasiado cuando el mayor clavó sus labios en su cuello.
Gimió involuntariamente y apretó con fuerza las sábanas debajo de él cuando sintió la succión del mayor. Akaashi se sorprendió de su propia voz.
Básicamente lo estaba dejando respirar.
Ahora estaba apoyado contra el respaldar, con Bokuto casi sobre él mientras recorría su cuello con rapidez, robándole quejidos que terminaban ahogándose en el dorso de su mano.
Se habían ido antes de la fiesta y en veinte minutos habían llegado a la casa del mayor. En la puerta Bokuto comenzó a besarlo.
Clavó sus uñas en los hombros del chico y lo alejó suavemente. Bokuto lo miró.
—¿Esta es la primera vez que pasas por esto? —preguntó curioso. Akaashi asintió—. Lo lamento, pensé que no.
—No... te preocupes. Me gustó.
—¿O sea que podemos seguir?
Akaashi asintió lentamente.
—Pero... con ropa.
Bokuto lo miró confundido.
—Akaashi, no llegaremos a nada que tú no quieras.
—Lo sé pero me da vergüenza... No quiero que veas mis piernas —murmuró.
Bokuto alzó sus cejas.
—¿Y tu pecho?
Akaashi lo miró y mordió su labio inferior.
—Eso no me molesta.
Bokuto soltó una suave risa y se acercó a él, dejando que el menor lo abrazara.
—¿Seguro que quieres seguir, Akaashi? Porque-
—Bokuto-san, sí... por favor.
El mayor asintió.
—Pero... bueno, ya sabes... no hagas ruido. Mi familia duerme.
Mordió su labio inferior y asintió.
—Bien...
Sin dejar hablar a Bokuto, lo alejó y comenzó a sacarse la camiseta avergonzado ante su mirada curiosa y emocionada. La luz de afuera los iluminaba, toda la bendita casa estaba a oscuras.
Cuando dejó caer la camiseta, Bokuto quiso acercarse pero Akaashi, con una seña, lo detuvo. Se acostó correctamente en el colchón y tomó un cojín.
—¿Qué haces?
—Tú... solo... haz algo...
Bokuto hizo caso sin pensarlo.
Akaashi ahogó un gemido en el cojín cuando sintió los labios del mayor plantarse en su estómago. Simplemente se sintió increíble cuando la humedad se apoderó de su piel, pasando sus belfos por sus costados y sintiendo su lengua acariciar sin vergüenza alguna. Gimoteó, moviendo sus piernas e intentando cerrarlas inútilmente aún sabiendo que Bokuto estaba entre ellas.
Jadeó con fuerza, retorciéndose cuando esa misma humedad se coló en sus pezones. Tembló, apretando con fuerza el cojín. Los labios de Bokuto en una zona tan delicada simplemente no pensó que jamás sucedería.
—¡Kota!
El susto fue tan grande que terminó cayendo de la cama.
Akaashi alzó la mirada, encontrándose con su... lo que sea que sea, en el suelo, mirando la puerta entre abierta.
—Kimori.
Abrazando su peluche, los observaba en la oscuridad. Incluso los rastros de alcohol habían desaparecido en los dos.
Akaashi se tapó rápidamente, sintiendo su pantalón apretar y su corazón golpear contra su pecho.
—¿Qué haces aquí? —preguntó levantándose torpemente hacia ella.
—¡Tuve una pesadilla, Kota!
Akaashi intentó regular su respiración, buscando su camiseta estirando su brazo por la cama.
—¿Puedo dormir esta noche con ustedes, Kota?
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Radar | Bokuaka
FanfictionNo debía estar prestándole atención a otras cosas mas que a la escuela. Pero ahí estaba, distrayéndose con alguien que solo vio por un segundo. Cuando Akaashi Keiji se topó con el dulce chico de segundo año, se dio cuenta que sus padres estaban equi...
