La habitación estaba sumida en penumbra. Las cortinas apenas dejaban pasar la luz de la calle, y el silencio pesaba en el ambiente como una losa. Kyungsoo yacía en su cama, mirando fijamente el techo, completamente inmóvil. Sus ojos, abiertos de par en par, estaban vacíos, como si todo lo que lo componía se hubiese quedado atascado en un recuerdo.
El dibujo descansaba sobre su pecho, tan real que dolía. Jamás imaginó que lo tendría en sus manos… que Jisung sería su nuevo compañero… que todo lo que había querido, alguna vez, volvería a rozarlo con tanta violencia emocional.
Alegría. Tristeza. Miedo. Rabia. Todo se arremolinaba dentro de él. Sentimientos que lo arrancaban del presente para dejarlo atrapado en un tiempo que ya no existía.
Kyungsoo apretó los labios. A veces aún esperaba escuchar esa voz rompiendo el silencio de su casa, irrumpiendo en su habitación con peticiones absurdas, risas espontáneas y comentarios sin filtro. Pero sabía, muy en el fondo, que eso jamás volvería a ocurrir.
El silencio de la casa era casi absoluto. Su madre estaba fuera con unas amigas, y su hermana, HaeIn, seguía en el hospital . Kyungsoo podría ir a verla, pero no quería encontrarse con Jisung. No porque lo odiara. No era eso. Era miedo. Miedo de volver a pasar por lo mismo. De revivirlo.
Tomó un vaso y bebió agua, tratando de calmar la sequedad de su garganta, cuando el timbre sonó. Frunció el ceño, dejó el vaso sobre un mueble del pasillo y se acercó a la puerta con pasos pesados.
Al abrirla, una oleada de ira se apoderó de él.
—¿Qué quieres? —preguntó con frialdad, y apenas si abrió la puerta. Pero no fue lo suficientemente rápido. Yerim ya había metido el pie.
—Solo quiero hablar contigo… por favor, solo esta vez. No hemos hablado desde…
Yerim no terminó la frase. Vio cómo los hombros de Kyungsoo se tensaban y se tragó las palabras que venían después.
—No quiero escucharte —soltó Kyungsoo—. No me interesa lo que tengas que decir. No antes, ni ahora, ni nunca.
—Solo quiero darte algo… —insistió Yerim, sacando una fotografía.
Kyungsoo la tomó, más por impulso que por interés. Sus ojos se posaron en ella. Estaban los tres. Él, Yerim y esa persona. Esa persona que había desaparecido.
—¿Sabes? —dijo con voz neutra, lo que le devolvió a Yerim una mínima chispa de esperanza—. Todo habría estado mejor si él no se hubiera fijado en ti. Si no te hubiera elegido como pareja.
La tensión entre ambos se volvió insoportable.
—Nada de esto habría pasado si tú no hubieras estado en su vida.
Y sin más, Kyungsoo rompió la fotografía en pedazos. Yerim palideció. Se agachó instintivamente a recoger los restos, sus dedos temblorosos.
—Vamos, Yerim, dijiste que tenías una copia, ¿no? —ironizó Kyungsoo—. Ahora lárgate. Y no vuelvas a aparecer frente a mí.
La puerta se cerró con un estruendo.
Yerim se agachó, recogiendo cuidadosamente los pedazos rotos. Sacó una pequeña bolsita de plástico de su chaqueta y los guardó ahí, dejándola justo frente a la puerta.
—Lo siento mucho, Kyungsoo —susurró con voz entrecortada, esperando ser escuchado del otro lado—. Lo siento por lo que pasó… yo también lo he sufrido, y si pudiera cambiar el pasado, te juro que tomaría su lugar.
Se dio la vuelta con un nudo en la garganta, alejándose poco a poco.
—Pues debiste hacerlo —dijo una voz desde el otro lado de la puerta.
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Beautiful Spring
Teen FictionHa llegado la primavera al igual que un nuevo chico a la vida de Lee Kyungsoo ,Han Jisung un chico que tiene sus días de vida contados y cual quiere acercarse a Kyungsoo quien trata de alejar a Jisung de su vida al tener miedo a lo que pasará cuand...
