—¡Buenas noches, familia Akaashi! Soy Bokuto Kotaro.
Su presentación formal lo hizo sonrojarse. Para su sorpresa, el mayor lucía serio.
Su padre, Takiro Akaashi, los observaba desde la puerta con sorpresa. Su hijo temblaba frente a él, con su mirada gacha porque sabía que, en silencio, juzgaba a su nuevo amigo.
—Un gusto conocerte, Bokuto Kotaro. ¿Por qué traes a mi hijo tan tarde a casa?
—Nos quedamos estudiando —mintió—. Me estaba ayudando en matemáticas porque resulta ser que él es muy bueno y yo muy malo.
¿Cómo sabía eso?
Akaashi quiso mirarlo confundido pero se resistió.
—Entonces supongo que no tengo que castigarlo.
—Claro que no.
—Bien... Keiji, despídete y entra a casa rápido. Hace frío.
Takiro Akaashi se había conformado con Bokuto y aunque parecía sonar bien, el menor sabía que al entrar a casa, un discurso de quejas iba a llegarle. Ya se imaginaba a su padre diciéndole que Bokuto no podía ser su amigo porque no tenía buenos grados.
Suspiró y observó al mayor. Este tenía una mirada feliz al igual que su sonrisa.
—¡Akaashi, tu padre me aceptó!
—Sí, Bokuto-san... Pero, ¿por qué dijiste que estábamos estudiando?
—Porque se nota a distancia que tus padres son de los que solo apoyan que sus hijos estudien.
Bokuto lo miró obvio y Akaashi asintió.
—Gracias... supongo.
—No te preocupes —Bokuto desarregló su cabello y ante la vergüenza notoria de Akaashi, rió—. Debería irme.
El menor asintió.
—¿Te veo mañana?
—Uh... sí.
—Bien, buenas noches, Akaashi.
No esperó que Bokuto se agachara un poco para dejar un beso en su mejilla. Él lo miró sorprendido sintiendo su rostro arder y el mayor solo comenzó a alejarse.
—¡Adiós, Akaashi! —esa fue Kimori.
—Adiós...
Se quedó varios segundos en la puerta, intentando comprender qué había pasado.
¿En serio Bokuto Kotaro le había dado un beso afuera de la puerta de su casa?
Oh, estaba en serios problemas.
Akaashi entró atontado. Incluso ignoró la mala mirada que le dedicó su padre y corrió a su cuarto, todavía avergonzado y con la mente en las nubes porque había recibido un beso del chico que le daba vuelta el mundo.
Cayó en la conclusión de que estaba así porque Bokuto le gustaba.
Como pensó antes, estaba en problemas.
***
El día miércoles llegó. Akaashi caminó por los pasillos en silencio, perdiéndose en la música que sonaba desde sus audífonos.
Si debía ser sincero, no tenía ganas de hablar con nadie. Toda la mañana se la pasó escuchando los reproches de sus padres, quienes le decían que llegar tarde a casa estaba mal y que era peligroso andar con un tipo como Bokuto. Akaashi los ignoró, pensando que eran unos idiotas.
Entonces después de todo eso se dio cuenta que decirles de ir a una fiesta con el mayor sería una mala idea. Si sus padres lo escuchaban, dirían que sus palabras eran obra del pecado. Y obviamente no lo dejarían salir ni aunque les pagaran.
Sin embargo, quería salir con él. Y no le importaría, por primera vez en su vida, no hacerle caso a sus padres.
¡Él saldría con Bokuto! Luego soportaría las consecuencias.
—¡Akaashi!
Saltó en su lugar al escuchar la voz de Bokuto Kotaro.
El mayor le sacó su audífono y le sonrió, dejando apoyar su antebrazo en el hombro del menor. Akaashi, sintiéndose tonto y con su corazón latiendo lentamente, lo observó.
—¿Te dejaron ir a la fiesta?
—Sí.
—¡Me alegro muchísimo! —exclamó y Akaashi sonrió—. ¿Vienes a mi casa después de la escuela? El jueves, obvio.
—¿No sería el viernes?
—¡Tengamos una pijamada!
—No sé si me dejen, Bokuto-san... —hizo una mueca.
—Oh, verdad que tus padres... ¡Bien, no importa! El viernes después de la escuela entonces.
—Está bien...
—Debería irme, ya llego tarde a mi clase de informática... ¡Ten un buen día, Akaashi!
—¡Espera, Bokuto-san!
Confundido, detuvo su trote y caminó hacia él.
—¿Quiénes... quiénes irán a la fiesta?
—Oh... unos amigos de otras escuela y parte del equipo.
—¿Konoha irá?
Bokuto se le quedó viendo.
—Sí.
—Oh, genial —Akaashi sonrió.
Bokuto entrecerró sus ojos y se inclinó hacia él.
—¿Por qué preguntas?
—Oh, por nada —sintió su rostro arder—. No me mires así...
Bokuto suspiró y retomó su postura.
—Como sea, me voy.
—¿En serio?
—Sí, sí. Con suerte te encuentras a Konoha en el pasillo.
Rodando sus ojos se dio vuelta y comenzó a alejarse.
Akaashi no pudo evitar reír.
¿Acaso Bokuto-san estaba celoso?
ESTÁS LEYENDO
Radar | Bokuaka
FanfictionNo debía estar prestándole atención a otras cosas mas que a la escuela. Pero ahí estaba, distrayéndose con alguien que solo vio por un segundo. Cuando Akaashi Keiji se topó con el dulce chico de segundo año, se dio cuenta que sus padres estaban equi...
