—Bokuto-san, déjame salir.
—Me niego.
Una escena de celos comenzaba en la puerta de los Akaashi. Takiro ya estaba en casa, sentado en el sofá haciendo cosas de su trabajo e intentando ignorar la pequeña pelea que estaba a punto de empezar entre los dos menores: Bokuto impidiéndole el paso a Akaashi y este intentando no matarlo en la puerta de su casa.
—¡Bokuto-san!
—¡No puedo permitirte irte con eso puesto! —dijo como si se tratara de un gatito enojado.
Akaashi lo miró molesto.
—¡Hace frío!
—¡Tienes mi chaqueta!
—¡Deberías usarla tú!
—¡No, quiero que tú la uses!
—¡Bokuto-san, vamos a llegar tarde!
—¡No me importa! —Lo miró fijo. Akaashi quiso ahorcarlo—. ¡Si me tengo que quedar aquí toda la noche para que tú no salgas de casa con la chaqueta de Konoha, lo haré!
Una pelea de miradas comenzó. Los ojos fijos y molestos de Akaashi sobre los de Bokuto, mirándolo de igual forma con un sabor amargo en la boca.
Akaashi termina perdiendo cuando baja la mirada y bufa. Es la primera discusión que gana y se siente orgulloso.
—Eres insoportable, Bokuto-san.
—Te gusto igual —tomó su muñeca y tiró de él hacia las escaleras—. ¡Vamos!
Cuando llegaron a su cuarto, Bokuto le quitó la chaqueta y sonrió, entregándole la suya.
—Eres posesivo.
—Claro que lo soy cuando se trata de ti usando la chaqueta de Konoha —respondió igual de sonriente, observando a Akaashi ponerse la de él—. ¡Te queda mucho mejor la mía!
—Gracias, Bokuto-san.
—Oye, no necesariamente me tienes que decir así. Puedes decirme Kotaro.
Akaashi se encogió de hombros.
—No me molesta llamarte como lo hago.
—Sí, pero sabes, seremos novios —Akaashi apretó sus labios cuando Bokuto tomó su mano—. ¿No se te hará raro?
Negó.
—Sería como un apodo cariñoso.
Cuando llegaron al lugar donde harían el partido, Bokuto se fue a los vestidores pero claro, no sin antes robarle un beso a Akaashi.
—¡Señores, oficialmente estoy en algo con Akaashi!
El equipo comenzó a aplaudir y silbar como tontos mientras que el capitán hacia reverencias. Konoha, que estaba terminando de guardar su ropa en su bolso, hizo una mueca.
—Sí, sí. Felicidades, hijo de puta...
—¡Konoha, toma!
Y la lanzó la chaqueta. El rubio rodó los ojos.
Cuando el partido empezó Akaashi pudo caer en cuenta (por fin) todo lo que había pasado con Bokuto. Y simplemente no podía creérselo, porque sonaba increíblemente no creíble. Analizaría momento por momento porque no hubo parte del día de ayer que no lo haya confundido y sorprendido.
Primero Bokuto golpeando su ventana y pidiéndole disculpas. Wow. Simplemente wow. No pensó que el mayor quedaría tan afectado, así que la sorpresa que sintió cuando lo vio desde el balcón de su casa fue gigantesca.
Segundo; lo había besado. Y se sintió increíble, porque Bokuto lo es y sus labios también. Se volvería adicto si pudiera, lo besaría todo el día pero probablemente sería extraño... aunque Akaashi espera que se entienda que el punto es que lo ama.
Tercero; su padre los había visto y no salió nada mal. Sinceramente pensó que lo mataría en ese momento. Le cortaría primero la cabeza a él y luego a Bokuto, pero cuando el mayor les dijo que ni siquiera había problema en que estuviesen juntos o sus orientaciones sexuales, casi se cae de la silla. No parecía ser su padre, ¿y si quizás era su gemelo? Aunque no lo conocía y estaba seguro que no habían dos Takiros en el mundo, quizá, solo esa noche, sí había existido uno porque, mierda, no es fácil de creer.
Cuatro; Bokuto se había metido en su cuarto. Lo había besado, lo había abrazado y qué hermoso se sentía. Quiere volver a repetirlo y si puede, que sea todas las noches.
Cinco; estaba usando su chaqueta.
Mordió su labio inferior y metió sus manos en los bolsillos de esta, clavando sus uñas en sus palmas por la emoción.
—Akaashi, ¡todos mis puntos te los dedicaré a ti!
Sus mejillas ardieron ante el grito del mayor. Bokuto lo observaba con una sonrisa y el poco público que había, también había clavado sus ojos en él. Nervioso y sin saber realmente qué hacer, asintió apretando sus labios. Eso pareció conformar a su querido...
¿Querido qué?
No podía decir «novio» porque no lo eran. Ni siquiera sabía si estaban saliendo, ¿qué se supone que eran?
Ah... la pobre cabeza de Akaashi comenzaba a pensar.
Y pobre de él.
Por suerte sus mecanismos se detuvieron cuando Bokuto le dedicó el primer punto, señalándolo a él. Akaashi solo le sonrió avergonzado, sintiendo su corazon hincharse del cariño que le tenía a ese chico.
Cuando el partido terminó, Bokuto corrió hacia él, olvidándose de su equipo por un momento. Akaashi le aplaudía, esperándolo con su chaqueta ahora en sus brazos porque hacía calor adentro del lugar.
Bokuto se movió sin pensarlo. Tomó sus mejillas y lo besó, sorprendiéndose un poco porque Akaashi correspondió a pesar de jadear sobre sus labios por la sorpresa. Fue un beso corto pero brusco, haciéndolo feliz y atontarse más.
—¡¿Viste todos los puntos que hice, Akaashi!?
—Sí, Bokuto-san. Felicitaciones.
—¡Todos y cada uno de ellos para ti! —exclamó sonriente.
Akaashi iba a contestar pero dos chicos lo tomaron por detrás, pasando sus brazos por su hombros. La felicidad de Bokuto no terminaba.
—¡Vamos a festejar! —gritó Washio.
—¡Yo invito el alcohol!
—¡Akaashi! —Konoha se acercó con una sonrisa—. ¡¿Vienes!?
—Eh...
Miró a Bokuto.
—Si quieres venir, ven. Si no, nos vamos a casa.
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Radar | Bokuaka
FanfictionNo debía estar prestándole atención a otras cosas mas que a la escuela. Pero ahí estaba, distrayéndose con alguien que solo vio por un segundo. Cuando Akaashi Keiji se topó con el dulce chico de segundo año, se dio cuenta que sus padres estaban equi...
